Encuentros transformadores

“Jacob, por su parte, se adelantó a ellos, inclinándose hasta el suelo siete veces mientras se iba acercando a su hermano. Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar.” Génesis 33:3-4

La vida de Jacob es una vida llena de muchísima riqueza. Junto con Abraham e Isaac, es considerado como uno de los patriarcas del pueblo de Israel. Padre de 12 hijos y 1 hija, quienes, a la postre, se convertirían en las tribus de la naciente nación israelita.

Sin embargo, cuando leemos la historia de su vida en el libro de Génesis, nos damos cuenta que su nombre “Jacob” (que significa “suplantador” o “engañador” o “el que toma del talón”) representa con mucha fidelidad su manera de actuar, y también el trato que recibió de otros. Una vida llena de engaño…

Sigue leyendo

Anuncios

Y oyó Dios el gemido de ellos…

“Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.” (Éxodo 2:23-25)

Dios es un Dios cercano. Aun cuando desde las primeras páginas de la Escritura, reconocemos a un Dios trascendente (que está “más allá” y que no se confunde o se mezcla con su creación, como sugieren las ideas panteístas) también lo encontramos como un Dios inmanente, cercano y personal al ser humano y a todo lo creado. Dios no es indiferente a nuestra historia. Él es un Dios cercano y que ha decidido revelarse a sí mismo, a fin de establecer una relación con la humanidad.

Esto es claramente presentado en el libro de Éxodo. Ante la aflicción de Su Pueblo, Dios no se queda con los brazos cruzados, sino que actúa poderosamente a favor de ellos. Una y otra vez, Dios invita a Faraón a dar libertad a Israel, preso de la esclavitud y los maltratos. Sin embargo, el corazón de faraón (muy al estilo del corazón nuestro) se endurece y se revela ante la voluntad del Dios verdadero. Es pues necesaria la intervención de Jehová para liberar a su pueblo.  Pareciera un evento que nos recuerda que sólo en Dios se encuentra la verdadera libertad, y sólo Él es capaz de regalarla al ser humano. Bajo el yugo de Faraón sólo se encuentra opresión, sufrimiento y vejación. Es pues Éxodo una “sombra” que muestra lo que Dios puede hacer, no sólo históricamente con Su Pueblo Israel, sino con el corazón de todo aquél que decida encontrar su verdadera libertad en Él.

Sigue leyendo

En el principio Dios…

Conocer al libro de Génesis como el libro de “el principio” o “los orígenes” (“bereshit” en hebreo), es sin duda un entendimiento que marca todo acercamiento posterior a las páginas de la Biblia. Saber que Dios se revela a sí mismo sin lugar a dudas como el Creador de todo lo que existe, define ya por sí una cosmovisión que debe ser centro y base de la vida de todo creyente. Dios es el Creador. Así lo muestra Génesis. Si nosotros somos, es por su voluntad creadora; si nosotros le conocemos, es por su deseo de revelarse y establecer una relación con nosotros. No una relación entre iguales, sino una relación entre Dios y criaturas.

Como seres humanos, debemos nuestra existencia a Dios. Hombres y mujeres por igual hemos sido creados a su imagen, y dotados de singularidades que nos distinguen del resto de la creación divina. Al estudiar Génesis, entendemos en su justa medida la valía que tiene cada ser humano, no por cuestiones como su condición económica, cultural, educativa o racial, sino por percibirnos como creados a Su imagen y semejanza, dotados de dignidad y sentido de propósito.

Con tristeza vemos que en nuestros días, esta dignidad y sentido de propósito pierde su brillo por los efectos del pecado sobre todo y sobre todos. Así lo presenta el mismo primer libro, desde la caída del hombre. Sin embargo, Dios muestra su misericordia al elegir un hombre, para de él levantar una nación especial. Un pueblo para sí. Su formación ha de dar esperanza a toda la humanidad. La esperanza de que Dios permanece Fiel aún a pesar de nuestros errores. La esperanza de una salvación completa a través del linaje de Su pueblo. La esperanza del restablecimiento de una relación entre el Creador y su creación.

Sigue leyendo

Nadie sabe para quién trabaja

Existe un dicho popular que cita: “Nadie sabe para quién trabaja” Muchos, sino es que todos lo hemos escuchado alguna vez. Sabemos que este refrán se refiere a cuando una persona trabaja esforzándose mucho, pero al final, es otro quien goza del fruto de su trabajo.

Sigue leyendo

Transición

La transición es definida por la Real Academia Española como la “Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”. Entiendo también que las transiciones forman parte inseparable de la vida tanto de individuos, como de comunidades enteras. Es por ello necesaria la búsqueda del consejo ante las transiciones.

Estoy convencido que no hay mejor consejo que se pueda dar, que el que proviene de la Eterna Palabra de Dios. El apóstol Pablo declara en Romanos 15:4  que “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron”, y yo encuentro en la Biblia que en muchas ocasiones el pueblo de Dios, Israel, se encontraba en procesos de transición. Y una de las más importantes transiciones que vivió Israel fue la conquista de la tierra prometida.

Sigue leyendo