“Bendecir” y “juramento” en Génesis 26:1-5

“Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes. (Génesis 26:1-5)

 1.- Bendecir

Este término es el término hebreo “barakj”, que por lo general es traducido “bendecir” o “bendición”. En el Nuevo Testamento, la palabra más usual es “eulogeo”, que literalmente quiere decir “hablar bien”.

Existen 4 aspectos fundamentales en los cuales la palabra es utilizada: 1) cuando Jehová bendice al hombre, 2) cuando el hombre bendice a Jehová, 3) cuando el hombre bendice a Cristo y 4) cuando el hombre bendice a su semejante.

Cuando Jehová bendice al hombre (Proverbios 10:22) le muestra su favor, al protegerlo, al proveerle para sus necesidades, al guiarle, al hacerle prosperar. Jehová favorece al hombre, es decir, lo bendice. En ocasiones, la bendición de Jehová sobre una persona o un pueblo dependen de su obediencia a Él (Éxodo 23:25), sin embargo, algunos favores divinos se presentan como muestra de su bondad y no condicionados a la obediencia a su voluntad (Mateo 5:45).

Cuando el hombre bendice a Jehová, significa que le alaba. El hombre “habla bien” de Jehová en todo tiempo, le adora y le sirve. En respuesta a lo que Jehová hace en favor del hombre, el hombre responde pronunciando bendiciones a la bondad de Dios. Le bendice por su protección, por su provisión, por su cuidado, por su guía, por su liberación, por el regalo de su Hijo Jesucristo, etc.

El hombre bendice a Jesucristo, como prueba de su divinidad (Juan 12:13; 2da. Corintios 8:9; Hebreos 1:2; 7:24-26, Mateo 21:9, Apocalipsis 5:12-13)

Cuando el hombre bendice a otro hombre (como en el caso de las bendiciones patriarcales del Antiguo Testamento) suele significar un ruego por la bendición divina, aunque no se exprese necesariamente en una oración. Así, aunque el objeto de tal bendición sea otra persona, la Fuente es ciertamente Dios mismo. En otros casos, el que un hombre bendiga a su semejante constituye una expresión de gratitud, es decir, un reconocimiento de buenas cualidades o de un trabajo bien hecho.

En el pasaje estudiado, Jehová refrenda su promesa de bendecir a Abraham y a su descendencia. Claramente el significado de la palabra וַאֲבָרְכֶכָּ (“y te bendeciré”) obedece al favor que Dios mostraría con la descendencia de Abraham, relacionada con la de levantar una gran nación a partir de él. Jehová prometió bendecir a Abraham, e Isaac es también receptor de la bendición de Dios, por ser parte de su descendencia. No sería necesaria la intervención de Egipto, pues Dios le bendeciría conforme a su promesa hecha a Abraham su padre.

2.- Juramento

El juramento es una frase que asegura o promete algo solemnemente. Con frecuencia implica poner a Dios por testigo promete. En el Antiguo Testamento, existen 2 términos principales que fueron traducidos como “juramento”: “Schevuáh”  que significa “juramento o declaración jurada”. (Génesis 24:8; Levítico 5:4.) El verbo hebreo relacionado con el juramento (schavá), que significa “jurar”, viene de la misma raíz que la palabra hebrea para “siete”. De modo que “jurar” significaba originalmente “estar bajo el influjo de siete cosas”. (Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, edición de Mario Sala y Araceli Herrera, Salamanca, 1985, vol. 2, pág. 398.) Un ejemplo de ellos es cuando Abrahám y Abimelec juraron sobre siete corderas cuando hicieron el pacto en el pozo de Beer-seba, que significa “Pozo del Juramento”, o: “Pozo de Siete”. (Génesis 21:27-32)

La segunda palabra que aparece en el Antiguo Testamento es “aláh”, que significa “juramento bajo maldición” o “juramento de obligación”. En las Escrituras, se consideraba que hacer un juramento era un asunto de suma importancia. Un juramento se tenía que cumplir, incluso si resultaba en perjuicio para el que lo había hecho. (Salmos 15:4) La persona que juraba imprudentemente (Levítico 5:4) y violaba el juramento, acarrearía un gravísimo castigo de parte de Dios. El uso que los hebreos hacían del término “aláh” implicaba que Dios era partícipe del juramento y manifestaba su disposición de aceptar cualquier juicio que quisiera infligir por su incumplimiento.

Los términos griegos correspondientes en el Nuevo Testamento son “hórkos” (juramento) y “omnyo” (jurar). El verbo “horkizo” significa “poner bajo juramento” u “ordenar solemnemente”. (Marcos 5:7; Hechos 19:13.) Otros términos relacionados significan “firme juramento” (Hebreos 7:20), “imponer la solemne obligación o juramento” (1era Tesalonicenses 5:27) “perjuro o incumplidor de un juramento” (1Timoteo 1:10) y “jurar y no cumplir, o perjurar” (Mateo 5:33). La palabra griega anathematízo se traduce “comprometer con maldición” en Hechos 23:12, 14 y 21.

En el pasaje analizado, la palabra que se encuentra es הַשְּׁבֻעָה (“el juramento”). Es la primer paabra que se analiza en esta sección. Es evidente que Dios no puede juramentar bajo maldición (aláh) porque Él no miente. Lo que Él dice, lo cumple. No queda duda de que su juramento va a tener cabal cumplimiento. La palabra utilizada en el pasaje hace notar la diferencia entre los juramentos que Dios declara, y los juramentos que los hombres hacen. Dios dice y cumple. Los hombres tienen que someterse a juramento para exigirles el cumplimiento de lo prometido.

Lo que el Señor había juramentado a Abraham, sería una realidad en la vida de Isaac también. Nada detendría la promesa hecha a Abraham y a su descendencia. No hay lugar para el incumplimiento, cuando Dios es el que hace juramento.

 

  1. Examinar las palabras con la teología contemporánea al pasaje
  1. Bendecir

En la teología contemporánea, encontramos los 3 usos de la palabra bendecir. Los escritos mosaicos nos dejan ver que dicho término es encontrado en sus 3 significados.

Dios es el que bendice a los seres humanos. Desde las primeras páginas de Génesis, Dios bendice a Su Creación (Génesis 1:22) Dios muestra su favor para Su Creación al momento de darle existencia. De igual forma Dios bendice al hombre y a la mujer desde que fueron formados (Génesis 5:2). Así que encontramos a Dios, en los escritos contemporáneos, bendiciendo tanto a Su Creación, como a los seres humanos. El Dios Creador del Universo, muestra su favor para toda su Creación. Dios también bendice a Noé (Génesis 9:1) como padre de la humanidad postdiluviana. Dios bendice a Abraham y a su descendencia, es decir, al pueblo que está formando, para que ellos a su vez, sean de bendición a todas las naciones (Génesis 12:2). Dios promete bendición a la nueva generación de israelitas que entrarán a la Tierra Prometida, siempre y cuando no se olviden de guardar sus estatutos, ordenanzas y mandamientos (Deuteronomio 28)

También encontramos en la teología contemporánea a seres humanos bendiciendo a otros seres humanos (ya precisamos que la bendición declarada sobre otro ser humano, es más una petición del favor de Dios sobre la persona bendecida). Melquisedec bendiciendo a Abraham (Génesis 14:19). Isaac bendiciendo a Jacob (Génesis 27), Jacob bendiciendo a sus hijos (Génesis 49). Moisés bendiciendo al pueblo (Deuteronomio 33) y Aarón bendiciendo al pueblo también (Números 6)

Finalmente encontramos personas bendiciendo el Nombre de Dios: El siervo de Abraham bendice a Dios por encontrar a Rebeca (Génesis 24:27) Jetro bendiciendo a Dios por la liberación del pueblo israelita (Éxodo 18:10) y Moisés cantando a Dios por el mismo motivo (Éxodo 15)

 

2.- Juramento

En la teología contemporánea, también encontramos los 2 tipos de juramento que se describieron en la sección B. En primer lugar, Dios jurando acerca del cumplimiento de sus promesas. Dios jurando a los patriarcas (Génesis 26:3). Encontramos a Dios jurando su promesa firme a Abraham ahora a la nueva generación de israelitas (Deuteronomio 7:8, capítulo 29).

En segundo lugar, el juramento que nace del hombre. Se generó toda una legislación con respecto al juramento (Números 30) hecho a Dios. Debía cumplirse o someterse a las consecuencias del incumplimiento. También encontramos juramentos hechos entre hombres (Génesis 26:28)

Prácticamente los términos analizados corresponden en sus usos a los demás escritos de Moisés. Son utilizados en los mismos sentidos tanto en Génesis, como en los demás libros escritos por Moisés.

 

BIBLIOGRAFÍA

Nuevo Diccionario de la Biblia de Alfonso Lockward

Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia de Wilton M. Nelson

Diccionario Bíblico Vila y Escuain

Diccionario del Antiguo Testamento W. E. Vine

(consultados electrónicamente en E-Sword)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s