Encuentros transformadores

“Jacob, por su parte, se adelantó a ellos, inclinándose hasta el suelo siete veces mientras se iba acercando a su hermano. Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar.” Génesis 33:3-4

La vida de Jacob es una vida llena de muchísima riqueza. Junto con Abraham e Isaac, es considerado como uno de los patriarcas del pueblo de Israel. Padre de 12 hijos y 1 hija, quienes, a la postre, se convertirían en las tribus de la naciente nación israelita.

Sin embargo, cuando leemos la historia de su vida en el libro de Génesis, nos damos cuenta que su nombre “Jacob” (que significa “suplantador” o “engañador” o “el que toma del talón”) representa con mucha fidelidad su manera de actuar, y también el trato que recibió de otros. Una vida llena de engaño…

Pero la vida de Jacob no sólo fue una vida marcada por el engaño, sino también caracterizada por la lucha. Jacob tuvo que pelear toda su vida, ¡desde su el día de su nacimiento! ¡Incluso desde su gestación! La Biblia menciona varios detalles curiosos acerca de esto: Génesis 25:22 menciona que, desde el vientre de Rebeca, Jacob y Esaú (que eran gemelos) ¡peleaban entre sí! A la hora de que su madre Rebeca dio a luz tanto a ambos hermanos, se menciona que Jacob ¡tenía sujetado a Esaú por el talón! (Génesis 25:26). Jacob luchó toda su vida, pero como lo veremos, a veces Jacob luchaba engañando.

 

El engañador que busca ser bendecido

En el contexto de la época, nacer el primero tenía muchísima relevancia. El derecho de la primogenitura incluía bendiciones especiales en la familia. Ser el primer nacido era nacer especial.

Esto fue un tema de conflicto entre Jacob y su hermano Esaú. La Escritura nos dice que Rebeca amaba a su hijo Jacob, mientras que Isaac amaba a su hijo Esaú (Génesis 25:28). El amor de los padres estaba dividido entre los dos hijos. No nos sorprende que Rebeca anhelara la bendición de la primogenitura para su hijo Jacob, mientras que Isaac quería bendecir a con la primogenitura a Esaú.

Pasó el tiempo. Isaac envejeció. Su vista iba haciéndose cada vez menos aguda. Su muerte se acercaba. Isaac sabía que era el tiempo de bendecir con la primogenitura a su amado Esaú, quien era rubio y muy velludo; también era un diestro cazador, mientras que Jacob era mucho más tranquilo y gustaba de pasar tiempo en las tiendas en que habitaban los habitantes del lugar.

Llegó el día. Isaac pidió a su hijo Esaú que le preparara un guiso con lo que pudiera cazar ese día. A su vuelta, le daría la anhelada primogenitura. Fue mientras que Esaú salió a cazar, que Rebeca vistió a su hijo Jacob de pieles de cabrito (simulando el vello de su hermano gemelo) y con ropas de Esaú, y preparó un guiso tal como le gustaba a Isaac. ¡El engaño estaba listo! ¡Rebeca y Jacob engañarían a Isaac para recibir la bendición de la primogenitura que estaba preparada para Esaú!

La historia continúa. El engaño se lleva a cabo. Isaac bendice con la primogenitura a Jacob en lugar de a Esaú… Jacob, “el engañador” se había salido con la suya… Había luchado con engaños y había ganado… por el momento

 

El engañador resulta engañado

Esaú se entera del engaño. Jacob tiene que huir. Esaú amenaza con matarlo pues le ha robado la primogenitura que Isaac su padre había destinado para él. Su huida le conduce hasta tierra de Harán, en donde conoce a una mujer que roba su corazón: Raquel.

La historia nos relata que, tanto es el amor que Jacob tiene por Raquel, que ofrece a Labán (padre de Raquel) trabajar 7 años a cambio de poder casarse con ella. Labán acepta. Jacob trabaja arduamente los 7 años que “le parecieron como poco días porque amaba a Raquel” (Génesis 29:20)

Sin embargo, al llegar el día de la boda, Jacob se da cuenta que no es Raquel a quien le han dado por esposa, ¡es a Lea, hija mayor de Labán! ¡Jacob ha sido engañado por su suegro Labán! ¡Jacob tuvo que trabajar otros 7 años para finalmente casarse con su amada Raquel! ¡El engañador ahora ha sido engañado! ¡Recibía una una “cucharada de su propia medicina”!

Sobra decir que el engaño trae consecuencias funestas. La vida de Jacob estuvo llena de ellas: se ganó el odio y la enemistad de su hermano Esaú; vivió continuas rencillas con su suegro Labán, al grado de tener que marcharse con su familia de sus tierras; sus esposas y sus familias tuvieron conflictos que incluso se reflejaron en el curso de la nación que después se desarrollaría. El engaño trae consecuencias funestas. No cabe la menor duda de ello.

 

Un encuentro transformador

El tiempo pasa. La vida da vueltas. Ya son alrededor de 20 años de separación familiar, y Jacob necesita reencontrarse con su hermano Esaú, así que envía mensajeros con presentes para preparar el encuentro. Sin embargo, una noticia turba su corazón: Esaú quiere salir a su encuentro, ¡pero acompañado de 400 hombres!

Al conocer esto el corazón de Jacob desfallece. ¿Será que su hermano Esaú tiene la intención de matarlo a él y a toda su familia? ¿Será que no ha olvidado aquel tema de la primogenitura robada? ¿Será el fin trágico de su existencia y de la existencia de sus descendientes?

¿Qué hará Jacob? ¿Preparará otra treta? ¿Intentará Jacob escapar con engaños? ¿Su astucia podrá librarle otra vez? ¿Luchará deshonestamente como lo hizo en su juventud? ¿Qué hace Jacob? Jacob ora a Dios… Sí… Jacob ora con todas sus fuerzas a Dios…

Un evento inesperado acontece a la orilla del arroyo Jaboc… Es de noche… Jacob está sólo… Un Varón Fuerte aparece en escena… No se dan muchos detalles de esta Persona. Es un evento enigmático. Sólo sabemos que la vida de Jacob fue transformada aquella noche particular…

Una lucha comienza entre este Varón Poderoso y Jacob… Dios está detrás de esta escena… Jacob lucha con todas sus fuerzas… El Varón es más poderoso que él, pero Jacob se aferra con pasión a la batalla. El Personaje Enigmático tiene que lesionar a Jacob en su muslo para que deje de luchar: “¡Suéltame!” ordena el Ser Misterioso. “¡No te soltaré hasta que me bendigas!” grita con dolor Jacob.

Este Personaje Sin Igual pregunta: “¿Cuál es tu nombre?”. “Mi nombre es JACOB” es la respuesta… “Ya no te llamarás Jacob. Será tu nombre ISRAEL, pues has luchado con Dios y con los hombres y has vencido.” (Génesis 32:28)

Jacob había tenido un ENCUENTRO TRANSFORMADOR… Un encuentro transformador con Dios. Ha reconocido por fin quién es: Se llama Jacob. Se llama “Engañador”. Así ha sido toda su vida. Una vida llena de engaño… pero no puede luchar más así… Jacob anhela ser transformado y bendecido. Reconoce quién es, pero sabe que necesita ser transformado y bendecido.

El teólogo Pablo Hoff lo señala de la siguiente manera: En la lucha con el ángel cerca del arroyo Jaboc, se aprecia toda la vida de Jacob. Siempre confió en sus propias fuerzas, en su astucia, en sus armas carnales, y había ganado. Ahora de nada le servían. Bastó un toque del ángel para que Jacob quedara cojo e incapaz de seguir peleando. Se arrojó en los brazos de Dios no pidiendo la liberación de su hermano Esaú ni de ninguna cosa material sino pidiendo la bendición de Dios. Cambió las armas carnales por las de rendición, oración y confianza en Dios. Confesó que fue un “Jacob”, que fue un “suplantador”. Su victoria fue el sometimiento a Dios. Su nombre fue cambiado a “Israel”. Su carácter ha sido cambiado. Ahora es “el que lucha con Dios” y el significado de su nuevo nombre da la pauta de la manera en que venció. Su cojera simbolizaba la derrota de su propio yo, su espíritu quebrantado y un corazón contrito y humillado. De aquí en adelante no era el engañador luchando astutamente con los hombres sino el hombre que obtenía victorias con Dios por medio de la fe.”

 

Un hombre transformado y bendecido

El final de la historia de Jacob y Esaú es sorprendente. Después de su encuentro con Dios. Después de que su nombre fuera cambiado. Después de su transoformación, Jacob se encuentra con su hermano Esaú… He aquí la escena:

“Jacob, por su parte, se adelantó a ellos, inclinándose hasta el suelo siete veces mientras se iba acercando a su hermano. Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar.” Génesis 33:3-4

Los hermanos distanciados habían hecho las paces. La enemistad producto de una vida llena de engaño, tras un encuentro con Dios, había sido derribada. Jacob y Esaú se fundían en un abrazo restaurador.

Después de la reconciliación, sus caminos tomarían destinos diferentes. Esaú se marcharía a Seir mientras que Jacob se dirigiría a Sucot, después a Siquem, donde edificaría un altar a “Dios, el Dios de ISRAEL” (Génesis 33:20)

Después de este encuentro ambos hermanos siguieron con sus vidas. La vida de Jacob no fue una vida sencilla. Siguieron años llenos de situaciones difíciles con sus hijos y con otras tribus. Sin embargo, Jacob, o mejor dicho, Israel, había sido transformado aquella noche junto al arroyo de Jaboc. Ya no pelearía con engaños. Ahora pelearía con Dios.

 

CONCLUSIÓN

Creo que la vida de Jacob nos describe a la perfección. Creo que todos tenemos un poco de “Jacob”: buscamos con todas nuestras fuerzas y por todos los medios (aún por los medios que no son legítimos) obtener el lugar de preeminencia y de bendición. Queremos ser “primogénitos” y los beneficios que se derivan de ellos. ¡Todos buscamos que nos vaya bien! ¡Queremos ser bendecidos… pero a nuestra manera!

Sin embargo, cosechamos el fruto de nuestro engaño. Relaciones rotas. Huimos. Vivimos con temor y angustia. La bendición se convierte en problemas cuando no se busca a la manera de Dios.

No es sino hasta nuestro encuentro con Dios en que somos transformados. Reconocemos quienes somos nosotros y Quién es Él. Reconocemos que no podemos ganar la bendición en nuestras fuerzas, sino que gritamos en el dolor “¡No te soltaré hasta que me bendigas!” Somos bendecidos sólo por Él y sólo por Su Gracia. No luchando, sino rindiéndonos. Él cambia nuestra forma de ser. Él cambia nuestro “nombre”. Dejamos de vivir en el engaño y comenzamos a luchar en el poder de Dios. A su manera. A su forma. A su lado.

Dejamos de ser “Jacob” y nos convertimos en “Israel”

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s