La libertad de vivir en el Espíritu

16 Por eso les digo: dejen que el Espíritu Santo los guíe en la vida. Entonces no se dejarán llevar por los impulsos de la naturaleza pecaminosa. 17 La naturaleza pecaminosa desea hacer el mal, que es precisamente lo contrario de lo que quiere el Espíritu. Y el Espíritu nos da deseos que se oponen a lo que desea la naturaleza pecaminosa. Estas dos fuerzas luchan constantemente entre sí, entonces ustedes no son libres para llevar a cabo sus buenas intenciones. 18 Pero, cuando los guía el Espíritu, ya no están obligados a cumplir la ley de Moisés. 19 Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, 20 idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, 21 envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios. 22 Pero la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, 23 humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas! 24 Los que pertenecen a Cristo Jesús han clavado en la cruz las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa y los han crucificado allí. 25 Ya que vivimos por el Espíritu, sigamos la guía del Espíritu en cada aspecto de nuestra vida. 26 No nos hagamos vanidosos ni nos provoquemos unos a otros ni tengamos envidia unos de otros. GÁLATAS 5:16-26

La epístola del apóstol Pablo a los Gálatas es simplemente fascinante. La iglesia en Galacia estaba siendo atacada por ideas “judaizantes”, que intentaban añadir el cumplimiento de la Ley de Moisés (particularmente la circuncisión) a la obra de Cristo, para poder entonces ser aceptados por Dios. ¡Esto causó una tremenda molestia e indignación a Pablo! Esta fue la razón principal de la epístola a los Gálatas. ¿El tema central de la misma? No podemos salvarnos a nosotros mismos por hacer o no hacer ciertas cosas, sino que Dios nos ofrece la salvación en Jesucristo sólo por Su Gracia y Su Favor y a través de la fe. Ahora bien, los capítulos 5 y 6, la parte final, como en la gran mayoría de las cartas de Pablo, contiene una sección de aplicación práctica. El apóstol, después de haber explicado a detalle la salvación por GRACIA (y no por méritos propios), ahora, en su parte final, comparte aplicaciones concretas de la vida dirigida no por la Ley, sino por el Espíritu Santo de Dios. ¿Cómo es la vida de alguien que ha sido liberado y salvado por Jesús? ¿Cómo es la vida de alguien guiado por el Espíritu Santo? Recordemos que para Pablo, la Teología sin práctica no es Teología.

En los versículos 16 al 26 del capítulo 5, cómo Pablo describe la vida de un creyente que ha sido salvado y está viviendo dirigido en la libertad que da el Espíritu Santo.

Pablo sabía que las personas podían malentender su enseñanza. Podrían llegar a pensar: “Entonces, Si estoy libre de la ley, ¿soy libre para pecar? ¡Yuju!”. “De ninguna manera”, respondería Pablo en Romanos 6. ¡Al contrario! El cristiano no es libre para pecar más bien es libre para ya no vivir pecando. El cristiano es libre para servir a Dios y para servir a los demás, así lo dice en los versículos 13 y 14: usen la libertad para servirse unos a otros por amor. Pues toda la ley puede resumirse en un solo mandato: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»

Para Pablo, la libertad que tenemos en Cristo no debe ser rebajada a otra vez vivir en esclavitud de pecado. Al contrario. Es una gloriosa libertad que debe ser aprovechada para vivir en Santidad.

Yo encuentro en estos versículos, 4 grandes verdades acerca de la libertad que tenemos en Cristo.

Primera verdad. La libertad en Cristo, es una…

 

  • LIBERTAD QUE ES AMENAZADA CONTINUAMENTE

16 Por eso les digo: dejen que el Espíritu Santo los guíe en la vida. Entonces no se dejarán llevar por los impulsos de la naturaleza pecaminosa. 17 La naturaleza pecaminosa desea hacer el mal, que es precisamente lo contrario de lo que quiere el Espíritu. Y el Espíritu nos da deseos que se oponen a lo que desea la naturaleza pecaminosa. Estas dos fuerzas luchan constantemente entre sí, entonces ustedes no son libres para llevar a cabo sus buenas intenciones. 18 Pero, cuando los guía el Espíritu, ya no están obligados a cumplir la ley de Moisés.

Quisiera poner un poco de contexto para entender mejor este pasaje. Parece claro por toda la epístola—especialmente por 1:1–5:12—que una parte de la Iglesia en Galacia estaba prestando oído a las ideas judaizantes ¡y de hecho estaban cayendo en el legalismo! Pero por otra parte (véase 5:19, 21), había otros que tendían a la dirección opuesta, y que estaban abusando de la doctrina de la gracia, como si ésta implicara una licencia al pecado, y cayendo así en el libertinaje.

¿No te parece que pasa lo mismo en el cristianismo contemporáneo? ¡El legalismo y el libertinaje son plagas que afectan a las iglesias! Por un lado, existe gente que ponen cargas a los demás. ¡Hermanos que prohíben cosas! ¡No puedes hacer ni esto, ni esto, ni esto otro! ¡Todo es “del diablo”! ¡Música, cine, arte, deportes, están prohibidos! ¡Todo está mal! Ven la vida cristiana como una interminable serie de prohibiciones o de reglas por cumplir. Esto se llama Legalismo

Pero por el otro lado, encontramos en nuestras iglesias hermanos que piensan “Pues como Cristo ya me salvó, y soy Salvo siempre Salvo, pues a pecar se ha dicho, al cabo que Dios me perdona” y viven vidas totalmente desordenadas, o de inmoralidad, ignorando que la Gracia de Dios nos transforma y nos cambia. Esto se llama Libertinaje

¿Sabes? La Libertad que tenemos en Cristo es una constante lucha. Es permitir que el Espíritu Santo nos guíe para no caer ni en el legalismo, ni en el libertinaje de vivir vidas dominadas por el pecado. El camino que el Espíritu Santo tiene para nosotros se llama Santidad.

Me gusta la ilustración que leí del teólogo William Hendriksen: El Cristianismo se asemeja a un angosto puente que cruza sobre dos ríos contaminados: uno es el legalismo y el otro el libertinaje.

El LEGALISTA desconoce la LIBERTAD que hay en Cristo

El LIBERTINO malinterpreta la LIBERTAD que hay en Cristo

El CRISTIANO aprovecha la LIBERTAD que hay en Cristo para vivir en SANTIDAD

Ahora, hay que ser conscientes que todo creyente enfrenta una batalla. Pablo la describe bien en esta sección y con mucha claridad en el versículo 6: Una batalla entre nuestra naturaleza pecaminosa, y la vida que el Espíritu Santo quiere desarrollar en nosotros. ¡El Espíritu Santo tiene una lucha constante contra nuestra naturaleza pecaminosa! ¡Todos somos propensos a la clase de pecados que nuestros hermanos Gálatas vivían!

Es una realidad. La Escritura lo enseña con claridad. ¡Hay una batalla al interior de todos nosotros! Y esta situación me lleva al segundo punto… La libertad que tenemos en Cristo, debe ser una…

 

  • LIBERTAD QUE LUCHA CONTRA EL PECADO

19 Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, 20 idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, 21 envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios

Pablo cita una lista de pecados. Algunos estudiosos creen que eran el tipo de pecados que una parte de la iglesia de los Gálatas cometían frecuentemente, dada su vida pasada en el paganismo. Muchos de estos nuevos creyentes en Galacia venían de trasfondos idolátricos, desordenados en el ámbito sexual, llenos de pleitos y contiendas, y Pablo quería hacerles ver que esas no eran conductas propias de los hijos de Dios. Por eso enfatiza con tal claridad: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios

¡La Gracia nos transforma! ¡La Gracia nos acepta como somos, pero por nuestro propio bien, no permite que sigamos viviendo de la misma manera!

Pero recordemos… ¡existe un conflicto en nuestro interior! ¡El Espíritu Santo desea guiar nuestras vidas, pero nuestra naturaleza pecaminosa se resiste! La persona que ha rendido su vida a Cristo ha recibido también el Espíritu Santo (según Efesios 1:13-14), pero esto no significa que se transforma de la noche a la mañana en una persona perfecta y sin errores. ¡Para nada! ¡Seguimos enfrentando tentación! ¡Seguimos batallando! ¡Seguimos cometiendo errores!

El mismísimo apóstol Pablo reconocía esta batalla. Observa cómo habla de sí mismo en el siguiente pasaje de Romanos:

Romanos 7:14-25 Por lo tanto, el problema no es con la ley, porque la ley es buena y espiritual. El problema está en mí, porque soy demasiado humano, un esclavo del pecado. Realmente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio. Pero, si yo sé que lo que hago está mal, eso demuestra que estoy de acuerdo con que la ley es buena. Entonces no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí. Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo. Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago. Ahora, si hago lo que no quiero hacer, realmente no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí. He descubierto el siguiente principio de vida: que cuando quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal. Amo la ley de Dios con todo mi corazón. Pero hay otro poder dentro de mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que todavía está dentro de mí. ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor.

¡Woooow! El mismo apóstol Pablo reconoce su imposibilidad! ¡Necesitamos a Jesús! ¡Necesitamos el poder de Su Espíritu Santo para vencer el pecado! ¡Solos o en nuestras fuerzas NO LO PODEMOS HACER!

Se cuenta la historia de un obrero de la General Motors había tratado de cortar cierto nuevo metal muy duro. Después de repetidos esfuerzos inútiles llevó el metal al administrador general de la corporación, quien era un reconocido ingeniero de automóviles e inventor, y le dijo que no podía cortarlo. Él le preguntó: – ¿Ya usaste el diamante para cortar metales? El trabajador dijo que no; y luego fue a tratar de hacerlo y pudo cortarlo con el diamante. Entonces el administrador le dijo: – No se trata de que el metal sea demasiado duro. Se trata de que estabas usando la herramienta incorrecta.

Creo que pasa lo mismo en nuestras vidas. Intentamos en nuestras fuerzas vencer al pecado, cuando la única manera de hacerlo, es a través del Espíritu Santo.

 

El LEGALISTA se frustra pues intenta vencer al pecado en sus fuerzas

El LIBERTINO ni siquiera lucha para vencer al pecado

El CRISTIANO lucha en el poder del Espíritu Santo y bajo la Gracia de Dios

En tercer lugar, la libertad que tenemos en Cristo es una…

 

  • LIBERTAD QUE PRODUCE FRUTO DE CARÁCTER

 

22 Pero la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, 23 humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!

Este pasaje de Gálatas nos regala 9 expresiones de carácter que el Espíritu Santo produce en el creyente legítimo. ¿Quieres saber que tan espiritual eres? Revisa tu CARÁCTER. Revisa como andas en cada una de estas 9 características. Muchos de nosotros nos aprendimos estas características en la versión Reina Valera 60, ¿las recuerdas? Amor, gozo paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.

Según los que saben mucho y profundizan, dividen estas 9 características incluso por grupos:

  • AMOR, GOZO y PAZ dicen que son las características naturales, internas de un creyente en su relación con Dios

El amor, una palabra que habla de buscar el bien del otro sin límites. Así como Dios vio por nosotros sin límites entregando a Jesús en sacrificio por nuestros pecados. Es un acto. Es una decisión tanto de la mente como del corazón. Implica la voluntad tanto como las emociones.  Me gusta lo que leí en un comentario: “Describe el esfuerzo deliberado -que solamente podemos hacer con la ayuda de Dios- de no buscar nada más que lo mejor hasta para los que procuran hacernos todo el daño que pueden.”

El gozo, es un estado de contentamiento y felicidad, pero que no proviene de cosas externas, sino de Dios mismo. 1era. de Pedro 1:7-8  para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso”. Una de las cosas que más me inspiran, es observar creyentes que aún pasando tiempos de dificultad, viven vidas llenas del gozo del Espíritu Santo.

La paz, para los judíos significaba un estado de plenitud. Como diría un querido profesor que ya está disfrutando en la Presencia del Señor, el pastor Martín Pereda: “El que tiene a Cristo, lo tiene todo” Tener a Cristo es estar PLENO. Es estar COMPLETO.

 

  • PACIENCIA, BENIGNIDAD y BONDAD se dice que son las características que tienen que ver con relación con otros. Todos los días nos tenemos que “revestir” para prepararnos conscientemente en nuestro trato con los demás. Mira lo que dice Colosenses 3:12-14: ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros. Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía (es el “vínculo perfecto” dice RV60)

 

La paciencia es el soportar, el aguantar de manera constante las fallas de otros (Muchos aguantan las tuyas eeeh??). Es la idea de no desistir o abandonar nuestras relaciones con los demás porque ya no nos cayeron bien o porque nos hicieron algo. La paciencia tiene que ver con soportar.

La benignidad da la idea de tener una forma de llevarte con los demás apacible y cordial. Con suavidad y dulzura. Con buen trato. Los creyentes deberíamos caracterizarnos por la amabilidad con la que tratamos a nuestros semejantes.

Por cierto, quiero hacer notar algo: Todas estas virtudes que estamos viendo acá, no significan debilidad. ¡Al contrario, significan fortaleza! ¿Por qué? Porque es más fácil dejarnos llevar por lo malo. O hacer a un lado nuestras relaciones con los demás por un malentendido o alguna diferencia, y tratarlos con aspereza. Pero es una muestra de espiritualidad y de fortaleza el que va desarrollando este carácter. Dice Proverbios 16:32 Mejor es el que tarda en enojarse que el valiente en batalla; es mejor el que se domina a sí mismo, que el que toma una ciudad entera.

La bondad que es hacer el bien todas las veces que tengamos oportunidad de hacerlo, como lo dice más adelante en la misma carta a los Gálatas en el 6:10 Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.

 

  • FE, MANSEDUMBRE y TEMPLANZA

La fe (fidelidad, lealtad) es ser leales a Dios y a nuestros semejantes. Ser personas en las que se puede confiar. Personas que no hablan a las espaldas de otros. Personas a quienes se les encarga una responsabilidad, y la cumplen con creces.

La mansedumbre significa someternos a la autoridad de Dios y recibir la instrucción de buena manera. Esta palabra, aunque hay que guardar las debidas proporciones jajajaja, se ocupaba para escribir el proceso de domesticación de una bestia salvaje, a fin de que fuera útil para un propósito determinado. ¿Cómo reaccionamos cuando alguien nos corrige por nuestro bien?

La templanza es también entendido como el dominio propio. Es la persona que ha aprendido a dominar sus malos deseos, porque sabe que no agradan a Dios y pueden llegar a lastimar terriblemente o incluso destruir, su relación con los demás.

¡Todas estas bendiciones de carácter son fruto del creyente que permite que el Espíritu Santo le guíe día a día!

 

“Contra tales cosas no hay Ley” concluye Pablo esta sección. Si meditamos un poco, gran parte de la función de la Ley, en cuanto a la conducta, era RESTRICTIVA. “No… no… no” Sin embargo, el fruto del Espíritu no tiene límite. No tiene restricción. Es un “Sí” en cuanto a carácter y en cuanto a obras ¿Cuánto podemos amar a alguien? ¿Hay un límite? ¿Cuánto podemos dar? ¿Cuánto podemos servir? ¿Cuánto podemos perdonar? ¿Con cuanta amabilidad podemos tratar a los demás? El Espíritu Santo nos lleva a vivir no una vida de restricciones, sino una vida de propósito

 

El LEGALISTA generalmente vive amargado

El LIBERTINO carece de carácter firme. Es dominado por su naturaleza pecaminosa

El CRISTIANO desarrolla y expresa carácter guiado por el Espíritu Santo

 

¿Cómo le hago para ser transformado en mi CARÁCTER? Pasando tiempo con Dios. No hay atajos

2da de Corintios 3:17-18 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Por último, la libertad que tenemos en Cristo, es una…

 

  • LIBERTAD QUE FOMENTA UNIDAD EN LA IGLESIA

25 Ya que vivimos por el Espíritu, sigamos la guía del Espíritu en cada aspecto de nuestra vida. 26 No nos hagamos vanidosos ni nos provoquemos unos a otros ni tengamos envidia unos de otros.

¿Con cuál de estos 2 grupos te has estado identificando? Todos tenemos un poquito de legalistas o de libertinos jajaja. No nos engañemos. ¡Hasta los pastores! Para los pastores sería más fácil decir: “¡Haz esto!, ¡No hagas aquello!” y punto.

Si tuvieras que hacer una evaluación sincera de tu vida. ¿Te identificarías con los LEGALISTAS? Aquellos que piensan que la vida cristiana es una serie de restricciones o de normas que seguir al pie de la letra para alcanzar el favor de Dios ¿O sinceramente te identificarías con los LIBERTINOS? Aquellos que “les gana la fiesta” y que piensan que “Gracia” es sinónimo de vivir disipadamente, dando rienda al pecado en nuestras vidas.

Me gusta mucho como termina el capítulo 5. “No seamos vanidosos” dice el apóstol Pablo. He notado que los legalistas se vuelven vanidosos, pues piensan que solamente ellos están en lo cierto y todos los demás están equivocados. Sienten cierta superioridad moral. Pablo nos invita a evitar esto. Por otro lado sigue escribiendo: “No nos provoquemos unos a otros” También he notado que los libertinos son gente provocadora. Normalmente preguntan “que tanto me puedo alejar de Dios sin pecar” Preguntan “pastor ¿esto y esto y esto no son pecado ¿verdad?” en vez de estarse preguntando en qué pueden amar a Dios y servir a sus semejantes. Argumentan cosas como “¡ya ves, no es pecado tomar!”, “¡ya ves, no es pecado fumar!” jajaja… Parece que para ellos la Gracia es sólo un pretexto para seguir viviendo como les place.

Continúa Pablo diciendo: “Ni tengamos envidia unos de otros”.  ¿Sabes lo que finalmente se provoca con estas 2 actitudes equivocadas? Divisiones en la iglesia 😦  ¡Y esto es totalmente desagradable a Dios!

Pablo termina con una invitación a la UNIDAD. A buscar ser CRISTIANOS ESPIRITUALES. ¡A vivir la unidad guiados por el Espíritu Santo!  Ni legalistas, ni libertinos: ¡Vivamos en unidad guiados por el Espíritu Santo! 

¡Que su Espíritu Santo nos guíe en la vida! 🙂

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