Cómo ofrendarle a Dios

“Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación (o por necesidad), porque Dios ama al que da con alegría.

 (2da. Corintios 9:7)

Al revisar con detenimiento la enseñanza de Jesús registrada en los Evangelios, noté, para sorpresa mía, que uno de los temas frecuentes era ECONOMÍA. De manera constante, el Señor compartía mensajes relacionados con asuntos de dinero, de posesiones, de terrenos, de monedas, de pago de jornadas laborales, de vendimias, de impuestos, de deudas, etcétera, etcétera, etcétera. Jesús sabía que la forma en que tratamos las riquezas de este mundo, muestra las prioridades de nuestros corazones (Lucas 12:34, Lucas 16:11)

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Reconociendo el camino a casa

Entre los retos de vivir en una de las ciudades más grandes del mundo (México D.F.) está el de no perderse entre la infinidad de calles y avenidas. Puentes, pasos a desnivel, contra flujos, cierres por obras de mantenimiento, son algunas de las “aventuras” que todo “capitalino” vive en su esfuerzo de llegar sano y salvo a su destino. Sin embargo, perderse es un riesgo constante en la vida de nuestra ciudad.

En una ocasión Jesús narró la historia de alguien perdido. Pero no perdido entre calles y avenidas, sino perdido en el rumbo de su vida. Sigue leyendo

Viviendo en el Espíritu

La presencia y obra del Espíritu Santo son imprescindibles en la vida de los creyentes y en la vida de las iglesias. El tema del Espíritu Santo siempre ha sido importante en la historia del cristianismo. Sin embargo, conceptos equivocados y prácticas contrarias a las Escrituras han provocado grandes cismas en la iglesia, y nuestra época no es la excepción.

Con mucha tristeza se observan grupos pseudo-cristianos cometiendo abusos y practicando aberraciones, que muy poco (o nada) tienen que ver con la presencia y la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente y de la iglesia de Cristo.

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Teología del Antiguo Testamento: Creación, Redención, Soberanía, Mesías y Juicio

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2da. Timoteo 3:16

Para los cristianos, el Antiguo Testamento encuentra su plenitud en el Nuevo Testamento. Jesucristo es Aquél que arroja la luz necesaria para el acercamiento a las páginas que cuentan la revelación de Dios desde los orígenes en Génesis, hasta los libros del s.V a.C. Todo el Antiguo Testamento es la historia de la relación de Dios y los hombres, teniendo su punto culminante en la salvación que sólo es en Cristo Jesús.

Así pues, las páginas del Antiguo Testamento contienen incontenible riqueza teológica. Dios se revela en el proceso histórico del hombre y particularmente de Su pueblo Israel, y  cada período aporta aspectos que ponen de relieve Su carácter y Sus obras.

Dios no sólo es el Dios Creador de Génesis sino también el Dios Redentor del Éxodo. Dios también se presenta como Rey Soberano por sobre todo y por sobre todos, apuntando a Su Hijo, el Rey Ideal y Eterno de las naciones. Dios es Señor de la historia, y en el “Día de Jehová” su Perfecta y Santa Voluntad será cumplida a cabalidad.

Sirva pues este breve trabajo de investigación, para presentar la teología que se encuentra en las páginas del Antiguo Testamento, con el firme propósito de alentar la fe,  e invitar al descubrimiento y disfrute del mismo.

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Dios: El Pastor de Efraín, de Judá y de todas las naciones

Ezequiel 37:19-28 “diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno en mi mano. Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos, y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos. Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios. Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre. Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.”

En este hermoso pasaje del profeta Ezequiel, Dios promete una salvación a Su pueblo a pesar de la situación de Exilio en la que se encuentran a causa de su pecado. Las palabras dadas al profeta llenan de esperanza. Esperanza de Restauración. Sin embargo, esta esperanza se haría extensiva no sólo a Efraín y a Judá (pueblo de Israel) sino también a todas las naciones.

Este breve escrito intenta definir al menos 4 palabras importantes de este pasaje: EFRAÍN, JUDÁ, NACIONES Y PASTOR. 

Ciertamente es necesario conocer qué significado tienen estas palabras para los tiempos del profeta Ezequiel, y para ello, vale la pena intentar entender un poco mejor su significado. Sirva para ello este sencillo análisis teológico de las palabras presentadas en el pasaje.

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