¿Dónde pasarás la eternidad?

Esta es la pregunta más importante que toda persona debe hacerse.

Sin duda alguna, el hombre a lo largo de las edades, ha demostrado su creencia en la vida más allá de la muerte. No hay cultura que, de alguna u otra manera, no haya pensado en el asunto de la vida después de la muerte. Desde las más antiguas civilizaciones, hasta las ideologías de hoy en día, la eternidad es una cuestión que le interesa al ser humano.

La Biblia dice que Dios “ha puesto eternidad en el corazón de ellos” (Eclesiastés 3:11). El hombre busca la vida después de la muerte, porque Dios ha puesto esta idea en su mente y en su corazón. Dios ha puesto la eternidad en nuestro corazón.

La Biblia enseña que existen sólo 2 destinos para el hombre: Salvación Eterna o Condenación Eterna

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2)

“E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”(Mateo 25:46)

Dios ama profundamente a su creación. Dios ama profundamente al hombre. Fuimos creados para relacionarnos con Dios. Fuimos creados para adorar a Dios, pero nuestro pecado, ha roto la relación entre Dios y nosotros. El pecado ha separado al hombre de Dios desde el principio de los tiempos.

La Biblia nos enseña claramente que todos hemos cometido pecado contra Dios, y esto nos separa de Él, dando como resultado, la muerte y la condenación eterna. El pecado tiene un precio, y este precio es la muerte y la condenación eterna del hombre.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12)

“Como está escrito: “No hay justo ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.” (Romanos 3:10-11)

Todo ser humano ha pecado contra Dios y esto lo separa de Él mereciendo la muerte, pero el plan de Dios para la salvación del mundo es darnos vida eterna, a través de su Hijo Jesucristo.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él” (Juan 3:16-17)

Jesús, siendo Dios el Hijo, habitó entre nosotros para cumplir con el principal propósito de ofrecer su vida en pago por nuestros pecados. Él en la cruz del calvario pagaría lo que todo ser humano pecador merece: la muerte. Jesús, siendo el único Justo y sin pecado, se ofreció a pagar por el pecado que nosotros cometemos.

El profeta Isaías, cerca del año 700 a.C. había profetizado claramente la función salvadora que Jesús  cumplió 700 años después, en su cruenta muerte en la cruz y su gloriosa resurrección de entre los muertos:

“Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fué sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Dios cargó en Él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:5-6)

Así pues, Jesús en la cruz pagó por lo que nuestros pecados merecían, regalando la oportunidad al hombre de, a través de la fe en su Nombre, obtener la vida eterna.

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23)

Está dádiva (regalo) es para todo el mundo. Todos pueden obtener el regalo de la salvación a través de Jesús. No hay nada que el hombre pueda hacer para salvarse. El hombre no se puede salvar a sí mismo, necesita un Salvador.

Jesús, como nuestro Salvador, ya pagó por nuestros pecados. No hay forma de volver a pagar por ellos (de otra manera estaríamos declarando que su pago fué imperfecto y Jesús no sería Salvador de nadie) La salvación del ser humano tuvo el costo más alto que se hubiera podido pagar: la sangre del Hijo de Dios. No hay nada más que agregarle a la salvación del hombre. No hay nada más valioso que Su Sangre. ¡No hay nada que el hombre pueda ofrecerle a Dios más valioso que la vida de Su Hijo!

Es por ello, que la salvación es GRATUITA para el hombre. Lo único que el ser humano tiene que hacer, es obtener este regalo de salvación mediante el ARREPENTIMIENTO y la FE en JESÚS. Así somos “hechos justos” o “justificados” por la Justicia de Cristo. Es imposible que nosotros seamos justos, pues todos hemos pecado. Necesitamos ser “justificados” o “hechos justos” mediante la FE en JESÚS.

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:21)

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras , para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9)

“…sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado… No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo” (Gálatas 2:16 y 21)

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1)

“Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28)

La salvación y la vida eterna están al alcance del hombre a través de la FE en JESÚS. Todo aquél que se arrepiente de su pecado e invita a Cristo a morar en su corazón, Dios le regala la vida eterna a partir de hoy, y durará después de esta vida terrenal, en Su Presencia.

“Pero de este modo Dios cumplió lo que de antemano había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús” (Hechos 3:18-20)

“Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Les escribo estas cosas a ustedes que creen en el nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna” (1era. de Juan 5:11-13)

Si tu deseo sincero es arrepentirte de tus pecados, creer en Jesús y entregarle toda tu vida, e invitarle a tu corazón para obtener la salvación y la vida eterna en la presencia de Dios, ora a Él utilizando tus propias palabras. Puedes orar con Dios diciéndole algo parecido a la siguiente oración:

“Dios: El día de hoy me arrepiento de todos los pecados que he cometido contra ti. Sé que como pecador(a) merezco la muerte y vivir la eternidad separado(a) de ti. Pero también sé que tu enviaste a tu Hijo Jesús a morir en la cruz para pagar por mis pecados. ¡Gracias por amarme tanto! Hoy creo en Jesús y lo invito a morar a mi corazón. Hoy recibo a Jesús como mi Señor y mi Salvador ¡Gracias por regalarme la vida eterna a través de la fe en Su Nombre! Te pido que tu Espíritu Santo venga a morar en mi, y me ayude a orar contigo y entender cuando lea tu Palabra. Ayúdame a ser la persona que Tú quieres que yo sea. En el nombre de tu Hijo Jesús. AMEN”

Ahora que has decidido entregar tu vida a Jesús, busca a un amigo(a) cristiano(a) que te ayude a crecer en tu relación con Dios y con los demás. Si conoces alguna iglesia cristiana evangélica cerca de tu domicilio, asiste a ella para que tengas compañerismo con otros cristianos. Ahí te ayudaran a leer la Biblia, a orar, y otras cosas necesarias para tu crecimiento espiritual.

¡Que el Señor te bendiga! 🙂

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2 pensamientos en “¿Dónde pasarás la eternidad?

  1. Me alegro mucho por la lectura que partisipaste in publico. Yo también me preocupo mucho por la serumano que no aceptan a nuestro jesu cristo cumo Salvador. Bendiciones in tu Ministerium

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