Devoradores

Tristemente, las tragedias son algo común en la historia de nuestro mundo. Episodios que han marcado con mucho dolor y sufrimiento la vida de mucha gente durante varias generaciones. Sucesos que marcan de manera indeleble los corazones de las personas.

Hace muy poco tiempo, Haití fue el escenario de una de estas tragedias mundiales a raíz de un sismo que cobró la vida de cientos de miles de personas. Las imágenes que llegan a nosotros son profundamente dolorosas.

Pero existe algo más doloroso que la tragedia material. Es lamentable que, cuando somos testigos de este tipo de eventos, seamos testigos de una aún mayor “tragedia espiritual”

Es penoso ver que, aún en medio del sufrimiento, aún en medio del más profundo dolor, existan personas que busquen aprovecharse de la situación para beneficio personal, “adornando” la situación trágica, con un cinismo particular (¿no es suficiente el sufrimiento que atraviesan?).

Gente que condiciona la ayuda humanitaria por razones políticas, culturales o religiosas. Gente saqueando las propiedades de las viviendas en ruinas. Gente beneficiándose económicamente ante la tragedia de personas muriendo. Tragedia espiritual en medio de la tragedia material.

Y esto no es algo exclusivo de alguna cultura o país. Esto es un problema del corazón humano, no importando clase social, idioma, continente o nivel de educación.

Así como es vergonzoso ver que haya saqueos en casas derrumbadas por un sismo, es vergonzoso ver cadenas de noticias internacionales lucrando con las imágenes más escandalosas; así como duele ver que se condicione la ayuda humanitaria a cambio de una generosa exención fiscal, es doloroso ver como cuando una figura pública sufre una situación grave en su vida o comete algún error, la opinión pública lo destroce sin misericordia; es triste ver almas olvidadas que sólo son vistas cuando ocurre alguna tragedia de grandes proporciones, así como es triste ver la muerte de algún artista famoso mientras su gente cercana siga lucrando con su imagen antes de llorar su pérdida.

No hay distinción. Devoradores de almas.

“Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia. Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de la tierra” Proverbios 30:13-14

Así que, la gente dolida, quebrantada, abatida busca refugio en algunas personas religiosas. Piensan que la gente que (supuestamente) es “cercana a Dios” puede aliviar un poco del dolor que atraviesan. ¿Qué es lo que encuentra? ¡Tristemente lo mismo!

Líderes religiosos que venden sus servicios de ayuda espiritual. Personas que lucran con la ignorancia de la gente vendiéndoles fetiches, objetos mágicos o “figuritas” que en nada benefician su relación con Dios. Gente sin temor de Dios que exige dinero a cambio de poder “bendecir” a quienes solicitan sus servicios.

Esta es la opinión de Jesús de este tipo de personas: “Mas ¡ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas!, porque cierran el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entran ustedes ni dejan entrar a los que están entrando. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas! Porque devoran las casas de las viudas, y como pretexto hacen largas oraciones; por esto recibirán mayor condenación.”Mateo 23: 14-15

Falsos líderes religiosos que tratan a la gente como si fuera mercancía: “Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de ustedes con palabras fingidas.” 2da de Pedro 2: 2-3

Nada más lejano al corazón de Dios que un falso líder religioso aprovechándose de la pobreza de la gente. Nada más triste que un falso hombre de Dios lacerando aún más a la gente que se acerca por ayuda, por puro beneficio personal. Hombres que “toman la verdad como fuente de ganancia” (1era de Timoteo 6:5)

Nada más lejos de lo que en realidad es el corazón de Dios ante la tragedia:

“El Señor levanta a los caídos y sostiene a los agobiados. Los ojos de todos se posan en ti, y a su tiempo les das su alimento. Abres la mano y sacias con tus favores a todo ser viviente. El Señor es justo en todos sus caminos, y bondadoso en todas sus obras.” Salmo 145: 14-17

“Dichoso aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios, Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo cuanto hay en ellos, y que siempre mantiene la verdad. El Señor hace justicia a los oprimidos, da de comer a los hambrientos y pone en libertad a los cautivos. El Señor da vista a los ciegos, el Señor sostiene a los agobiados, el Señor ama a los justos. El Señor protege al extranjero y sostiene al huérfano y a la viuda, pero frustra los planes de los impíos.” Salmo 146: 5-9

“El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas” Salmo 147: 3

Seamos imitadores del corazón de Dios. Ayudemos en amor, nunca por beneficio personal. No nos convirtamos en mercenarios del evangelio ni de la ayuda al necesitado.
Que nuestro corazón, sea cada día más conforme al corazón de Dios.

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