Reconociendo el camino a casa

Entre los retos de vivir en una de las ciudades más grandes del mundo (México D.F.) está el de no perderse entre la infinidad de calles y avenidas. Puentes, pasos a desnivel, contra flujos, cierres por obras de mantenimiento, son algunas de las “aventuras” que todo “capitalino” vive en su esfuerzo de llegar sano y salvo a su destino. Sin embargo, perderse es un riesgo constante en la vida de nuestra ciudad.

En una ocasión Jesús narró la historia de alguien perdido. Pero no perdido entre calles y avenidas, sino perdido en el rumbo de su vida. Sigue leyendo

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