Teología del Antiguo Testamento: Creación, Redención, Soberanía, Mesías y Juicio

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2da. Timoteo 3:16

Para los cristianos, el Antiguo Testamento encuentra su plenitud en el Nuevo Testamento. Jesucristo es Aquél que arroja la luz necesaria para el acercamiento a las páginas que cuentan la revelación de Dios desde los orígenes en Génesis, hasta los libros del s.V a.C. Todo el Antiguo Testamento es la historia de la relación de Dios y los hombres, teniendo su punto culminante en la salvación que sólo es en Cristo Jesús.

Así pues, las páginas del Antiguo Testamento contienen incontenible riqueza teológica. Dios se revela en el proceso histórico del hombre y particularmente de Su pueblo Israel, y  cada período aporta aspectos que ponen de relieve Su carácter y Sus obras.

Dios no sólo es el Dios Creador de Génesis sino también el Dios Redentor del Éxodo. Dios también se presenta como Rey Soberano por sobre todo y por sobre todos, apuntando a Su Hijo, el Rey Ideal y Eterno de las naciones. Dios es Señor de la historia, y en el “Día de Jehová” su Perfecta y Santa Voluntad será cumplida a cabalidad.

Sirva pues este breve trabajo de investigación, para presentar la teología que se encuentra en las páginas del Antiguo Testamento, con el firme propósito de alentar la fe,  e invitar al descubrimiento y disfrute del mismo.

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“Bendecir” y “juramento” en Génesis 26:1-5

“Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes. (Génesis 26:1-5)

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