Análisis Teológico de 1era. a los Tesalonicenses 4:13 – 5:3

Este documento muestra un análisis teológico del pasaje del apóstol Pablo escrito en su 1er. Carta a los Tesalonicenses, del versículo 13 del capítulo 4, al versículo 3 del capítulo 5.

” Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.”

ANÁLISIS TEOLÓGICO

I. ASUNTOS PRELIMINARES Y ANÁLISIS CONTEXTUAL.

     A. Asuntos Preliminares

          1. Introducción

               a) Autor

La autoría del apóstol Pablo con relación a la 1era. carta a los Tesalonicenses es casi unánime. Sin embargo, también existe un pequeño sector que considera la carta (o alguna sección de ella) como una posible obra de un falsificador del apóstol.

1) Argumentos a favor de la paternidad literaria paulina.

i) Evidencia interna. La carta misma refleja la paternidad del apóstol. Ella en sí misma se presenta como escrita por él (1:1, 2:18). Existe también una correspondencia entre los personajes que la carta menciona estuvieron con el apóstol, y los relatos en el libro de los Hechos que indican lo mismo. Por ejemplo Timoteo (1:1; 3:2,6 en relación con Hechos 16:1-3) y Silas (1:1 llamado “Silvano” en relación con Hechos 15:40, 16:19 y 17:4). La epístola también presenta la estructura propia de las cartas escritas por el apóstol (nombre del escritor, destinatarios, salutación, acción de gracias o doxología, el cuerpo de la carta, la salutación final y la bendición). El vocabulario y las frases son totalmente paulinos. El carácter de la epístola y su doctrina son paulinos. Se puede concluir, como Hendriksen lo hace, que “la evidencia suministrada por la epístola en sí misma… definitivamente señala a Pablo como el autor.” [1]

ii) Evidencia externa. Eusebio, en su “Historia Eclesiástica”, considera “claramente evidente” la autoría de Pablo en 14 cartas (incluida 1era. a los Tesalonicenses). Orígenes cita repetidamente la carta mencionando a Pablo como su autor. Clemente de Alejandría, en sus diversas obras, cita también la epístola reconociendo la autoría paulina. Tertuliano en su obra “Contra Marción” cita en repetidas veces la epístola asegurando a Pablo como su autor. Ireneo, en su obra “Contra las Herejías” hace lo mismo. La epístola está referida en el Fragmento Muratorio.

Tanto la evidencia interna, como la externa, señalan claramente al apóstol Pablo como el autor de 1era. a los Tesalonicenses.

Erdman apunta algo interesante: el hecho de que el encabezamiento de la carta misma mencione a Pablo, Silvano y Timoteo, hace pensar que los tres fueron coautores de la misma, sin embargo, Erdman señala que “no cabe duda de que Pablo fue “el autor primero y principal””. [2]

2) Argumentos en contra de la paternidad literaria paulina. Quienes rechazan la paternidad del apóstol como autor de esta epístola, argumentan un contenido doctrinal “ligero” o no tan profundo como el expresado en otras cartas. También consideran que la epístola no ataca la justificación por medio de las obras de la ley (como sí lo hace en otras epístolas). Hay quienes consideran que la iglesia de Tesalónica era incapaz de influir su entorno con tanta magnitud como se señala en el documento (1:7,8 y 4:10). Otro argumento es la fuerte manera de Pablo de dirigirse a los judíos en 2:14-16, siendo él mismo uno de ellos y expresándose de otra forma de ellos en otras cartas (por ejemplo Romanos 9:3). Finalmente, un último argumento declara que, por ser tanta la semejanza de 1era. de Tesalonicenses con otras epístolas paulinas, seguramente es obra de algún falsificador que lo hizo así intencionalmente. [3]

               b) Fecha y lugar

Se acepta de manera mayoritaria que la 1era. carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses fue escrita durante la realización del segundo viaje misionero del apóstol y probablemente desde la ciudad de Corinto. A esta conclusión se llega cuando se observa el paralelo entre el relato de dicho viaje en los capítulos 16, 17 y 18 del libro de los Hechos, con el segundo y el tercer capítulo de la epístola. Ambos relatos de viaje coinciden. Dado un importante descubrimiento arqueológico realizado en 1909 en una región cerca de Delfos, en donde se halló una inscripción en piedra con una carta del emperador Claudio a los ciudadanos de aquel lugar y a Galión (personaje a quien llevaron a Pablo para ser juzgado según Hechos 18:12-17), se puede fechar la epístola en el periodo de dicho procónsul. Esto es entre los años 51 y 53 d.C. [4]

Staab señala también que las cartas fueron escritas en Corintio en el transcurso del año 51 d.C., a distancia de pocos meses de la visita del apóstol Pablo a Tesalónica para fundar la iglesia. Staab señala que, tanto 1era. como 2da. a los Tesalonicenses, “son en consecuencia, las cartas más antiguas que de él conservamos, y, en definitiva, los escritos más antiguos de todo el Nuevo Testamento. [5]

               c) Método

Es una epístola con autoridad apostólica dirigida a una iglesia naciente, mayoritariamente gentil. Está escrita en prosa. En dicha epístola, el apóstol Pablo y sus colaboradores dan aliento a la iglesia tesalónica ante la realidad de la muerte, elogian amorosamente la vitalidad de la iglesia y corrigen con autoridad cuestiones morales que pudiesen suceder.

d) Propósito

Después de haber salido de Berea, Palo llegó a Atenas. Desde ahí, el apóstol envió a Timoteo para llevar sus saludos a la recién formada iglesia tesalónica y conocer cómo se encontraban. A la salida de Timoteo a Tesalónica, Pablo se trasladó a Corinto donde permaneció junto con Aquila y Priscila dedicándose a hacer tiendas. Pasados 18 meses Timoteo regresó de Tesalónica con un reporte por demás gozoso y alentador de la iglesia en aquél lugar. Sin embargo, el informe también incluía un ataque al ministerio del apóstol y una persecución a la iglesia en Tesalónica. También la iglesia se mantenía expectante y en cierta incertidumbre en cuanto al regreso del Señor tras la muerte de algunos de sus miembros, entre otros asuntos doctrinales que el apóstol habría de aclarar en su epístola. [6]

Así que el apóstol escribe en su carta para atacar frontalmente a la campaña de murmuración levantada en su contra (capítulos 1 y 2); expresar su gratitud y gozo por las noticias traídas de entre ellos por parte de Timoteo (capítulo 3); arrojar luz en cuanto a las personas que habían “dormido” y lo relacionado al retorno de Cristo (capítulos 4 y 5); dar instrucciones precisas sobre asuntos de moralidad cristiana (capítulos 4 y 5). [7]

e) Tema y Contenido

La 1era. carta a los Tesalonicenses no describe demasiada profundidad de asuntos teológicos como sí se encuentran en otras epístolas paulinas. Incluso, un punto esencial de su enseñanza, la justificación por la fe, ni siquiera es mencionada en esta epístola. 1era. a los Tesalonicenses es, para Staab, “una confidencia íntima de padre a hijos”. Pablo expresa su preocupación y responsabilidad ante Dios por esta iglesia naciente. Hay una expresión del corazón: alegría, gratitud, súplica, exhortación, reconocimiento por su labor e incluso cierto grado de preocupación. Las explicaciones escatológicas no son tanto exposiciones doctrinales, sino más bien palabras que el apóstol dirige a los tesalonicenses con el fin de dar aliento, consuelo y alerta. [8]

Para MacArthur, ambas cartas a la iglesia de Tesalónica pueden mejor ser descritas como “epístolas de la iglesia” que como “epístolas escatológicas”. Él encuentra cinco temas principales entretejidos en la misma: el tema apologético, el tema eclesiástico de la iglesia sana y creciente, el tema pastoral, el tema escatológico como esperanza de la iglesia y el tema misionero con el énfasis de la proclamación del evangelio y el establecimiento de iglesias. [9]

               f) Bosquejo breve

I. El saludo de Pablo (1:1)

II. Los pensamientos personales de Pablo (1:2 – 3:13)

III. Las instrucciones prácticas de Pablo (4:1 – 5:22)

IV. Bendición de Pablo (5:23 – 24)

V. Comentarios finales de Pablo (5:25 – 28) [10]

          2. Preparación del texto

1era. Tesalonicenses 5:1

(RV 1960)  Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.

(RV 1909)  Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba:

(NVI)  Ahora bien, hermanos, ustedes no necesitan que se les escriba acerca de tiempos y fechas,

(TLA)  Hermanos míos, no hace falta que yo les escriba acerca del momento exacto en que todo esto ocurrirá.

(NTV) Ahora bien, amados hermanos, con respecto a cómo y cuándo sucederá todo esto, en realidad no es necesario que les escribamos.

(NC)  Cuanto al tiempo y momento preciso, no hay, hermanos, por qué escribir.

(LBLA)  Ahora bien, hermanos, con respecto a los tiempos y a las épocas, no tenéis necesidad de que se os escriba nada.

(OSO)  Pero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba,

(DHH)  En cuanto a las fechas y los tiempos, hermanos, no es necesario que yo os escriba.

(Oro)  Pero en cuanto al tiempo y al momento de esta segunda venida de Jesucristo, no necesitáis, hermanos míos, que os escriba;

Conclusión: En este pasaje el apóstol Pablo comenta que con respecto al tiempo y/o momento preciso del regreso del Señor Jesucristo, no es necesario escribir. El creyente no requiere conocer esta información; no necesita saber el tiempo ni el momento de la segunda venida de Jesús.

     B. Análisis Contextual

          1. Contexto seccional

I. Salutación inicial de Pablo (1:1)

1. Nombres de los remitentes (1.1)

2. Destinatarios (1.1)

3. Salutación (1.1)

II. Acción de gracias por los tesalonicenses (1:2-10)

1. Acción de gracias a Dios (1:2)

2. Acción de gracias por la obra resultante de la fe, el trabajo fruto del amor y la paciencia inspirada en la esperanza (1:3)

3. Acción de gracias por la aceptación del mensaje del evangelio y de sus mensajeros a pesar de la tribulación (1:4-6)

4. Acción de gracias por el ejemplo, la fe, la obra evangelística, la conversión y la esperanza de la iglesia en Tesalónica (1:7-10)

III. Defensa de la obra entre los tesalonicenses (2:1-20)

1. Defensa acerca de su ministerio esforzado (2:1-2)

2. Defensa acerca de sus motivos puros (2:3-4)

3. Defensa acerca de sus métodos (2:5-7)

4. Defensa acerca de su gran amor por ellos (2:8)

5. Defensa acerca de su conducta (2:9-12)

IV. Nueva acción de gracias por los tesalonicenses (2:13-16)

1. Por la recepción de la Palabra de Dios y su obra en ellos (2:13)

2. Por su ejemplo de paciencia en la tribulación, similar a la soportada por la iglesia de Judea a manos de los judíos (2:14-16)

V. Acerca de su deseo de visitarles (2:17-20)

VI. El envío y el informe de Timoteo (3:1-13)

1. Los motivos de Pablo para enviar a Timoteo (3:1-5)

2. El regocijo brindado por el informe de Timoteo (3:6-10)

3.- Un ferviente deseo de amor y santidad para los tesalonicenses (3:11-13)

VII. Exhortaciones de conducta (4:1-12)

1. Condenación de la inmoralidad sexual y exhortación a la santidad de la vida matrimonial (4:1-8)

2. Exhortación al amor en la hermandad y la diligencia de la conducta diaria. (4:9-12)

VIII. Instrucciones con respecto a la muerte y al regreso del Señor (4:13-5:11)

1. La tristeza de quienes no tienen esperanza en la muerte (4:13)

2. La fe y conducta de quienes tienen esperanza en la muerte (4:14-18)

a. Estaremos siempre con Él: una realidad para quienes durmieron y para quienes aún vivan a su regreso (4:15-17)

b. Exhortación al aliento mutuo (4:18)

3. El regreso del Señor (5:1-11)

a. La nula necesidad de conocer el momento (5:1)

b. Lo repentino del regreso del Señor (5:2-3)

c. Exhortación a vivir velando y con sobriedad (5:4-8)

d. La seguridad de la salvación del creyente sea que duerma o que vele (5:9-10)

e. Exhortación a continuar practicando el ánimo y la edificación (5:11)

IX. Exhortaciones varias (5:12-27)

1. Con respecto a los ancianos de la iglesia (5:12-13)

2. Con respecto a los desordenados, desalentados, débiles y para con todos (5:14)

3. Con respecto a los que les han ofendido (5:15)

4. Con respecto a Dios, la oración y el gozo (5:16-18)

5. Con respecto al Espíritu Santo y la profecía (5:19-20)

6. Con respecto al discernimiento (5:21-22)

X. La obra de Dios en los tesalonicenses (5:23-24)

1. Su santificación completa hasta el día del regreso de Cristo (5:23)

2. La fidelidad de Dios en su llamamiento y su obra (5:24)

XI. Peticiones finales (5:25-27)

1. Petición de oración por ellos (5:25)

2. Petición de saludarse por medio de un beso santo (5:26)

3. Petición para la lectura pública de la epístola (5:27)

XII. Bendición (5:28) [11]

          2. Contexto del libro o carta

1era. a los Tesalonicenses está escrita con un tono general de distensión y gratitud a Dios por el crecimiento de la nueva iglesia durante la ausencia forzada del apóstol Pablo. Los 3 primeros capítulos contienen, además de la habitual salutación del apóstol: un reconocimiento de la fe, el amor y las obras mostradas por la iglesia (1:1-10); un recuento de la amorosa y ardua labor de Pablo entre ellos (2:1-12) aunada a la gratitud por su perseverancia (2:13-16) y cierta ansiedad por ellos (2:17-20), lo cual resulta en el envío de Timoteo, su regreso con buenas noticias y el deseo de Pablo de verles de nuevo (3:1-13).

Los capítulos 4 y 5 contienen las características exhortaciones paulinas sobre materias como la pureza sexual (4:1-8 y 5:23), el amor responsable (4:9-12), el amor y sostenimiento de sus líderes (5:12-13) y la paciencia y ayuda en las necesidades (5:14-15). Sin embargo, la frase “así como lo hacéis” (5:11) sugiere que la iglesia ya lo ponía por obra desde el ministerio inicial de Pablo entre ellos. La cuestión acerca del regreso de Cristo y la muerte de creyentes en Tesalónica dieron lugar a dudas al respecto, siendo respondidas con la gozosa certeza infundida por Pablo, compartiendo con ellos la esperanza firme del creyente en la salvación y el retorno de Cristo, tanto para aquellos que ya “duermen”, como para quienes estén vivos a su regreso (4:13-5:11). Finalmente Pablo concluye con varias exhortaciones con respecto a la oración, la vida espiritual y la vida en comunidad (5:12-22); la petición de oración por ellos (5:25), la petición de leer la carta públicamente (5:27) y la bendición final (5:28). [12]

          3. Contexto inmediato. Sección, Párrafo, Conexión.

a)    Sección: VIII, del 1 al 3ab

b)    Párrafo: 1era. Tesalonicenses 4:13-5:3

c)    Conexión: Lógica

 

II. ANÁLISIS SINTÁCTICO

   A. Forma literaria

Carta Apostólica Escatológica. Prosa

   B. Párrafo

      1. Proposición temática

Esta porción de la epístola es usada por Pablo para dar ánimo a los creyentes de Tesalónica ante la muerte de algunos de sus miembros antes del retorno de Cristo. En este fragmento les recuerda a sus lectores la certeza, tanto de la resurrección para aquellos que han “dormido”, como del retorno de Cristo para aquellos que se encuentren aún vivos. “Así estaremos siempre con el Señor” (4:17). Pablo también expresa la nula necesidad de conocer el tiempo preciso del retorno del Señor, exhortando a animarse unos a otros y vivir una vida piadosa y en vela.

2. Divisiones naturales

El Contraste entre la tristeza de los incrédulos y la esperanza de los que creen en Jesús (4:13-14)

El encuentro con Cristo de creyentes muertos y vivos: ¡aliéntense! (4:15-18)

El repentino e inesperado “día del Señor” (5:1-3)

C. Mostrador sintáctico

(no se muestra en este documento)

D. Transición entre párrafos

En el versículo 15 del capítulo 4 comienza a explicar la esperanza que estableció en los versículos anteriores, dando el orden de los acontecimientos en el retorno de Cristo para creyentes vivos y muertos.

En el versículo 1 del capítulo 5 continúa con el tema del “día del Señor”, recordándoles lo que ya sabían: lo repentino e inesperado del acontecimiento

 

III. ANÁLISIS VERBAL

A. Significado original

1. Duermen (c. 4 v. 13). En griego, “koimao”. Del griego “koimaomai”. Palabra empleada para el dormir natural (Lucas 22:45), o de la muerte del cuerpo pero sólo para los que son de Cristo (1era. de Corintios 15:20). “Este uso metafórico de la palabra dormir es apropiado, por la similitud de apariencia entre un cuerpo dormido y un cuerpo muerto; por lo general lo que caracteriza a ambos es el reposo y la paz. El objeto de la metáfora es el de sugerir que, así como el que duerme no deja de existir mientras su cuerpo duerme, de la misma manera la persona que ha muerto sigue existiendo a pesar de su ausencia de la región en la que los que permanecen se pueden comunicar, y que, así como se sabe que el sueño es cosa temporal, lo mismo sucederá con la muerte del cuerpo.”[13]. En el Antiguo Testamento, la palabra más utilizada para “dormir” es el hebreo “shakáb”, que bien puede utilizarse, según el contexto: para acostarse a descansar (Rut 3:7); para las relaciones sexuales (Lv. 20:20) o un eufemismo para referirse a la muerte (2 Cr. 9:31). [14]

2. Esperanza (c. 4 v. 13). En griego “elpis” y del hebreo “ticvá” (literalmente “cuerda” en el hebreo)[15]. En el Nuevo Testamento, tiene que ver con lo invisible y lo futuro (Rom. 8:24-25). Es la feliz espera del bien, lo cual es el significado más frecuente (Tit. 1:2; 1Pe. 1:21). [16]Esperanza es característicamente la virtud cristiana y, a la vez, algo imposible para el no cristiano (Ef. 2:12). Sólo el cristiano puede ser un optimista con relación al mundo. Sólo el cristiano puede esperar hacer frente a la vida. Sólo el cristiano puede considerar la muerte con serenidad y ecuanimidad.” [17]

3. Resucitó (c. 4 v. 14). En griego “anistemi”. Literalmente “estar de pie”.

Es usado, dependiendo del contexto, en diferentes formas:

(a) de un cambio físico de posición o incluso tras un milagro:

Levantarse del sueño (Mar. 1:35); levantarse de una reunión (Luc. 4:29); de la puesta en pie del sumo sacerdote en el tribunal (Mat. 26:62); de un inválido levantándose de su camilla (Luc. 5:25).

(b) de la decisión de seguir a Cristo:

El levantarse de un discípulo debido a su vocación de seguir a Cristo (Luc. 5:28).

(c) metafóricamente, de levantarse en antagonismo contra personas: Autoridades contra personas (Hech. 5:17); de un líder sedicioso (Hech 5:36); del levantarse de Satanás (Mar. 3:26); de falsos maestros (Hech. 20:30)

(d) de levantarse a una posición de preeminencia o poder:

Cristo como Profeta (Hech. 3:22); como siervo de Dios en medio de la nación de Israel (Hech. 3:26); como el Hijo de Dios en medio de la nación (Hech. 13:33).

(e) de un despertar espiritual de un letargo (Efe. 5:14)

(f) de la resurrección de entre los muertos: de la resurrección de Cristo (Hech. 17:31); y de los creyentes (Jua. 11:24); de los incrédulos (Mat. 12:41). [18]

4. Venida (c. 4. v. 15). En griego “parousia”. Literalmente “presencia” (para , con, y ousia , un ser; de eimi , ser). Denota tanto una llegada como una consiguiente presencia con. [19]  En el Nuevo Testamento el término “parousia” es utilizado en varios sentidos: Pablo habla de su “parousia” en Filipos (Flp. 2:12); en contraste a su “apousia”, es decir, su ausencia en tal lugar. También se usa esta palabra con respecto al “Inicuo”, del hombre de pecado, de su acceso al poder y de sus actos en el mundo durante su parousia (2Te. 2:9). El apóstol se regocija con la  parousia, la “venida”, de Estéfanas (1 Co. 16:17); se consuela con la  parousia de Tito (2 Co. 7:6);  los corintios le dicen el improperio de que, por muy duras que sean sus cartas, su  parousia corporal es débil (2 Co. 10:10). [20]

Pero, característicamente, en el NT,  parousia es la palabra que significa la segunda venida de Cristo (Mt. 24:3; 1 Ts. 2:19; 2 Ts. 2:1; Stg. 5:7; 2 P. 1:16; 1 Jn. 2:28). Se utiliza como la base de la demanda de conservar inmaculada nuestra vida para la venida del Rey, debiendo hacerse toda clase de preparativos (1 Ts. 3:13; 5:23; 1 Jn. 2:28); Se utiliza como una razón para la paciencia (Stg. 5:7, 8); Se habla de la  parousia como digna de desear y de orar por ella (2 P. 34, 12). [21]

 

B. Términos culturales

1. Duermen (c. 4 v. 13). En griego, “koimao”. Del griego “koimaomai”. Culturalmente es ocupada como un eufemismo para denotar la muerte de alguien. “Los primeros cristianos adoptaron la palabra koimeterion, que era usada por los griegos para denominar a una casa usada para alojar a forasteros, para designar el lugar de sepultura de los cuerpos de los suyos que habían dejado esta escena; de ahí proviene la palabra castellana «cementerio», «el lugar de dormir»” señala Vine. [22]

2. En Palabra del Señor (c. 4. V. 15).  Expresión cultural hebrea que refería a una revelación especial de parte de Dios. Este es el misterio, una verdad antes escondida, ahora revelada, que Pablo declara (1Co. 15:51-52). La expresión, culturalmente hace referencia a los profetas del Antiguo Testamento que no hablaban de sí mismos, sino de parte de Dios las cosas que habían de ser conocidas por el pueblo. Es con esta misma autoridad que el apóstol traza lo que había de explicar a la iglesia de Tesalónica. [23]

3. Venida (c. 4. v. 15). En griego “parousia”. Literalmente “presencia” (para , con, y ousia , un ser; de eimi , ser). En los papiros y en el griego helenista,  parousia es la palabra técnica que se usaba respecto de la venida de un emperador, de un rey, de un gobernador, y, en general, de una persona importante, a la ciudad o a la provincia. Tal visita requería una serie de preparativos. Por ejemplo, se imponían tributos para regalar al rey una corona de oro; databan una nueva era a partir de la  parousia del emperador; acuñaban monedas para conmemorar la visita del rey. Parousia se utilizaba a veces respecto de la invasión de una provincia por un general. Finalmente,  parousia expresaba la visita de un dios. [24]

4. Con voz de mando, con voz de arcángel, con trompeta de Dios (c. 4. v. 16)

“Voz de mando” (griego “keleuma”) “grito de señal” o “grito de guerra”. Se representa a Jesús como Rey victorioso, dando la palabra de mando a las huestes del cielo en su séquito para el último ataque, en su triunfo final sobre el pecado, la muerte y Satanás (Apoc.19:11-21). “Voz de arcángel” se refiera tal vez a Miguel (Apoc. 12:7), a quien está encomendada especialmente la protección del pueblo de Dios (Dan_10:13). “Trompeta de Dios” que suele acompañar la manifestación de Dios en la gloria (Ex. 19:16; Sal. 47:5); así como se usaba la trompeta para reunir al pueblo de Dios para sus solemnes convocaciones (Num. 10:2), así aquí para convocar a los elegidos de Dios, en preparación para su glorificación con Cristo (Mat 24:31; 1 Co. 15:52). [25]

5. El día del Señor (c. 5. v. 2). Esta expresión tiene una clara connotación hebrea al “día de Jehová”. Sus equivalentes son “en aquel día” y “el día”, refiriéndose a eventos escatológicos. Para el pueblo, el “día de Jehová” significaba el día en el que Dios intervendría para colocar a Israel a la cabeza de las naciones, sin tener en cuenta su fidelidad hacia él. Es el momento en el que Jehová interviene activamente para castigar el pecado, que ha llegado a su culminación. En el Nuevo Testamento se refiere a la Segunda Venida de Cristo; es inesperada pero precedida por ciertas señales. [26]

C. Expresiones figurativas

Del 4:13 al 5:11, Bullinger-Lacueva señalan una “alternancia extendida”.

Ésta se da cuando hay dos series, pero cada serie consta de más de dos miembros, los cuales se alternan de modo que el primer miembro de la primera serie se corresponde con el primero de la segunda; y así sucesivamente.

A. 4:13. Instrucción necesaria en cuanto a «los que duermen»

B. 14. Primera razón: Porque Dios los resucitará por medio de Jesús.

C. 15. Segunda razón: Porque los que «hayan quedado» no precederán a los que murieron.

D. 16-17. Tercera razón: Porque ambos grupos han de ser arrebatados juntamente.

E. 18. Exhortación a alentarse mutuamente.

A. 5:1. No es necesaria la instrucción en cuanto a «los tiempos y sazones» de esta resurrección y del arrebatamiento posterior.

B. 2-6. Primera razón: Porque el Día del Señor sorprenderá a los malvados, pero no a los hijos de la luz.

C. 7-8. Segunda razón: Pues no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación… ya sea que velemos o que durmamos

E. 11. Palabras de aliento. [27]

En 4:14, Bullinger-Lacueva anotan lo siguiente: “La “elipsis” de este versículo suele pasar desapercibida, y la traducción resulta así incorrecta, puesto que se hace violencia a la preposición griega “diá”, la cual, con genitivo, como es aquí el caso, sale cientos de veces en el N. T., y significa: “por medio de”, 235 veces; “a través de”, 87 veces; pero sólo 8 veces puede traducirse por “en”.

Lo primero que ha de tenerse en cuenta es que la idea clave, en este versículo, es resurrección, como que es la grande y bendita esperanza del pueblo de Dios. Si se analiza la estructura del v. 14, se ve claramente que las tres cláusulas guardan perfecto equilibrio:

a. Porque si creemos (Fe)

b. que Jesús murió (Muerte)

c. y resucitó (Resurrección),

a. así también hemos de creer (Fe)

b. que los que durmieron en él (Muerte),

c. los traerá Dios por medio de Jesús de entre los muertos (Resurrección). [28]

En 4:15-17, Bullinger-Lacueva  encuentran una “protímesis”. Esta figura (del gr. «pro» = delante + «timé» = honor) se usa para poner de relieve la fuerza de una determinada aserción, mediante la descripción del orden en que las cosas están o en que los eventos se suceden. Aquí tenemos el orden de los acontecimientos en la Segunda Venida del Señor a recoger en el aire a los Suyos, antes de venir con ellos a posar sus pies en el Olívete. [29]

En 5:1, 2, 4 y 5, Bullinger-Lacueva encuentran una “repetición”. Ellos señalan: “La repetición del pronombre «vosotros» en estos vv. está en contraste con la repetición del pronombre «ellos» (una vez, explícito; dos veces, implícito) en el v. 3, indicándonos con ello que los que están esperando al Señor en el arrebatamiento (4:17), no tienen por qué preocuparse de «los tiempos y las sazones» que tienen que ver con «el Día de Yahweh», que vendrá «como un ladrón sobre los impíos» (5:2-3). [30]

La expresión “duermen” (4:23) es un “eufemismo”, un término utilizado aquí por Pablo para describir con elegancia y con sutileza la realidad de la muerte.

La expresión “los tiempos y las sazones” (5:1). “Tiempos”: “cronos” en el griego—el término general e indefinido por períodos cronológicos. “Momentos”: “kairos” en el griego—“ocasiones”; los tiempos oportunos. Tiempo indica cantidad; momento, calidad. Los momentos son partes de los tiempos. [31]

La expresión “como ladrón en la noche” (5:2). Es un “simill”, en donde la venida de Cristo es tan repentina e inesperada como la aparición de un ladrón en la noche. Señala el Comentario Jamieson-Fausset-Brown: “Los apóstoles en esta imagen siguen la parábola de su Señor, expresando cómo la venida de Cristo tomará de sorpresa a la humanidad (Mat. 24:43; 2Pe. 3:10). [32]

La expresión “como los dolores a la mujer encinta” (5:3). Es un “simil”, en donde el dolor de la destrucción repentina sobre los no creyentes es comparado a los dolores de parto de una mujer embarazada.

D. Pasajes paralelos

Ezequiel, Joel, Zacarías, 1era. y 2da. a los Corintios, Efesios, 2da. a los Tesalonicenses, 2da. de Pedro, Hechos, Mateo, Apocalipsis.

1. Duermen  (4:13,14 y 15)

1ª. Co. 15:6,18,20 y 21. La realidad de algunos testigos del Cristo resucitado que ya han muerto y la nula esperanza si es que Cristo no resucitó. Sin embargo, Cristo resucitó, siendo “primicias” de los que durmieron.

2. Esperanza (4:13)

Ef. 2:12. Pablo describiendo a los efesios cuando estaban en el pasado sin Cristo, sin pactos de promesa, sin esperanza y sin Dios.

3. Resucitó (4:14)

1ª. Co. 15:13 y 23. Cristo resucitó, por tanto, los que estamos en Cristo resucitaremos también.

4. Con voz de mando, Con voz de arcángel y Con trompeta de Dios (4:16)

Mt. 24:31. Jesús narra lo que acontecerá cuando dé la orden, con gran voz de trompeta, para recoger a sus escogidos de todos los rincones de la Tierra.

 

5. Descenderá del cielo (4:16)

Hch. 1:9-11. Jesús sube al cielo resucitado y los ángeles anuncian que así mismo, del cielo, vendrá otra vez.

 

6. Como ladrón en la noche (5:2)

2da. de Pedro 3:10. El día del Señor vendrá como ladrón en la noche

Apoc. 3:3. A la iglesia de Sardis Cristo le recuerda que vendrá como ladrón en la noche.

Apoc. 16:15. Jesús invita a los creyentes a velar pues el día final se acerca.

7. El día del Señor

1era. Co. 5:5. Un joven pecador con la esperanza de ser salvado en El día del Señor Jesús.

2da. Co. 1:14. El trabajo de Pablo por los corintios y viceversa, ha de recompensarse en el Día del Señor Jesús.

2da. Ts. 2:2. La cercanía del Día del Señor.

2da. de Pedro 3:10. El día del Señor vendrá repentinamente.

Ez. 39: 8. El día de juicio de Dios sobre las naciones.

Joel 1:15. El día del Todopoderoso.

Zacarías 14. El día de Jehová. Juicio sobre sus enemigos

E. Términos teológicos (solamente mencionarlas)

1. Dormir (4:13,14 y 15)

2. Resucitar (4:14, 16)

3. El día del Señor (5:2)

 

IV. ANÁLISIS TEOLÓGICO

            A. Escoger palabras teológicas significativas

1. Dormir (4:13,14 y 15)

2. Resucitar (4:14, 16)

3. El día del Señor (5:2)

B. Definir las palabras escogidas

                        1. En el Antiguo Testamento

1. Dormir. En el Antiguo Testamento, la palabra “shakáb” que bien puede utilizarse (como se señala en el “Análisis Verbal”), según el contexto: para acostarse a descansar (Rut 3:7); para las relaciones sexuales (Lv. 20:20) o un eufemismo para referirse a la muerte (2 Cr. 9:31). [33]  La expresión “durmió con sus padres”, es muy frecuente referida en los libros de Reyes y Crónicas para expresar la muerte de un principal entre el pueblo. El “dormir en paz” es un don que Dios da a su pueblo (Salmo 4:8). El “dormir” en Proverbios frecuentemente se utiliza para alguien que descuida sus responsabilidades (Pr. 6:9-10). El sueño también se ocupaba en el Antiguo Testamento para que Dios revelara sus propósitos a gente determinada (Daniel 8:18). [34] El término “yashén” es utilizado también figurativamente para la muerte (Jeremías 51:39,57). [35]

2. Resucitar. En el Antiguo Testamento, la idea de “resucitar”, es más bien la idea de “levantarse”, referida al término hebreo “cum”. (Isaías 26:14,19) [36] También, se encuentra el término “kjaía”, que tiene el significado de “volver a vivir”, “reanimar”, “avivar”. (Nehemías 4:2)  [37]  El concepto de “dormir con los padres” implicaba, según Harrison, un despertar del sueño, así como la sepultación implicaba una resurrección de los muertos. [38]  Pasajes como Job 14:13-15, Isaías 26:16-19, Oseas 6:1-2, Ezequiel 37:1-14, Daniel 12:2 y el Salmo 88:10 muestran, de forma más o menos clara, la realidad de la esperanza de resurrección en el Antiguo Testamento. [39]

Aunque dichos pasajes, en su sentido original apuntaban a la futura restauración de Israel como nación, al paso del tiempo dieron lugar a la idea tradicional de la resurrección de los muertos a la llegada del Mesías. Era pues, desde tiempos post-exílicos y hasta tiempos finales de la revelación del Antiguo Testamento, un pensamiento recurrente en la ortodoxia judía. Harrison señala: “La negación de la resurrección por parte de los saduceos era una excepción y no expresaba el punto de vista del judaísmo del primer siglo. [40]

3. El día del Señor. En el Antiguo Testamento, la frase “día de Jehová” tiene un significado de juicio de parte de Dios, ya sea inmediato, ya sea escatológico y final. El Comentario Nelson apunta que la frase “el día de Jehová”, es una “expresión cuya idea común en el Antiguo Testamento denota la consumación del Reino de Dios y la destrucción de sus enemigos (Is 2.12; 13.6, 9; Ez 13.5ss; 30.3; cf. Dn 2.44). Es el día de la visitación y de la ira de Jehová (Is 13.9, 10; Sof 1.14). Con el sentido de un día de juicio o de manifestación de la cólera divina, aparece por primera vez en Amós. El profeta ve este día como de tinieblas y no de luz (Am 5.18, 20); como el día de la separación definitiva entre los buenos y los malos, y de juicio y castigo sobre el pecado también de Israel. Así lo consideran también Sofonías, Nahúm, Habacuc y Joel.” [41]

2. En el Nuevo Testamento

1. Dormir. En el Nuevo Testamento el término “koimaomai” se usa del dormir natural (Mt. 28:13) o de la muerte del cuerpo pero sólo, según Vine, de aquellos que son de Cristo. [42]  También el término es utilizado para describir a aquellos que son indiferentes o incapaces del discernimiento de cosas espirituales o divinas (Efesios 5:14).  Como se señaló con anterioridad en el “Análisis Verbal”, el sentido del término “dormir” tiene teológicamente el significado de aquellos que esperan que la promesa de la resurrección futura sea llevada a cabo en el tiempo final.

2. Resucitar. En el Nuevo Testamento el término “anástasis” es el referido para la resurrección. Este término es utilizado con varias acepciones (como se observó en el “Análisis Verbal”), sin embargo, su uso teológico se refiere al evento futuro de creyentes y no creyentes (Juan 5:29) para enfrentar un juicio final de parte de Dios que determinará su destino final. Nelson señala: “En el Nuevo Testamento es realmente poca la especulación acerca del modo y características de la resurrección. Frecuentemente se ilustra con símbolos y figuras corrientes en el ambiente: vestiduras blancas, o fragancia y luminosidad que representan lo nuevo, puro y glorioso de la nueva vida (1 Co 15.41, 53; 2 Co. 2.15; Apoc. 3.5; 6.11;), la semilla que brota o el despertar del sueño (Jn 12.24; 1 Co 15.6, 20, 43s, 51; Ef 5.14; 1 Ts 4.13-17) [43]

El comentarista también apunta: “El Nuevo Testamento acepta las doctrinas del judaísmo sobre un juicio final y las vincula a la parusía del Señor (Hch 24.15; 1 Ts. 4.13). En Apocalipsis encontramos también la idea de dos resurrecciones (20.4s), pero en otros escritos se habla de una sola y un juicio (Jn 5.28s). Lo que se destaca es, en todo caso, la participación de los creyentes en la victoria de Cristo (Ro 5.17; 2 Ts 1.10; Ap 20.4). Destaca el carácter personal, concreto y comunitario de la vida resucitada, en oposición a las ideas de una inmortalidad puramente incorpórea y aislada, individualista (Ro 8.11; 1 Co 15.35ss; Flp 3.21; 1 Jn 3.2). Y como en otros aspectos del tema, Jesucristo es el modelo y señal de la nueva vida: seremos semejantes a Él; veremos a Dios cara a cara; permanecerá el amor; esto es lo más importante acerca de la nueva vida. Dios dispone un cuerpo espiritual porque es el que mejor conviene a la expresión del Espíritu.” [44]

3. El día del Señor. En el Nuevo Testamento, el día del Señor se refiere a la Segunda Venida de Cristo (2da. Tes. 2:2). Así mismo, la frase “el día de nuestro Señor Jesucristo” aparece en 1era. Co. 1:8, 5:5, Fil. 1:6, etc. Este acontecimiento será de forma inesperada. [45]  Alfonso Lockward señala: “Los cristianos deben ser hallados “sinceros e irreprensibles para el día de Cristo” (Flp. 1:10), por lo cual “el que comenzó… la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Flp. 1:6). [46]

3. Definición según su función en el texto y contexto.

1. Dormir. En este fragmento de la epístola paulina, el apóstol hace referencia a aquellas personas en Cristo que ya han fallecido. El Comentario Jamieson-Fausset-Brown apunta: “Los manuscritos más antiguos leen: “los que están durmiendo” (presente); son los mismos que “los muertos en Cristo” (v. 16), para cuyos cuerpos (Dan. 12:2, no sus almas; (2Co. 5:8) la muerte es un sueño tranquilo y santo, del cual los despertará a la gloria la resurrección. Los creyentes son acostados en sueño por Jesús, y así serán traídos del sueño con Jesús en su séquito cuando venga. [47]

2. Resucitar. En esta porción de Tesalonicenses, el apóstol habla acerca de la certeza del levantamiento futuro del cuerpo (al igual que en Jesús) de aquellos muertos en Cristo. El comentarista William Barclay señala: “Pablo establece un gran principio: La persona que ha vivido y muerto en Cristo sigue estando en Cristo y resucitará en Él. Entre Cristo y la persona que Le ama hay una relación que nada puede romper, que sobrepasa la muerte. Como Cristo murió y resucitó, así la persona que está unida con Cristo resucitará.” [48]

3. El día del Señor. El apóstol Pablo retoma el concepto del “Día de Jehová” ligándolo a la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo, y lo recuerda a los tesalonicenses. Barclay comenta: “No conseguiremos entender las imágenes que encontramos en el Nuevo Testamento de la Segunda Venida a menos que recordemos que tienen el trasfondo del Antiguo Testamento. La concepción del Día del Señor es muy corriente en el Antiguo Testamento; y todas las figuras y la trama del Día del Señor se han aplicado a la Segunda Venida.” [49]

C. Examinar los usos de las palabras por otros escritores de la misma época

1. Dormir. Juan el apóstol ocupa el término “dormir” al referirse la muerte de Lázaro (Juan 11:11). Es notable recordar que es en dicha ocasión en la que Jesús declara que Él es la resurrección y la vida. Es utilizada también por Lucas en Hechos 7:60 para hablar acerca del martirio de Esteban, el cual vio a Jesús mismo en los cielos. De igual forma el término es utilizado por el apóstol Pedro en su segunda epístola, en el tercer capítulo, versículo 4, ocupando el término como eufemismo también para referirse a la muerte de los “padres”, es decir, los antepasados del pueblo de Israel, y para mencionar la esperanza paciente de los hijos de Dios de la manifestación gloriosa en el retorno de Cristo Jesús.

2. Resucitar. Este término (“anístemi” en particular) es frecuentemente utilizado en el Nuevo Testamento. Es utilizado por Mateo en su evangelio en donde Jesús habla acerca de su propia resurrección (Mateo 20:19). Marcos lo expresa con el mismo uso (Marcos 10:34) y finalmente Lucas de la misma forma (18:33). Juan lo utiliza en el episodio de Lázaro en donde Jesús promete a todo aquel que creyera en él, la resurrección. Pedro ocupa el término, según registra Lucas, en el magnífico discurso de Hechos 2 (v.32) en Jerusalén.

3. El Día del Señor. Esta frase se encuentra en el mensaje del apóstol Pedro en Jerusalén, haciendo referencia a Joel 2:31 (Hechos 2:20). De igual forma se encuentra en el capítulo 3, verso 10 de la segunda epístola de Pedro. En ambos casos es utilizado para referirse al día de juicio de Dios.   

D. Relacionar la teología de las palabras con la teología revelada anteriormente.

1. Dormir. Este término, culturalmente ya era ocupado en el Antiguo Testamento para referirse a la idea de la muerte. “Dormir con los padres” era una frase recurrente en la época de los reyes en Israel. “Dormir” era sinónimo de estar en el lugar de los antepasados en su muerte. Sin embargo, el “dormir” comenzó, tras el período del exilio, a albergar la esperanza de una gloria futura, no sólo para la nación, sino para los individuos, que sería manifestada a la venida del Mesías. Así que en el Nuevo Testamento, el “dormir” como un eufemismo para todos aquellos que dormían en Cristo, era una idea que no era nueva a la mente de los oyentes. Existe esta relación de la teología neotestamentaria con la veterotestamentaria, al referirse al término como un “sueño” o un estado corporal tras la vida terrenal. En ambas teologías el “dormir” corporalmente era sinónimo de la muerte corporal.

2. Resucitar. Este término cobra fuerza en el Nuevo Testamento. Si bien, en la teología veterotestamentaria existen vestigios de la idea (Isaías 26:19, Oseas 6:2) no es algo prominente antes de Cristo. Las ideas más claras en cuanto a la idea de la resurrección vienen en el período del Exilio (Daniel 12:2). Muchas de estas referencias hacían hincapié en Israel como nación y no necesariamente en una resurrección “personal”. El Diccionario Certeza señala: “Durante el período intertestamentario…la idea se vuelve más prominente. No se alcanza la uniformidad, y aún en la época del NT los saduceos todavía negaban que hubiera resurrección. Pero para entonces la mayor parte de los judíos ya había aceptado alguna idea acerca de la resurrección. Generalmente pensaban que el mismo cuerpo volvería a la vida tal y como estaba.” [50] En el Nuevo Testamento, y tras la resurrección de Cristo, la resurrección se convierte en uno de los puntos cardinales en la predicación cristiana. La resurrección forma parte, tanto de la autoridad del mensaje del evangelio, como de la esperanza misma del creyente en la Iglesia.

3. El Día del Señor. En la teología del Antiguo Testamento, el Día del Jehová representaba el día en el cual Dios establecería su Reino y restauraría a Israel, juzgando con justo juicio. Esta teología incluía tanto a Israel como a todas las naciones. Esta misma idea es trasladada al Nuevo Testamento con el concepto del “Día de Jesucristo”. El regreso de Cristo Jesús marca el inicio del “Día del Señor”, en el cual, el juicio será llevado a cabo a través del Hijo (Juan 5:22). Así que la idea del “Día el Señor”, en ambas teologías, expresa el juicio final de Dios sobre toda la humanidad, pero para quienes están en Cristo, el día de su manifestación gloriosa.

 

V. ANÁLISIS HOMILÉTICO

A. Tema. El creyente en Cristo descansa en la cierta esperanza de la resurrección ante la realidad de la muerte, y en la futura presencia con Cristo por la eternidad.

B. Énfasis. Alentar a los creyentes a descansar en la esperanza que tenemos en Cristo y su regreso. Su resurrección nos garantiza la nuestra hasta que Él venga. Esto es motivo de aliento.

C. Puntos principales universalizados.

I. Tenemos una esperanza fruto de la Fe  (4: 13-14)

II. Tenemos una esperanza para vivos y muertos (4: 15-18)

III. Tenemos una esperanza vigilante (5: 1-3)

D. Sub-puntos universalizados.

                        I.

a. Una esperanza cierta (4: 13)

b. Una esperanza gozosa (4: 13)

c. Una esperanza sólo en Jesús (4: 14)

II.

a. Una esperanza gloriosa (4: 16)

b. Una esperanza de encuentro (4: 17)

c. Una esperanza eterna (4: 18)

 

III.

a. Una esperanza sin “reloj en mano” (5: 1)

b. Una esperanza ante lo súbito (5: 2)

c. Una esperanza que vela paciente (5: 1)

 

E. Conclusión.

La muerte es un evento ineludible, pero con 2 maneras de encararlo: con esperanza o sin ella. En Cristo, el creyente encara la inevitable muerte con la certeza de la resurrección, tal como su Señor; vivos y muertos en Cristo, estarán eternamente con Él. Esto nos anima Esto nos alienta. Esto es algo que nunca debemos olvidar. Es una esperanza en Cristo Jesús.


[1] William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento. 1 y 2 Tesalonicenses, (Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío, 1980), p. 28

[2] Carlos R. Erdman, La Primera y la Segunda Epístolas a los Tesalonicenses, (Jenison, Michigan: T.E.L.L., 1994), p. 22

[3] Hendriksen, Comentario, pp. 27-28

[4] Ibíd. p. 24

[5] Karl Staab y Norbert Brox, Cartas a los Tesalonicenses. Cartas de la cautividad. Cartas pastorales., (Barcelona, España: Editorial Herder, 1974), p. 14

[6] Erdman, La Primera y la Segunda, pp. 6-8

[7] Hendriksen, Comentario, p. 20

[8] Staab y Brox, Cartas, p. 15

[9] John MacArthur, La Biblia de Estudio MacArthur, (Grand Rapids, Michigan: Editorial Portavoz, 2004), p. 1693

[10] MacArthur, La Biblia, p. 1693

[11] Elaboración propia pero basado en los “sumarios” presentados en: Hendriksen, Comentario, pp. 46, 94, 112, 126 y 154.

[12] Biblia de Estudio Plenitud, (Nashville, Tennessee: Editorial Caribe, 1994), pp. 1575-1576

[13] W. E. Vine, Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento de Vine, (Nashville, Tennessee: Grupo Nelson, 2007), p. 297. (consultado en versión electrónica)

[14] James Strong, Nueva Concordancia Strong Exhaustiva, (Nashville, Tennessee: Grupo Nelson, 2003), pp. 257, 258, p.133 (hebreo).

[15] Ibíd. p. 145 (hebreo).

[16] Vine, Diccionario, p. 348

[17] Palabras Griegas del Nuevo Testamento. (Comentario Electrónico en E-Sword)

[18] Vine, Diccionario, pp. 492, 493.

[19] Ibíd. p. 25

[20] Ibídem.

[21] Palabras Griegas del Nuevo Testamento. (Comentario Electrónico en E-Sword)

[22]  Vine, Diccionario, p. 297

[23] Comentario Jamieson-Fausset- Brown, (Comentario Electrónico en E-Sword)

[24] Palabras Griegas del Nuevo Testamento. (Comentario Electrónico en E-Sword)

[25] Comentario Jamieson-Fausset-Brown, (Comentario Electrónico en E-Sword)

[26] Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, (Buenos Aires, Argentina: Ediciones Certeza Unida, 2003), p. 352.

[27] E. W. Bullinger y Francisco Lacueva, Diccionario de Figuras de Dicción usadas en la Biblia, (Barcelona, España: Editorial Clíe, 1985), pp. 303, 306 (consultado en versión electrónica)

[28] Ibíd. pp. 102,103

[29] Ibíd. p. 375

[30] Ibíd. p. 234

[31] Comentario Jamieson-Fausset- Brown, (Comentario Electrónico en E-Sword)

[32] Ibídem.

[33] James Strong, Nueva Concordancia Strong Exhaustiva, (Nashville, Tennessee: Grupo Nelson, 2003), pp. 257, 258, p.133 (hebreo).

[34] Everett F. Harrison, Diccionario de Teología. (Jenison, Michigan: T.E.L.L., 1988), p. 181

[35] Strong, Nueva Concordancia, p. 57 (hebreo)

[36] Ibíd. p. 117 (hebreo)

[37] Ibíd. p. 39 (hebreo)

[38] Harrison, Diccionario, p. 459

[39] Ibíd. p. 460

[40] Ibídem.

[41] Wilton M. Nelson, Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Comentario Electrónico en E-Sword)

[42] W. E. Vine, Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento. A-D., (Barcelona, España: Editorial Clíe, 1984), p. 470

[43] Nelson, Nuevo (Comentario Electrónico en E-Sword)

[44] Ibídem.

[45] Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, (Buenos Aires, Argentina: Ediciones Certeza Unida, 2003), p. 352

[46] Nuevo Diccionario de la Biblia de Alfonso Lockward (Comentario Electrónico en E-Sword)

[47] Comentario Jamieson-Fausset-Brown (Comentario Electrónico en E-Sword)

[48] Comentario al Nuevo Testamento William Barclay (Comentario Electrónico en E-Sword)

[49] Ibídem.

[50]  Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, (Buenos Aires, Argentina: Ediciones Certeza Unida, 2003), p. 1148

 

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