Adoración. Alabanza. Liturgia. Música

“La Adoración Cristiana es la acción más trascendental, urgente y gloriosa que pueda tener lugar en la vida humana”

 Karl Barth (teólogo y pensador cristiano del s.XX)

“Más que Música”

Taller de Adoración y Alabanza

Escuela Cristiana de Música        PIB Satélite

recopilado por: Miguel González Pimentel y Jesús Hurtado

Julio de 2011

1.INTRODUCCIÓN                                

2.ADORACION ESPONTANEA     

3.ADORACION CEREMONIAL     

4.ADORACION ORAL (SALMOS) 

5.MUSICA Y ADORACIÓN                 

6.ADORACION EN EL CAUTIVERIO 

7.ADORACION EN TIEMPOS DE JESUS                                     

8.ADORACION EN LA IGLESIA PRIMITIVA

9.ADORACION APOCALIPTICA

Sesión 1. “Introducción: Adoración y Alabanza”

Versículo clave. “Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre” (Salmo 66:4)

Verdad central. El ser humano encuentra el propósito más significativo de su vida en su relación de adoración a Dios. La alabanza es una expresión de nuestra adoración

¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • Las definiciones básicas de “adoración” y “alabanza”
  • Las características de la legítima adoración a Dios
  • Vivir una vida de verdadera adoración a Dios

 

1.- DEFINICIÓN DE ADORACIÓN

¿Qué es adoración?

En términos generales, la palabra “adoración” proviene del latín que significa “dar homenaje”, (AD a -, ORA boca “trayendo la boca”) En sentido estricto de la palabra, ella denotaba “traer un beso” o “traer a la boca”  a una deidad.

Acompañando de esta expresión de “adoración”, se podía añadir “devoción” (consagrarse o realizar un “voto” a la deidad) “alabanza” (enunciar afirmaciones positivas a la deidad, habladas o en canto, ya sea a capella o con instrumentos musicales) y el “servicio” (realizar actos para agradar a la deidad adorada)

Para la Real Academia Española, algunas definiciones de “adoración” incluyen:          

1. Reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina. 2. Reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido.    3. Amar con extremo. 4. Gustar de algo extremadamente.                                               5. Tener puesta la estima o veneración en una persona o cosa.

Cabe mencionar que todas las actividades relativas a la “adoración” pueden ser públicas o privadas, individuales o en grupo, en una comunidad dirigida por un líder, y en lugares privados como hogares o lugares públicos como templos.

¿Qué es adoración en un sentido bíblico?

La adoración es la ofrecimiento continuo de pensamiento, sentimiento, palabra y acto, en homenaje a Dios por lo que Él es, por lo que Él dice y por lo que Él hace, reconociendo nuestra posición ante Él. La verdadera adoración tiene como centro a Dios, no al ser humano que adora. La adoración es la correcta respuesta humana ante la revelación de Dios.

2.- TÉRMINOS PARA “ADORACIÓN” EN LA ESCRITURA

En la Escritura, el término “adoración” tanto en el hebreo del Antiguo Testamento, como en el griego del Nuevo Testamento, sugieren la idea de “postrarse”, “humillarse”, “arrodillarse” y “rendirse”.

Por encima de las formas de expresión de la adoración, la esencia radica en el reconocimiento de Dios y de nuestra posición delante de Él. Esto es el centro de la adoración: el reconocimiento de Dios.

El término hebreo es “Shakjá” que significa “postrarse”, “adorar”, “arrodillarse”, “bajarse”, “dar culto”, “encorvar”, “humillarse”, “inclinarse”, “rendirse” y “reverenciar”

El término griego es “Proskunéo” que significa “postrarse”, “reverenciar”, “suplicar”, “agazaparse” e incluso “besar la mano de alguien, como el perro lame la mano del amo”

Por tanto, cualquier pensamiento, sentimiento, palabra o acto realizado en homenaje a Dios (por lo que Él es, por lo que Él dice y por lo que Él hace) en sometimiento, rendición y reverencia a Él (siendo Él el centro de dicho acto y no nosotros), es un acto de adoración.

3.- CARACTERÍSTICAS DE LA LEGÍTIMA ADORACIÓN

  • Tiene como centro a Dios y no al hombre
  • La adoración es ofrecida solamente a Dios
  • El adorador involucra todo su ser
  • El adorador involucra todo su tiempo
  • La adoración debe ser legítima y no un ritual externo
  • La adoración debe ofrecer lo mejor

4.- DEFINICIÓN DE ALABANZA

¿Qué es alabanza?

En un sentido literal, la palabra “alabanza” significa “enunciar afirmaciones positivas sobre una persona, objeto o idea, ya sea en privado o públicamente”. La palabra “alabar” proviene del latín “alapari” que significa “jactarse”.

La Real Academia Española incluye en su definición de “alabar” o “alabanza”:               1. Elogiar, celebrar con palabras. 2. Jactarse o vanagloriarse. 3. Expresión o conjunto de expresiones con que se alaba.

¿Qué es la alabanza bíblica?

Aún cuando estrictamente la palabra “alabar” solo indica “palabras” (y no música o expresiones corporales), la Escritura amplia a muchas otras formas de expresión en la alabanza a Dios.

La Biblia indica que la “alabanza” tiene otras formas de expresión aparte de las propias palabras. Todas estas expresiones tienen la finalidad de declarar lo que Dios es, lo que Dios dice y lo que Dios hace. Todas estas expresiones rinden homenaje a Dios.

Así pues, alabanza a Dios es cualquier expresión que declare positivamente lo que Dios es, dice o hace.

5.- TÉRMINOS PARA ALABANZA EN LA ESCRITURA

El término “alabanza” en el Antiguo Testamento, tiene 4 expresiones principales:

Halal o jalál.-  “ser claro”, “brillar”, “hacer espectáculo”, “alardear”, “aclamar”, “ruido”

Este término se relaciona con las palabras expresados en la alabanza

Yadá.- “utilizar las manos”, “aclamar”, “celebrar”

Este término se refiere más a las acciones y gestos corporales en la alabanza

Zamar.- “rasgar”, “tocar cuerdas”, “alabar”, “cantar”, incluso “ocupar las manos para podar el mejor fruto”

Este término se refiere a la utilización de instrumentos musicales y el canto

Jilúl significa “celebración” o “fiesta”.

Aún existen muchos otros términos en el Antiguo Testamento que tienen que ver con las expresiones de la alabanza a Dios. Cada una de estas expresiones nos describe con mayor claridad todo lo que va inmerso en una expresión de alabanza a Dios.

Otro término relacionado con la alabanza, es el término “tejilá” que significa “elogio”, “himno”, “loor” en sentido reverente. El término “todá” significa “extender las manos”, “aclamar”. “Rinná” significa “crujido” o “ruido estruendoso”, “sonido estridente”

En el Nuevo Testamento existen de igual manera términos en griego que son traducidos como “alabanza” y que significan diversas cosas que la componen. El término “Eúlogía” que significa “hablar bien”, “bendecir” o “lisonjear” es un término formal indicado para la alabanza. “Épainos” significa “aplaudir”, “magnificar”. “elogiar” y “poner algo por encima”. “Aínesis” indica la idea de “contar una historia”, “gratitud”. “Eujaristía” significa “hablar bien dando gracias”, “agradecer”

6.- TODA LA CREACIÓN RINDE ALABANZA A DIOS

La alabanza a Dios no se reserva a los seres humanos. La Escritura describe de manera poética como la Creación entera alaba a Dios. El Salmo 148 ilustra esta verdad de manera clara.

Todo este Salmo es una indicación que todo lo creado por Dios le debe alabanza.

  • Los astros alaban a Dios (v. 3 “alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas”)
  • Los ángeles alaban a Dios (v.2 “Alabadle, vosotros todos sus ángeles… vosotros todos sus ejércitos”)
  • Los animales alaban a Dios (v.10 “… la bestia y todo animal…)
  • Los seres humanos alaban a Dios (v.11-13 “Los reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes y todos los jueces de la tierra; los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños. Alaben el nombre del Señor, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos.”)

7.- CONCLUSIONES

Al analizar las definiciones y los términos tanto para “adoración” como para “alabanza”, podemos distinguir claramente sus diferencias. La adoración es el centro de la relación del creyente y Dios, involucrando todas las áreas de su vida, todo el tiempo de su vida, ya sea en pensamiento, sentimiento, palabra, etc. La alabanza es la expresión de una o varias de las cualidades de Dios, o de los dichos de Dios o de las obras de Dios. La alabanza es la manera de exteriorizar y declarar lo que Dios es, lo que Dios dice y lo que Dios hace. Sin lugar a dudas, la alabanza forma también parte importante en la vida de adoración del creyente.

 

Sesión 2. “La Adoración Espontánea”

Contexto.  Génesis y Éxodo

Texto base. Génesis 8:15-22, 9:8-13, 12:7-8, 15:1-21, 26:24-25, 28:16-18, 35:1-4, Éxodo 20:22-26

Versículos clave. “Con manos limpias e inocentes camino, Señor, en torno a tu altar,” (Salmos 26:6) “Llegaré entonces al altar de Dios, del Dios de mi alegría y mi deleite, y allí, oh Dios, mi Dios, te alabaré al son del arpa” (Salmos 43:4)

Verdad central. El ser humano, desde el principio fue creado por Dios con el propósito de tener comunión con Él. Cada encuentro estaba sellado con el levantamiento de altares; donde en forma sencilla, pero profunda; expresaban su fe y obediencia como la mejor ofrenda que se le podía tributar a Dios

¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • La manera de adorar en la vida de los primeros habitantes de esta tierra. Ésta se llevaba a cabo sin reglas establecidas, desarrollando una vida de adoración basada en la obediencia y  la fe
  • La forma más primitiva de adoración fueron la construcción de altares como expresión de gratitud y reconocimiento del único Dios Verdadero

1.- LA PRIMERA FAMILIA SOBRE LA TIERRA (Génesis 2 y 3)

La adoración de nuestros padres: Adán y Eva era muy sencilla:

  • Caminaban y paseaban todos los días con Dios (Gen.3:8; 4:9).
  • Él era su proveedor (Gen. 2:8,9).
  • Él era su paz y tranquilidad (Gen.2:10-20).
  • Él los hizo sin pecado, por eso Dios estaba cerca de ellos (Gen.2:21-25).

Obedecer  lo más natural como expresión de adoración (Gen. 2:16,17).

  • No podemos dudar de Dios. (Gen.3:1-4).
  • Adorar es obedecer. (Gen.3:11).
  • La adoración es algo personal. (Gen.3:12,13).

2.- LAS OFRENDAS DE CAÍN Y ABEL (Génesis 4)

La ofrenda que adora a Dios, siempre vienen de un corazón que lo ama.

Caín.

  • Trajo cualquier ofrenda, ya que  no buscaba agradar a Dios. (v.3).
  • Buscaba que Dios lo reconociera. (v.7a).
  • Venía  acompañada de una vida de pecado. (v.7b).

Abel.

  • Lo primero es para Dios. (v.4).
  • Lo mejor es para Dios. (v.4).
  • Exaltaba el Nombre de Dios. (Heb.11:4).
  • Era acompañada por una vida de fe. (Heb.11:4)

3.- LOS ALTARES

En el mundo pagano el altar era principalmente una mesa donde se llevaba sacrificio y ofrenda a un Dios para convencerlo de que éste aceptara estar con ellos. El altar judío era más bien una señal de que Dios estaba presente con ellos. El altar era un testimonio de que Dios, a pesar de la bajeza humana, era capaz de relacionarse con ellos en forma personal. El altar representa entonces, el punto de reunión entre Dios y el hombre, representando así la presencia de Dios con ellos

El primer altar levantado por Noé

En tiempos de Noé, la adoración seguía siendo simple y sencilla, como resultado de una relación continua entre Dios y su familia (Génesis 8:15); la obediencia seguía siendo el elemento principal en la adoración.

El levantamiento de un altar a Jehová Dios, era símbolo de:

1.                 La Presencia Divina (Génesis 9:9).

  • Simboliza un Dios presente (Génesis 17:7)
  • Simboliza un Dios Misericordioso (Éxodo 21:13-14, 1º de Reyes 2:28)
  • Simboliza un Dios Relacional (Génesis 15)
  • Simboliza un Dios Inmutable (Levítico 6:13)
  • Simboliza un Dios que escucha la oración (Éxodo 39:38)

2.                 Cuidado Divino (Génesis 9:10-11).

3.                 Provisión Divina (Génesis 9:3)

Era de suma importancia de que estuviera hecho. Podía ser hecho de roca no labrada, montón de tierra o el metal más barato como el bronce. Esto era con el fin de resaltar que la grandeza del altar viene de Dios y no del altar mismo, evitando así la idolatría al altar y promoviendo la adoración a Dios. (Éxodo 20:24, Deuteronomio 27:2-6)

 Algo valioso que  recordar de los altares. 

  • El fuego: representación física de la presencia divina.
  • Se encendía milagrosamente (Levítico 9:24)
  • El fuego era perpetuo (Levítico 6:13)
  • El fuego se mantenía encendido por la dedicación de los sacerdotes (Levítico 6:12-13)

4.- ABRAHAM, EL PADRE DE LA FE: UN EJEMPLO DE ADORACIÓN

Cuando uno cree en Dios, la obediencia es inmediata. Abraham había obedecido a Dios muchas veces en su caminar con Él, pero ninguna prueba había sido más severa que la descrita en Génesis 22. Dios le ordenó, “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.” (Génesis 22:2). Esta era una petición sorprendente, porque Isaac era su hijo de la promesa. ¿Cómo respondería Abraham? Con obediencia inmediata; muy temprano a la mañana siguiente, Abraham se puso en marcha con dos sirvientes, un asno y su amado hijo Isaac, junto con la leña para la ofrenda.

Abraham no vio en el monte Moriah un lugar para sacrificar a su hijo, sino un lugar donde ofrecer adoración al Dios que le prometió hacer de él una nación grande y de bendición. Su incuestionable obediencia al confuso mandato de Dios, le dio a Dios la gloria que Él merece y es un ejemplo para nosotros de cómo glorificar a Dios.

Cuando obedecemos como lo hizo Abraham, confiando en que el plan de Dios es el mejor argumento posible, enaltecemos Sus atributos y lo alabamos por ellos. La obediencia de Abraham ante este aplastante mandato, exaltó el soberano amor de Dios, su confiabilidad, y bondad,  nos proporcionó un ejemplo que debemos seguir.

Su fe en el Dios que había llegado a conocer y su amor, colocaron a Abraham en la galería de los héroes de la fe descrita en Hebreos 11y le otorgaron su título del “Padre de la Fe”.

5.- CONCLUSIONES

Debemos recordar que la adoración nace de un corazón que ama a Dios, y que es precisamente ahí,  donde el creyente en forma personal y pública consagra su vida al Señor. (Rom. 12:1, Fil. 4:18, Heb. 13:15-16, 1era Pedro 2:5). La vida devocional de cada creyente es el altar que levantamos cada mañana para adorar a nuestro Dios. Su Espíritu Santo, fuego milagroso bajado del cielo, da testimonio a nuestra vida de que somos hijos de Dios. Por lo tanto, somos responsables de que el fuego del altar se mantenga encendido constantemente. El verdadero Adorador desarrolla en su vida íntima con Dios, una vida de obediencia y fe que le permite en todo tiempo y circunstancia ser la ofrenda de olor grato que exalta el Nombre de Dios.

 

 

Sesión 3.  “Adoración Ceremonial”

 Contexto. Éxodo 29:38-46, Levítico 23; Números 28,29

Texto base. Levítico 23

 Versículos clave.Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (Colosenses 2:16,17)

“…y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:9-10)

 Verdad central. Dios instituyo en forma precisa, en días precisos  fiestas donde esperaba que su pueblo le adorara en alegría y santidad. Cristo es el cumplimiento fiel de cada fiesta judía. Él es quien nos permite entrar al gozo del Señor, por medio de su vida, muerte, resurrección, segunda venida y el establecimiento de su reino en la tierra y en el cielo

 ¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • Recordar  las siete principales fiestas judías bíblicas
  • Identificar como cada fiesta se aplica en forma perfecta al Señor Jesucristo
  • Como hijos de Dios debemos vivir en santidad
  • El sistema ceremonial judío se basaba en sacrificios: Cristo es el perfecto sacrificio hecho a favor de la humanidad

1.- INTRODUCCIÓN

Las fiestas de Israel son más que una serie de celebraciones culturales. Son fiestas ordenadas por Dios en las que Él formó un calendario profético donde se destaca la figura del Mesías. Cada fiesta marca un aspecto del plan de Salvación que sería usado para que su hijo Jesucristo cumpliera perfectamente la voluntad de Dios en la salvación de la humanidad. Estas fiestas fueron figuras de lo que se había de completar perfectamente en Cristo Jesús.

2.- LA IMPORTANCIA DEL DÍA DE REPOSO

“Acuérdate del día de reposo” (Éxodo 20:8).

“Shabat” en Hebreo significa literalmente “descanso”. Nos recuerda al Dios Creador (Lv. 23: 3,4).La palabra sábado no viene del hebreo sino del griego. Los griegos dieron nombre a los días de la semana con los nombres de sus dioses. Sábado estaba dedicado a Saturno dios de la agricultura y la cosecha.

Por lo tanto Shabat no debe traducirse como “sábado” sino como reposo o descanso.

Dios es el más grande trabajador que existe y ha existido.

En el séptimo día Dios completo lo que había hecho y descanso de toda obra que había hecho. Bendijo ese día y lo santifico. ¿Por qué?

  • Porque en él reposó de toda la obra que había hecho (Gen.2:3).
  • Porque es para bendición de nuestro cuerpo. Dios hizo el día de reposo para el hombre, y no al hombre para el día de reposo (Mc.2:27).
  • Porque es para bendición de nuestra alma y espíritu.

Todo adorador necesita un día especial de la semana para dedicarse al área espiritual. Necesita estar en comunión con Dios. Le es útil para recuperar fuerzas, energías desgastadas, y renovar con mayor profundidad y fuerza su relación con Dios

Todo verdadero adorador adora al único Dios los siete días de la semana; pero siempre es saludable apartar uno en forma especial para el desarrollo y fortalecimiento de la fe.

Una nota especial para el día de reposo

Varios comentaristas han remarcado el hecho de que el hombre haya sido creado en el 6to. día de la creación, e inmediatamente después venga el 7mo. día de la creación.

Esto nos indica que el 7mo. día (Shabat) fue diseñado para disfrute del hombre. El descanso fue hecho para el hombre.

Esto tiene una significación especial según el escritor del libro de los Hebreos en su capítulo 4. El relaciona el descanso relatado en el libro de Génesis, al descanso que tiene el hombre que ha puesto su fe en Cristo, y de esta manera ha encontrado salvación en Él:

“…pero no les aprovechó el oír la Palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. Pero los que hemos creído entramos en el reposo” (v. 2 y 3)

“Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (v. 10)

Así pues, vemos también al “Día de Reposo” como la promesa de Dios en Cristo para la salvación de la humanidad. Nuestro “Día de Reposo” es la Fe en Jesús.

3.- FIESTAS DE ADORACIÓN Y SANTIDAD 

 Existen 7 fiestas principales que el pueblo de Israel debía celebrar:

1.     La fiesta de la pascua  חספ (pesach)

Tiene como finalidad recordar a un Dios Salvador. Es una fiesta de siete días donde se conmemoraba la liberación de los israelitas de la mano de faraón y su pueblo.

Es también la celebración de la preservación de los primogénitos. Es importante destacar que Dios entrego a su Primogénito para preservar a salvo nuestras familias. Cristo es nuestra Pascua (1ª Cor. 5:7)

Representa la Muerte de Cristo en pago por nuestros pecados.

2.     La  fiesta de los panes sin levadura  תוֹצּמ   (hag ha-matzah)

Esta fiesta nos recuerda un Dios Santo. El segundo día de la fiesta se comenzaba celebrando con panes sin levadura. Celebrar la pascua con panes sin levadura, es vivir sin pecado en agradecimiento a lo que Dios hizo por nosotros, ya que no escatimó el darnos a su primogénito hijo y con Él todas las cosas (Rom.8:32).

Representa la Santidad de la vida de Cristo en su ofrenda a Dios por nuestro pecado.

3.     La fiesta de las primicias o gavillas.  ביכורים  (bikkurim)

Esta fiesta nos recuerda que Dios entregó lo mejor y de la misma forma, el desea que nosotros le entreguemos lo primero y lo mejor a Él. Era una fiesta agrícola que señalaba el comienzo de la siega de la cebada, ofrendando los primeros frutos, meciéndolos ante el Señor.

Representa a Cristo como la Primicia en Su Resurrección. Él es la primicia de resurrección de los que duermen en él (1ª Cor.15:20) Dar las primicias es un acto de adoración (Pr.3:9). Si Cristo es la “Primicia Santa”, La Iglesia, que es Su Cuerpo, también es una “Primicia Santa” para Dios (Rom.11:16).

4.     La fiesta de Pentecostés. םיעֻבשׁ גה   (hag shavuoth) 

La fiesta de Pentecostés  o fiesta de  las Semanas, nos recuerda a un Dios proveedor. Tenía lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos (Lv. 23: 15-21; Dt. 1: 69). Las siete semanas representaban cincuenta días; de ahí el nombre de Pentecostés (cincuenta) que recibió más tarde. En su origen tenía un sentido fundamental de acción de gracias por la cosecha recogida, pero pronto se le añadió un sentido histórico: se celebraba en esta fiesta el hecho de la alianza y el don de la ley. Recordando la entrega de los mandamientos en el Sinaí. Era una fiesta santa, llena de alegría y gratitud.

Representa el descenso del Espíritu Santo.

El libro de los Hechos coloca la llegada del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch. 2: 1.4). Es a partir de este gran acontecimiento, Pentecostés se convertiría también en la fiesta cristiana de gran trascendencia (Hch. 20: 16; 1 Cor. 1: 68)

Señala a la Iglesia como el fruto recogido por la acción de Dios en Cristo. La Iglesia es la cosecha de Dios en Cristo Jesús. (Heb. 13:15)

5.     La fiesta de las trompetas.  ראש השנה (rosh ha shanah)

La fiesta de las trompetas. “Tocad la trompeta ante la luna nueva, la luna plena de nuestra festividad, porque es un precepto para Israel, una ordenanza del Dios de Jacob“(Salmos 81: 4,5). Esta fiesta nos recuerda un Dios que anuncia su venida y su juicio. Tiene lugar en el primer día del séptimo mes, que es el mes de Tishri. Entre los judíos, se refiere más comúnmente como “Rosh HaShana”, el año nuevo judío. Esta fiesta marca también el final de la época de la cosecha. Las últimas cosechas son levantadas. La celebración llama a la meditación, el auto-examen y el arrepentimiento.

Es el primero de los días de oración, penitencia y humillación que terminan con el día de la expiación

Representa el llamado al día del juicio (Mt. 25:31-34).

Jesús recogerá “la última cosecha”.  Al tocar la trompeta el Señor resucitará a los que creyeron en Él (1ª Cor.15:52).

6.     El día de la expiación. רפכּ םוי (yom kippur)

La fiesta del perdón o la fiesta de la expiación nos recuerda un Dios Misericordioso y Justo. La palabra expiación significa “cubrir” el pecado, y por tanto, “eliminar”, “borrar”, “cubrir”. La eliminación del pecado realiza la reconciliación entre el hombre y Dios. Dios proveyó el Día de la Expiación para evitar Su ira por los pecados ya cometidos y garantizar Su presencia con Su pueblo. Quizás esta es la razón por lo que los rabinos Judíos lo llamaron el “Día” o el “Gran Día”.

Jehová Dios es un Dios santo que no permitirá el pecado en Su presencia. Todas las ofrendas juntas por el pecado no podían proveer por los pecados desconocidos. Con este sacrificio especial Dios proveyó por una completa expiación de todos los pecados cometidos durante el año (Lev. 16:33). Sin embargo, el sacrificio de expiación en este día tan especial no cubre todos los pecados de una vez por todas, porque tuvo que ser repetido anualmente.

  • Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Entro una vez y para siempre en la misma presencia de Dios. El escritor de Hebreos dice: “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspaso los cielos, Jesús el Hijo de Dios,…” (Heb.4:14).
  • Jesús es el Sacrificio Perfecto:

El Cordero anunciado. Juan el bautista nos anuncia, que Dios nos ha enviado al Cordero perfecto que quita los pecados del mundo (Juan 1:29).

El Cordero de reconciliación. La muerte de Jesucristo es el cumplimiento de todo lo que fue representado en el sistema expiatorio del Antiguo Testamento. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo (2ª Cor. 5:19).

El Cordero redentor. El sacrificio de Jesucristo garantiza nuestra “eterna redención.” Lo que el imperfecto sacrificio de los animales no puede hacer, Jesucristo lo hizo de una vez por todas para todos los que en Él creen.

El Cordero sustituto. Cristo nos representó en Su muerte. Él es nuestro sustituto. “Uno murió por todos” (2ª Cor. 5:14).

El Cordero esperado. En Isaías 52:15 hace referencia a Su segunda venida.

“Así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído”.

7.     La fiesta de los tabernáculos. תוכֻּס  (sukot).

Nos recuerda al Dios Presente, que nos promete habitar en Su Presencia. Es la séptima y última fiesta del año, comenzaba el décimo quinto día del séptimo mes; poco después de la conmemoración de las trompetas y del gran día de la expiación. Los trabajos de la cosecha y vendimia habían concluido, el reposo había llegado.

  • Es el comienzo de una nueva vida.

 Los judíos al salir de Egipto habitaron en enramadas o cabañas. La fiesta simboliza el tránsito temporal en cabañas temporales, hasta el establecimiento en una tierra prometida por Dios. El creyente en Cristo recuerda que su habitación está en Dios y no en este mundo.

  • Es una fiesta de unidad.

 El comienzo de la construcción de estas enramadas los llevo a hacerlo en unidad.  Los hombres buscan horcones, los adolescentes buscan vigas, las mujeres traen ramas de toda clase de árbol encontrado para construir sus habitaciones pasajeras. Hacen sus chocitas, sus cabañitas, sus ranchitos o sus enramadas para vivir una vida en común. No había distinción entre ricos y pobres, todos hacían tabernáculos y celebraban. Así pues, la promesa de habitar en la eternidad con Dios es para todo creyente sin distinción.

  • Es una fiesta de gozo.

 Levítico 23:40 dice: “Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árbol frondoso, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días”

  • Es una fiesta de reposo, una fiesta de paz.

“Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra,         haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo será también día de reposo” (Lev.23:39).

  • Es una fiesta de gloria.

 “Y se congregaron con el rey todos los varones de Israel, para la fiesta solemne del mes séptimo”(2º Crónicas 5:3).  Después de reunirse, nada menos que con el rey Salomón en la fiesta de los tabernáculos, y después de cantar grandes melodías a Dios, se les puso un alto a los cantores, “porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios” (2 Crónicas 5:14)

  • Es una fiesta de redención eterna.

Jesús ha llegado para restaurar el templo de Dios, el templo del Espíritu Santo y para restaurar nuestro Sukot, nuestro cuerpo, trayendo esperanza a nuestra vida. Que a decir verdad, es un tabernáculo muy ligero “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo (Sukot) se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa (Sukot) no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2ª Cor. 5:1; Hebreos 8:1-2; Apocalipsis 13:6; 15:5). Este tabernáculo celestial bajará a la tierra (Apocalipsis 21:1-3).

4.- LOS UTENSILIOS DE LA HABITACIÓN DE DIOS

 El acontecimiento más importante en la experiencia del pueblo de Israel, fue el hecho de que Dios haya venido a “tabernacular” o “habitar” en medio de ellos.

Era Dios viviendo con su gente “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”(Éxodo 25:8). Durante más de quinientos años, esta tienda fue la morada de Dios entre su pueblo. Él fue de lugar en lugar y moviendo su tabernáculo, hasta que dio instrucciones por medio de Salomón para construir su casa, y así el templo empezó a ser su santuario. Así mismo, el apóstol Juan declara que Cristo, siendo Dios, vino a “tabernacular” o “habitar” en medio de nosotros (Juan 1:14)

Como el antiguo Tabernáculo y el Templo,  la Iglesia tiene su vida terrenal y celestial; el período de peregrinaje y diversidad de situaciones, buenas o malas en el desierto, pero también la perspectiva de una gloria mayor que la del templo de Salomón, cuando el Cordero reunirá a sus redimidos en el Monte de Sión, y el universo contemplará las glorias de la Nueva Jerusalén, preparada como una esposa ataviada para su marido (Apocalipsis 21). Al final de este transitar momentáneo, el creyente tiene la firme esperanza de habitar con Dios. Esa es la promesa de Dios: “habitar” y “hacer tabernáculo” por la eternidad, con los redimidos.

En el Lugar Santísimo:

  • El Arca de la Alianza, también conocida como Arca del Testimonio, era el objeto más sagrado del pueblo de Dios. Contenía una copia del libro de la Ley, aproximadamente 3,7 kg. de maná y la vara de Aarón que reverdeció (Números 17.10).  Jesús es el cumplimiento perfecto del arca del pacto; Él es la palabra encarnada, El pan del cielo, y la máxima autoridad venida del Cielo, Él es el Señor de señores.
  • El propiciatorio. Era aquí donde Jehová Dios hablaba con Moisés y con el sumo sacerdote Aarón comunicándole sus órdenes (Éxodo 25:22; Núm. 7:89; Lv.16:2). Allí no podía entrar nada sucio, porque se estaba delante  del Dios Santo. El propiciatorio del Arca encaminaba al pueblo hacia el “Cordero de Dios”, Que borra nuestros pecados y que nos lleva a un encuentro con Dios.

En el lugar Santo:

  • Altar del incienso. Dios le dijo a Moisés que quemara incienso perpetuamente sobre el altar.  Es Jesús quien aboga por nosotros perpetuamente.  La vida de Jesús fue una vida de oración permanente, el siempre se retiraba a solas para hablar con el Padre, y ahora el está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros.
  • La mesa de los panes de la proposición. Una mesa es para comer juntos; una mesa nos habla de comunión. El Señor dijo: “…entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20). El Señor, cuando quería que su pueblo tuviera comunión, lo reunía en fiestas, y luego ellos tenían que intercambiarse regalos y tenían que comer juntos.
  • El candelero de oro. Jesús es sin duda el candelero de oro; labrado a martillo. Trayendo a la memoria su sufrimiento en la cruz. Y por este sufrimiento, constituirse en esa luz que brilla y disipa toda oscuridad aquí en la tierra (Juan 8:12). Él es quien bautiza con Espíritu Santo (Juan 1:33).

En el Atrio:

  • El altar de Bronce. La finalidad esencial del altar era la de ser el lugar donde se ofrecía los sacrificios y se vertía la sangre, la única que hacía expiación sobre el altar por las almas (Levítico 17:11; ver también Hebreos 9:22): “Sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. El altar nos habla de Cristo; los sacrificios nos hablan de Cristo, el sacerdote nos habla de Cristo. El conjunto de lo que sucedía en el altar nos presenta la cruz.
  • La fuente de Bronce. Era usada para lavarse en ella, lo que Aarón y sus hijos debían hacer cada vez que entraban al altar para ofrecer un sacrificio. En Juan 13 el Señor Jesús mismo nos muestra la significación de la Fuente de Bronce. Al celebrar la ultima cena con sus discípulos, Él se levanta de la mesa y se pone a lavar los pies de ellos. Pedro no quería que lo hiciese con él, pero Jesús le dice: “El que esta lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues todo está limpio” (v.10).

5.- CONCLUSIONES

Moisés proclamó que Jehová era el Señor Dios de Israel, que había escogido a los hebreos como su pueblo elegido (Deuteronomio 7:6); estaba construyendo una nueva nación, y sabiamente nacionalizó sus enseñanzas religiosas, diciendo a sus seguidores que Jehová era un amo severo, un “Dios celoso”. Pero sin embargo intentó ampliar su concepto de divinidad cuando les enseñó que Jehová era el “Dios de los espíritus de toda la carne” (Números 16:22) y cuando dijo: “El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos” (Deuteronomio 33:27). Moisés enseñó que Jehová era un Dios que mantenía sus pactos; que él “no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres, porque el Señor os ama y quiere guardar el juramento que juró a vuestros padres” (Deuteronomio 7:12). El Dios del pacto, cumplió fielmente en su hijo Jesucristo cada una de sus promesas que eran proclamadas en la adoración ceremonial practicada por el pueblo hebreo.

Sesión 4.  Adoración Oral  (Los Salmos)”

Contexto.  Salmos 1-150

Texto base. Salmo 150

Versículo clave.  “A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva” (Salmos 104:33)

Verdad central. Hoy por hoy, los seres humanos hemos convertido la adoración en algo superficial, sin fundamento bíblico, y hasta carnal. Necesitamos con urgencia escuchar y elevar nuestro corazón en melodías llenas de la Palabra inspirada por Dios

¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • Conocer que  desde los tiempos más antiguos, los Salmos han sido de sumo valor para el pueblo de Dios
  • Examinar el género literario de los Salmos y como estos siguen siendo vigentes en nuestro diario buscar a Dios
  • Resolver hacer uso de la literatura de los Salmos, para expresar adoración y alabanza en una relación intima, honesta, constante y profunda con Dios

1.- INTRODUCCIÓN

Los Salmos (תְּהִילִים, Tehilim), son el conjunto de cinco libros de poesía religiosa hebrea que forma parte del Tanaj judío (Antiguo Testamento cristiano).

La Biblia hebrea lo denomina tehillim o sefer tehillim, forma plural del nombre tehillah que significa himno” o “alabanza”. También se le conoce como “Alabanzas” o “Salterio”, dado que nuestra palabra “salmo”, proviene del griego “psalmoi” que significa “poema para ser cantado con acompañamiento musical”

Los hebreos dividían sus escritos sagrados (el AT o Tanaj) en tres partes: la Ley (Torah), los Profetas (Nebi’im) y los Escritos (Kethubim); esta ultima incluía los tres libros poéticos: Salmos, Proverbios y Job; los cinco rollos o Megilloth: Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester, y los libros históricos de Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas. Como se consideraba que Salmos era el más importante de los Escritos, ese título a menudo designaba a todo el grupo.

Por esta razón los hebreos se referían con frecuencia a las tres divisiones de sus escritos sagrados como “La Ley, Los Profetas y Los Salmos” (Luc. 24: 44).

Los Salmos no se originaron como la literatura se origina en nosotros; los Salmos fueron originados en la adoración de un pueblo, no de una sola persona; fueron escritos y organizados en un transcurso de tiempo de más de 1000 años.

Desde tiempos muy antiguos los Salmos llegaron a ser la expresión de la devoción del pueblo tanto en la vida privada como en el culto público. Son el testimonio de su historia oral, litúrgica, escrita, teológica; de todo lo que sucedía en la vida de la gente; son sus sentimientos como un todo o singular; son la expresión más íntima y profunda de su adoración al único Dios verdadero.

Algunos de los autores del Libro de los Salmos son el rey David, Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Hemán, Etán y Moisés. Algunos Salmos son anónimos.

Los Salmos aparecen en el original hebreo agrupados en cinco libros o colecciones que el antiguo pueblo de Israel empleaba en su adoración. Muchos de ellos emplean un orden alfabético. Las subdivisiones serían las siguientes, separadas cada parte por una doxología: Salmos 1 al 41; Salmos 42 al 72; Salmos 73 al 89; Salmos 90 a 106 y Salmos 107 a 150.

Se usan algunas expresiones para dar a entender el tema del Salmo:

  • mizmor (salmo)
  • sir (cantos)
  • tefillah (oraciones)
  • tehillah (himnos o cantos de alabanza)
  • miktam (traducido como “poema para inscripción” o “protección”)
  • maskil (“trozo hecho con sabiduría” o “experiencias”)
  • siggayon (lamentación)

También se usan algunas expresiones para dar instrucciones musicales del Salmo:

  • neginot (acompañamiento de cuerdas)
  • nehilot (acompañamiento de flautas)
  • alamot (acompañamiento de voces, literalmente significa *doncellas)
  • gitit (significado desconocido. Probablemente instrumento de Gat)
  • ajelet-sahar (literalmente “sierva de la mañana”. Puede ser la indicación a un tono musical en específico
  • mahalat (significa “enfermedad”. Puede ser un tono triste o melancólico)
  • sélah (puede significar *pausa o *elevar o intensificar)
  • seminit (octava *probablemente una octava más abajo)
  • mut-labén (literalmente “la muerte de un hijo”) Probablemente era una melodía ya conocida sobre la cual se cantaba el salmo.

Todas estas indicaciones sobre el tema y la forma en que debía ser interpretado determinado Salmo, nos enseñan la cautela y la excelencia con la cual eran elaborados los cantos que servían tanto para la adoración personal como para la adoración colectiva en el pueblo de Israel.

2.- CLASIFICACIÓN DE LOS SALMOS

Nos interesa clasificar los 150 salmos de una manera que nos ayude a entenderlos mejor. En el libro de Los Salmos encontramos oraciones de varios géneros, nacidas de las más diversas situaciones de vida, individuales o colectivas. Para comprender pues, mejor un Salmo, tendremos que remontarnos al acontecimiento inicial que lo motivó. Solamente conociendo esa situación podremos entender, porque un Salmo expresa alegría o rebelión, esperanza o desilusión, dolor o paz profunda.

Entre varias divisiones que siguen los estudiosos, se prefirió seguir este esquema: 

 

  • Himnos
    • Himnos de Alabanza.
    • Himnos de la Realeza del Señor.
    • Cánticos de Sión.
  • Salmos Individuales
    • Salmos de Súplica.
    • Salmos de Acción de Gracias.
    • Salmos de Confianza.
  • Salmos Colectivos
    • Súplicas Colectivas.
    • Acción de Gracias Colectivas.
    • Confianza Colectiva.
  • Salmos Reales
    • Salmos Didácticos.  
    • Liturgias.
    • Exhortaciones Proféticas.
    • Salmos Históricos.
    • Salmos Sapienciales.

1. Los Himnos.  Son cantos de alabanza, de triunfo o de gozo, donde se celebra en adoración desinteresada al Dios Creador y Salvador que obra maravillas en la historia y en la vida del pueblo. No contienen peticiones o ruegos. Comienza por una invitación a la alabanza y en el desarrollo se ofrecen los motivos por los que Dios ha de ser glorificado incluyendo a veces largos relatos de sus hazañas.

Himnos de Alabanza. Después de una invitación gozosa a cantar, alegrarse, celebrar a Dios, se motiva a la alabanza, al reconocimiento de la grandeza de Dios, sus obras prodigiosas en la naturaleza o en la historia, su benevolencia especial con su pueblo. Podemos reunir en este tipo, los siguientes salmos: 8; 19, 1-7; 100; 103; 104; 105; 111; 113; 114; 117; 135; 136; 145; 148; 150.

Son de fácil comprensión y abren nuestro corazón a una oración profunda, que celebra la bondad de Dios en la creación y en nuestra historia.

Himnos de la Realeza del Señor (Salmos del Reino). Estos salmos ensalzan a Dios como Rey, celebran su Señorío sobre el mundo y sobre el pueblo escogido. Dios es alabado como Señor de la creación (29) y el universo (24) Rey de las naciones (47) y de su pueblo (68). De este tema tratan los salmos siguientes: 29; 47; 68; 93; 96; 97; 98; y 99.

Cánticos de Sión. El motivo de estos salmos es celebrar la ciudad de Jerusalén (llamada también Sión, centro del culto y de la fe del pueblo judío). Ensalza la Ciudad Santa, como el lugar privilegiado en donde Dios se da a conocer.

Podemos reconocer en estos cánticos una dimensión histórica, o sea la Jerusalén que fue siempre el centro del culto hebreo (recordemos a María, José y Jesús que suben a Jerusalén cada año) y una dimensión escatológica, por la cual la ciudad toma un significado universal de “ciudad mesiánica”, “La Iglesia”, “Reino de Dios”, al cual afluirán todos los pueblos. 

Seguramente el más conocido de estos cánticos es el salmo 122: “Que alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor”.  Otros salmos de esta clase: 46; 48; 76; 84; 132. 

2. Salmos Individuales. La mayoría de los salmos pertenecen a esta clase: Son oraciones que un individuo hace a Dios, expresando su súplica, agradecimiento o su confianza en el poder del Eterno. Aunque su origen nace de oraciones personales, también se expresaban comunitariamente, eran parte de la oración de todo el pueblo en el culto, en un marco claramente litúrgico. 

Salmos Individuales de Súplica. Son oraciones donde el salmista se ve en apuro e invoca a Dios para que le ayude. Suelen comenzar por una invocación breve o por un recuerdo apenas esbozado de las bondades divinas. Luego viene la descripción de las desgracias que aquejan al suplicante quien a veces deja sonar sus quejas, lamentaciones y gritos. Algunas veces está enfermo (88, 102), otras veces se siente perseguido, pecador, etc. Dentro de estas situaciones hay peticiones de perdón (51). Algunos salmos piden vivir la alianza sin aclarar nada sobre su situación (25; 26; 119).  

Dentro de esta agrupación toman importancia los llamados “salmos penitenciales”, un grupo de salmos que usamos mucho en la Iglesia para expresar nuestros sentimientos de arrepentimiento y de penitencia. Podemos incluir en este género los salmos: 3,15; 6; 7; 10; 13;17; 22; 25; 26; 28; 31; 35; 36; 38; 39; 42; 43; 51; 54; 55; 57; 59; 61; 63; 64; 69; 70; 86; 88; 102; 109; 120; 130; 140; 141; 142; 143 

Para nuestra oración este tipo de salmos son una fuente inagotable de inspiración, en los momentos de dolor, agravio, tristeza, etc.  

El salmista no limita su oración a pedir favores, sino que teje sus peticiones con sentimientos de alabanza, seguridad y confianza en Dios, y normalmente termina con una oración de abandono en el Señor o de acción de gracias.  

Salmos Individuales de Acción de Gracias. La introducción es muy semejante a la de los himnos, a la que sigue una narración de los motivos para dar gracias (una situación penosa que se ha resuelto, un ataque o persecución superada, etc.) añadiendo una oración de súplica. Luego sigue el relato de la acción divina salvadora. Concluyen con la acción de gracias propiamente dicha y actos de confianza en el poder de Dios.

Predomina en ellos el sentimiento de alabanza y agradecimiento que consiste en reconocer la bondad y superioridad de Dios, que ha intervenido maravillosamente en lo que el salmista le pidió y reconocer al mismo tiempo la propia fragilidad y pobreza espiritual.

En esta categoría ponemos los salmos: 9; 10, 30; 34; 40; 41; 92; 107; 116; 138. 

Salmos Individuales de Confianza. Como el nombre lo indica, el salmista se pone a la presencia de Dios, explayándose en expresar sus sentimientos de confianza en su bondad, justicia y poder. Contrapone sus palabras de fe, de piedad y amor a Dios, frente a las palabras blasfemas o insultantes de los impíos. Se alegra de haber confiado en Dios y muestra su apego a la ley y al templo. 

Son de este tipo los salmos: 4; 11; 16; 23; 27; 62; 121; 131 

Para nuestra oración, los salmos de confianza son muy importantes: Con ellos pacificamos nuestro interior, nos abandonamos en el Señor, y ratificamos nuestra seguridad en Dios, contra las falsas seguridades que ofrece el mundo.

3. Salmos Colectivos. Son oraciones donde el protagonista no es el individuo, sino el “nosotros”, “la nación”, “el pueblo elegido”.

Súplicas o Lamentaciones Colectivas. Son los salmos que brotan de una situación de guerra, hambre, peste, sequía, destierro u opresión, que padece todo el pueblo. En tales circunstancias la comunidad acude al santuario, para exponer sus quejas y pedir liberación.

Podemos clasificar como súplicas colectivas los siguientes Salmos:12; 4; 58; 60; 74; 77; 79; 80; 82; 85; 90; 94; 106; 108; 123; 126; 137

Para la oración cristiana, estos salmos son muy actuales: nos urgen a salir de nuestro individualismo. Cuando oramos nos sentimos parte de una comunidad, nos proponen orar en nombre de todo el pueblo, tomando conciencia de la realidad que nuestro pueblo está sintiendo y sufriendo.

Acción de Gracias Colectiva. Es todo el pueblo que en estas oraciones recuerda, admirado, los favores que acaba de recibir y agradece por el poder de Dios desplegado a favor de su pueblo (124) y de todos los pueblos (67). Es muy claro aquí más que en los salmos individuales, el tono litúrgico de los “sacrificios de acción de gracias”, usuales en todo el culto bíblico. Podemos catalogar aquí los salmos: 65; 66; 67; 118; 124

Salmos Colectivos de Confianza Colectiva. En estos salmos todo el pueblo declara que Dios es su única seguridad, meditando en lo que ha hecho para con su pueblo, en medio de la necedad de los pueblos que siguen falsos dioses. Son de este tipo los salmos: 115; 125; 129.

4. Salmos Reales. Inicialmente usados para la consagración de reyes o para ceremonias reales, con la caída de la monarquía son reutilizados en sentido mesiánico. Un pequeño número de salmos se llaman con este nombre, porque tienen como tema y situación original la persona del rey, su entronización (2; 72; 110), su matrimonio (45), su victoria en la guerra (18; 21), o simplemente un oráculo de bendición y victoria (20).

Sabemos que el rey tenía en Israel una función sagrada y era el intermediario entre Dios y su pueblo. La personalidad que del rey destacan estos salmos pues se refiere, sí al histórico, pero en sentido pleno hablan y cantan al Mesías, o Cristo; por lo que también son conocidos como salmos mesiánicos.

Jesús mismo refiere a su persona algunos versículos de estos salmos. En esta categoría ponemos los salmos: 2; 18; 20; 21; 45; 72; 89; 101; 110; 132.

De todas las categorías, quizás estos salmos reales son los más áridos en la oración cristiana actual. Sin embargo, los podemos hacer materia de oración pensando que estamos ensalzando y alabando la realeza de Cristo.

Salmos Didácticos. Se trata de composiciones destinadas a la enseñanza. Se caracterizan por varios elementos formales que ayudan a hacerlos más didácticos y fácilmente memorizables: siguen un orden alfabético (Acrósticos) en la primera letra de algunos versos (cf. Sal 9-10; 25; 34; 37; 111; 112; 119; 145), tratan de la Ley o de la ética israelita.

Salmos Litúrgicos. Aunque, como sabemos, todos los salmos tienen carácter de culto y su ambiente natural era la liturgia, denominaremos “liturgias” en especial a unos salmos que muestran las celebraciones que se hacían en la puerta del Templo de Jerusalén, en un estilo coral, dentro del culto del templo.

Catalogamos en este género los salmos: 15; 24 y muchos de los salmos de alabanza coral, que eran cantados en las liturgias colectivas.

Salmos de Exhortaciones Proféticas. Los llamamos así porque se parecen mucho al estilo y formas de los profetas: con ocasión de alguna reunión del pueblo, un profeta toma la palabra para acusar a los impíos o enseña como alejarse de ellos. Son los salmos: 14; 50; 52; 53; 75; 81; 95

Salmos Históricos. Hay tres salmos que se clasifican así porque toman la historia del pueblo como una enseñanza para la vida. Estos salmos son: 78; 105; 106

Salmos Sapienciales. Estos salmos, en forma poética, enseñan a reflexionar sobre la experiencia de vida concreta, dirigen en el camino de la vida. Sus temas característicos son: los caminos de la felicidad, la ley, los principios de conducta moral, el problema de la retribución, etc. En general son salmos escritos después del exilio. Con este tema sapiencial son los salmos: 1; 19, 8-14; 37; 49; 73; 91; 112; 119; 127; 128; 133; 139. Para nuestra oración cristiana, estos últimos salmos se pueden utilizar para momentos de reflexión y meditación sobre la vida.

3.- CONCLUSIONES

En toda la colección se exalta a Dios como la solución de todos los problemas humanos, como el Todo en todos: nuestra esperanza, nuestra confianza y  nuestra fortaleza; nuestro triunfo encarnado en el Mesías, cuya llegada trae redención y da lugar al reino universal y eterno de justicia.

El Libro de los Salmos enseña a  la Iglesia a adorar a Dios de muy diversas maneras. Unas veces clama desde el abismo del pecado y la miseria, y le alaba por la gracia y la salvación recibida de su poderosa mano. Otras veces pide justicia y venganza contra los enemigos que la oprimen. O bien muestra su gozo y su júbilo por el dulce reinado de su Dios, cuya gloria culminó en Cristo.

Este himnario inspirado por Dios encierra una gran riqueza espiritual, lleva a la Iglesia al aprendizaje de los más grandes valores morales; enseñándole a orar, a cantar, a pedir, a lamentarse, a postrarse en adoración; pero sobre todo le enseña a tener una relación intima, honesta, constante y profunda con Dios. 

Nuestra adoración debería de reflejar a Dios y Su Gloria. Mientras más nos asombramos en los hechos de Dios, mas nos esforzamos en que el texto de los que cantamos tenga fundamento en sus palabras. Debemos proclamar su gloria a los cuatro vientos, no sólo con calidad artística; sino con una vida que en medio de toda circunstancia; sabe buscar, confiar, depender, obedecer y adorar al único Dios verdadero.  

Sesión 5.La Música y la Adoración”

 Texto base. 1ero de Crónicas 15 y 16

Versículo clave.  “La palabra de Cristo more en abundancia en ustedes, enseñándose y exhortándose unos a otros, en toda sabiduría, cantando con gracia en sus corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales(Colosenses 3:16)

Verdad central.  La música es un regalo divino. Ella nos permite, como de ninguna otra forma, poder alabar todo lo que Dios es, dice y hace, en un acto de adoración

¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • Reconocer el enorme valor de la música como medio de expresión de un pensamiento o sentimiento
  • Examinar la Escritura y saber que la música ha acompañado la vida de adoración del hombre desde sus orígenes
  • Reconocer la gran responsabilidad de ocupar sabiamente la música con el propósito de rendir adoración a Dios

1.- LA MÚSICA

La música (del griego: μουσική [τέχνη] – mousikē [téchnē], “el arte de las musas”) es, según la definición tradicional del término, el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo.

Según la Real Academia en el Diccionario de la Lengua Española:

1. Melodía, ritmo y armonía, combinados.2. Sucesión de sonidos modulados para recrear el oído.3. Concierto de instrumentos o voces, o de ambas cosas a la vez. 4. Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.

Jean-Jacques Rousseau, la definió como “Arte de combinar los sonidos de una manera agradable al oído”. La definición más habitual en los manuales de música se parece bastante a esta: la música es el arte del bien combinar los sonidos en el tiempo“.

2.- LA MÚSICA COMO UN LENGUAJE

A lo largo de la historia, la música ha formado parte esencial en el desarrollo de la cultura. No es exagerado otorgar a la música un papel primario e indispensable en la expresión de sentimientos, ideas o pensamientos del ser humano. No por nada, grandes personajes se han referido a la música como el “lenguaje universal”

La música tiene una capacidad excepcional de transmitir un mensaje; la música es capaz de comunicar pensamientos y sentimientos como ningún otro arte puede hacerlo. Puede llevarnos desde una agónica desesperanza, hasta la más profunda paz interior; desde una agitada expresión de movimiento, hasta la quietud y dulzura de notas suaves. Nos expresa alegrías y penas; victorias y derrotas. La música explora con delicia cada rincón que el alma humana pudiera expresar. La música expresa tantos temas, cual el ser humano es capaz de vivir.

Es por ello que el estudio de la música, además de ser una ciencia, un arte y un deleite para el alma; resulta ser un privilegio para quienes han sido dotados con la capacidad de entenderla, enseñarla, crearla y ejecutarla. ¡Vaya regalo que Dios le ha hecho a la humanidad con la música!

3.- LA MÚSICA: UN MEDIO E INSTRUMENTO PARA ADORAR A DIOS

Al entender todo lo que la música nos permite para la expresión de emociones y pensamientos, es necesario recordad que la música debe ser un medio y no un fin en sí misma; es decir, la música es el medio que nos permite llegar a expresar lo que nosotros deseamos. La correcta expresión de lo que deseamos es el propósito o fin de la música que ejecutamos.

La música resulta ser entonces, con su belleza y poder inherentes, un “facilitador” de la comunicación entre los hombres y Dios.

Además de la expresión, la música tiene un poderoso efecto didáctico. Es sorprendente darse cuenta de la facilidad de aprender frases completas o ideas a través de cantos. Lo que se canta es fácilmente aprendido. A lo largo de la historia de la Iglesia, las grandes verdades de la fe cristiana han sido enseñadas y recordadas a través del canto.

Es necesario entonces hacer énfasis en la importancia tan tremenda que la música tiene para la vida de adoración y alabanza de la Iglesia. Es un grande privilegio, pero así mismo, una gran responsabilidad de la Iglesia, la selección de lo que se canta en los servicios de adoración en nuestras Iglesias.

Las decisiones en cuanto a la música en la Iglesia deben ser decisiones guiadas en Dios, tomadas con mucha sabiduría y cumpliendo con un propósito bien claro y definido. La música como un acto de adoración y como medio para la alabanza a Dios debe ser una decisión muy valorada en la Iglesia, y no tomada a la ligera.

4.- LA MÚSICA A TRAVÉS DE LA BIBLIA

A lo largo de la Biblia existen frecuentes referencias a la música. Tan sólo mostraremos algunas de ellas para entender cuan importante papel tiene la música dentro de las Escrituras.

a) La música en la vida social e histórica de Israel

  • En Génesis 4:20 tenemos la primera referencia. Se menciona a “Jubal” como “padre de todos los que tocan arpa y flauta”. La tradición lo menciona como el primer músico.
  • En Génesis 31:27 Labán reclama la huída de su yerno Jacob de su tierra, diciéndole que él quería despedirlo “con alegría y con cantares, con tamborín y arpa”. Aquí vemos que la música en ocasiones sociales ya era utilizada de manera habitual desde la época de los patriarcas (1800 a.C. aproximadamente).
  • En Éxodo 15 encontramos el “cántico e Moisés” con el cual celebra la salida de Egipto por mano de Dios. Las mujeres acompañaron con panderos y danzas. En el 2do. De Crónicas 20:28 vemos como Josafat viene a Jerusalén con “salterios, arpas y trompetas a la casa de Jehová” para celebrar una victoria militar sobre Amón, Moab y Seir. Aquí vemos la música como celebración de victorias militares.
  • En Isaías 5:12 menciona que “en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino…” En el 2do. de Samuel 19:35 se hace referencia a la “voz de los cantores y las cantoras” como parte de los banquetes reales. La música era parte esencial de banquetes reales.
  • El Salmo 45 es un buen ejemplo de un cántico nupcial. Sin lugar a dudas en la historia del pueblo de Israel, las celebraciones matrimoniales eran acompañadas con cantos.
  • En el 2do de Samuel 1:17-27 encontramos un cántico compuesto por David en motivo de la muerte de Saúl y Jonatán. La música formaba parte de las ocasiones fúnebres. Un milenio después, esta práctica sigue presente en tiempos de Jesús. En Mateo 9:23 se narra “a los que tocaban flautas” en la muerte de una muchacha que Jesús resucitó aquel día.
  • “Toma arpa y rodea la ciudad, oh ramera olvidad; haz buena melodía, reitera la canción, para que seas recordada”. En Isaías 23:16, el profeta nos narra que aún las rameras utilizaban música para seducir a los hombres.

 b) La música en la vida religiosa del pueblo de Israel

  • Como es bien sabido, los encargados de las actividades litúrgicas tanto en el Tabernáculo de Dios en el desierto, como en el Templo de Salomón fueron los descendientes de Leví. Dios apartó a esta tribu para que le sirviera (Números 8:14). Uno de los descendientes de Leví fue Aarón. Aarón y sus hijos fungieron como sacerdotes, mientras que los demás descendientes de Leví fueron designados a auxiliarle en muchas labores con respecto al tabernáculo y al templo, incluida dentro de estas muchas actividades, la música y los cantos de adoración y alabanza ceremonial.
  • El libro de los Números en su capítulo 10 nos habla en particular del uso de las trompetas en la vida religiosa del pueblo de Israel. Nos explica la función de convocación y de alarma que estas tenían. En tiempos de guerra, con ellas se anunciaba la batalla. También eran tocadas en las fiestas solemnes, en los sacrificios y en fechas importantes de su calendario litúrgico. Las trompetas fungían como señal o aviso de eventos importantes en el pueblo de Israel. Los levitas, hijos de Aarón eran quienes tenían responsabilidad sobre ellas.
  • El primero libro de las Crónicas en los capítulos 15, 16 y 25, nos hablan detalladamente de la organización que David estableció para la música y los coros de los levitas en preparación para el templo que Salomón había de construir. Con respecto a la música, aún no se ha podido determinar el estilo exacto de música que en los servicios de adoración se ejecutaba. No se ha conservado ningún sistema de notación identificable. Los expertos indican que por la forma en como están escritos los Salmos, estos eran cantados de forma antifonal por dos coros (o un coro y la congregación) Era una música de sonidos monofónicos (una línea melódica sin armonía) con modalidad (se refiere al uso de varias secuencias de notas musicales dentro de cierta escala, cada una de ellas con su propia función) También contenía improvisaciones (elevaciones en la interpretación dada la destreza del intérprete). En cuanto al ritmo los estudiosos consideran que tenía un patrón más complejo de estructura que el de la música actual y occidental. La escala ocupada era diatónica, pero a veces usa intervalos de cuatro tonos, tonos enteros o medios tonos.
  • Los instrumentos utilizados se pueden dividir en 3 grupos principales: Instrumentos de cuerdas, instrumentos de viento e instrumentos de percusión.

c) La música en tiempos de Jesús y de la Iglesia Primitiva

  • Por lo mencionado en Mateo 26:30 en donde Jesús y sus discípulos cantaron un himno luego de celebrar la cena de la Pascua (probablemente los Salmos 115 al 118 y 136) entendemos que tanto Jesús como sus discípulos participaban de los cantos tanto sociales como litúrgicos de Israel.
  • La Iglesia Primitiva, tanto en su vida devocional privada, como en los servicios de adoración, cantaba. (Hechos 16:25, Efesios 5:19, Colosenses 3:16, Santiago 5:13)
  • Un hecho significativo es, según estudiosos, la Iglesia Primitiva no solía ocupar instrumentos musicales en sus servicios de adoración. Lo que se cantaba, se cantaba de forma coral tanto en las casas, como en las sinagogas. Ello obedecía a diversos factores exclusivos de la Iglesia Primitiva (situación de persecución, no tenían un lugar exclusivo de reunión, etc.). Ello sin embargo no constituye una condena a utilizar instrumentos musicales. Lo que si nos deja ver, es que en la adoración y la alabanza a Dios, los instrumentos musicales no son indispensables. Un culto de adoración a Dios es mucho más que el uso o desuso de instrumentos musicales.

5.- ELIGIENDO SABIAMENTE LA MÚSICA EN LA ADORACIÓN DE LA IGLESIA

Muchos debates han surgido con respecto a los diversos estilos musicales, la utilización de diversos instrumentos, etc. en el ámbito de los cantos en la Iglesia.

Como hemos visto anteriormente, la música es un lenguaje que expresa, como ningún otro, pensamientos y sentimientos del ser humano; como tal, debe ser usado con sabiduría para cumplir el propósito de expresar lo que deseamos expresar.

Es por ello que más allá de discutir acerca de estilos o tipos de instrumentos aceptables o no, debemos entender que la música es una herramienta y un don puesto a nuestro alcance para ser utilizado, a fin de alcanzar los propósitos que buscamos.

Es decir: Si deseamos expresar alegría en un canto de alabanza por las maravillas de Dios, seguramente no ocuparemos música melancólica o triste; si nuestro objetivo es llevar a una congregación a un momento de reflexión o arrepentimiento ante Dios, sería inaceptable ocupar ritmos o música altisonante que nos desvíe de ese propósito.

Así pues hay consideraciones generales que al respecto pueden hacerse para la música en las congregaciones

  • Contenido doctrinal bíblico y sano

Es indispensable que los cantos en las congregaciones no den lugar a una doctrina herética o dudosa en cuanto a la fe cristiana. Es responsabilidad de la Iglesia revisar la letra de lo que se canta, para no incurrir en errores doctrinales y desviaciones

  • Cumplir con un propósito bien definido

La música como parte de la adoración cristiana puede tener varias funciones y es indispensable al seleccionar un canto identificarlas claramente. Algunas pueden ser: alabar, exaltar y glorificar a Dios, enseñar a la congregación verdades bíblicas, animar, exhortar o confortar a los creyentes, proclamar el evangelio, pedir auxilio a Dios en situaciones adversas, confrontar la vida pecaminosa, producir compromiso con Dios, etc. Es necesario identificar el propósito del canto

  • Congruencia y armonía entre Música y Mensaje

La letra de lo cantado debe ir acompañada de música acorde; si la congregación eleva un cántico de petición, la música debe ir acorde al mensaje; si la Iglesia canta alabanzas exaltando las bondades de Dios, la música debe acompañar dicho mensaje

  • Complejidad necesaria para que sea entendible a la congregación

Se cree que mientras más complejo es un canto, mejor es. Sin embargo, si la Iglesia no entiende o no puede cantar una alabanza debido a su complejidad, no cumple el propósito para lo cual fue hecha. No siempre lo complejo es lo mejor. El objetivo de un canto es que la mayor parte de la Iglesia participe de él, y pueda entender lo que canta

  • Ejecutada con la mayor calidad posible

Los músicos y cantantes encargados de dirigir los cantos congregacionales deben esforzarse al límite de sus posibilidades de ejecutar con excelencia la música en la Iglesia. Dios es digno de recibir nuestra mejor adoración y alabanza posible

  • Cuidado con adorar la música

Este último punto, no tiene que ver con la elección sabia del contenido musical de un culto de adoración; tiene que ver con el cuidado que debemos tener como creyentes de no “adorar la adoración”. Como vimos al principio de esta sesión, la música tiene un efecto poderoso en el ser humano. Este efecto poderoso que causa la música en el ser humano, puede desviarnos a poner más atención a la música y las sensaciones que ésta nos ofrece, que rendir nuestra adoración a Dios. Cuidemos de ello. La música en los cultos de adoración, es un instrumento para adorar a Dios; si no es de esta manera, mejor sería prescindir de ella

6.- CONCLUSIONES

Hemos de reconocer a la música como un regalo divino, ideal para expresar nuestra adoración a Dios a un nivel profundo. La humanidad misma ha ocupado la música en todos los aspectos de su vida. Esta maravillosa herramienta ha de ser ocupada con sabiduría divina, para cumplir con los diversos propósitos que el adorador desea expresar.

La música, como todo regalo de Dios, ha de utilizarse para edificación personal y de la Iglesia. La selección de letras, la selección de géneros musicales, la calidad en la ejecución, la correcta expresión de lo que deseamos expresar; todos ellos son elementos que deben ser cuidados por los músicos de nuestras congregaciones

Casi es innecesario recordar la importancia vital que la música tiene para la adoración y alabanza de la Iglesia. Es un grande privilegio, pero así mismo, una gran responsabilidad.

Como mencionamos con anterioridad en esta sesión: Las decisiones en cuanto a la música en la Iglesia deben ser decisiones guiadas en Dios, tomadas con mucha sabiduría y cumpliendo con un propósito bien claro y definido.

La música como un acto de adoración y como medio para la alabanza a Dios debe ser una decisión muy valorada en la Iglesia, y no tomada a la ligera.

Sesión 6. “La Adoración en el Cautiverio”

Contexto. 2do. Reyes 24 y 25

Versículo clave. “…entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.” (Daniel 6:10)

Verdad central. La adoración legítima no se detiene pese a las circunstancias más adversas. Adoramos en todo tiempo y en todo lugar. La adoración a Dios nunca se detiene

¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • Reconocer que la adoración brota aún en tiempos difíciles
  • Reconocer las obras de Dios aún en el cautiverio
  • Conocer la figura de la “sinagoga”, su liturgia, y su importancia en la adoración en tiempos posteriores
  • Recordar el cuidado y la providencia de Dios en todo

1.- EL CAUTIVERIO. BREVE RESEÑA HISTÓRICA

Desde la salida de Egipto, el propósito de Dios fue siempre establecer una relación de adoración con el pueblo de Israel y conducirles a una tierra para ello (Éxodo 3:8) Josué condujo al pueblo de Israel a poseer la tierra que Dios les había dado con el propósito de adorarle (Josué 24:17-19). Después de ello, Jueces gobernaron la tierra de Israel. Posteriormente Reyes lo hicieron. Sin embrago Israel comenzó a servir a dioses extraños, mezclando su adoración a la de los dioses paganos.

A partir del año 930 a.C. el reino de Israel se dividió en 2:

  • Reino del Norte o Reino de Israel (con capital en Samaria)
  • Reino del Sur o Reino de Judá (con capital en Jerusalén)

Debido a la desobediencia de ambos reinos, Dios les entrega a cautiverio y a la dispersión, cumpliendo así lo que Dios había establecido desde tiempos de Moisés en caso de que Israel fuera desleal en su adoración a Dios:

Deuteronomio 28:32 “Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano” v. 41 “Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio”

Así pues, el pueblo escogido por Dios fue llevado cautivo:

  • El Reino del Norte fue llevado cautivo por los asirios en el año 722 a.C.
  • El Reino del Sur fue llevado cautivo por los babilonios en el año 586 a.C.

Este período de la historia del pueblo de Israel, es conocido como el período del CAUTIVERIO.

A pesar de la infidelidad del pueblo de Dios, grandes profetas se levantaron anunciando el mismo mensaje: Dios RESTAURARÁ si existe el arrepentimiento.

Adoración es VOLVER a DIOS

Deuteronomio 30: 1-5 “Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas”

2.- LA ADORACIÓN NO DEPENDE DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Puede parecer irónico que los grandes hombres de Dios a lo largo de la historia bíblica, hayan tenido muchos de sus encuentros con Dios en etapas difíciles de sus vidas:

  • Dios se revela a Moisés en Horeb en medio de una zarza ardiente, luego de huir de Egipto tras matar a un capataz
  • Dios libra del hambre a los hijos de Israel, elevando a José al segundo puesto más importante de Egipto, tras una larga serie de eventos dramáticos
  • Dios nos enseña mucho acerca de Su Soberanía a través de los sufrimientos en la vida de su siervo Job
  • El apóstol Pablo escribe varias de sus cartas (Efesios, Colosenses, Filemón y Filipenses) encerrado en una cárcel
  • El apóstol Juan recibe las visiones de Apocalipsis, desterrado en la Isla de Patmos

Así pues vemos como Dios obra en la vida de sus siervos a pesar de los tiempos difíciles que atraviesan. Nada detiene la adoración a Dios. Ninguna circunstancia es capaz de detener la adoración a Dios

3.- PROFETAS DEL CAUTIVERIO: EL MESÍAS SE ACERCA

Lo mismo ocurre con los llamados “Profetas del Exilio”

Los grandes hombres de Dios que se levantaron en el tiempo del cautiverio, anunciaron la restauración prometida por Dios. Esta restauración no sólo alcanzaría al pueblo de Israel, sino que apuntaba al Mesías, quién traería restauración espiritual a la humanidad entera.

En orden cronológico aparecen Daniel (605 a.C. en adelante), Ezequiel (595 a.C. en adelante), Abdías (587 a.C. en adelante), Hageo (520 a.C. en adelante), Zacarías (520 a.C. en adelante) y Malaquías (433 a.C. en adelante)

Daniel nos habla del reino eterno del Mesías (capítulo 2), del dominio eterno del Mesías (capítulo 7), de la misión del Mesías (capítulo 9) y del tiempo del advenimiento del Mesías (capítulo 9)

Hageo en su segundo capítulo nos habla de la restauración de la “casa de Dios” y la llegada de “el deseado de las naciones”

Zacarías nos habla de la presencia de Dios “morando en medio de ti” (capítulo 2), nos habla de “su siervo el Renuevo” y que Dios “quitará el pecado de la tierra en un día” (capítulo 3), nos habla de su misión (capítulo 6), nos habla de su entrada a Jerusalén (capítulo 9). El capítulo 11 nos habla del precio por el cual sería traicionado el Mesías. El capítulo 12 nos habla del lamento que vendrá por haberle rechazado.

Malaquías, el último de los escritores inspirados del Antiguo Testamento nos habla del Mesías precedido por un mensajero (capítulo 3) y de la salvación que traerá (capítulo 4)

4.- DANIEL: UN ADORADOR EN EL EXILIO

Uno de los grandes personajes de la Escritura es sin duda el profeta Daniel.

La Escritura lo menciona como un hombre justo (Ezequiel 14:12-20)

Fue llevado cautivo a Babilonia siendo apenas un adolescente. Según algunos eruditos, provenía de la nobleza y por ello se le puso al servicio de la corte de Nabucodonosor.

Su carácter fue probado de muchas formas: vivió un cautiverio y fue puesto a servir al Rey que los llevó cautivos; en varias ocasiones fue tentado a traicionar sus creencias; su vida fue puesta en peligro mortal en varias ocasiones; pero a pesar de todo esto, su adoración a Dios nunca se vio comprometida.

Daniel continuó su adoración a Dios como acostumbraba, a pesar de las circunstancias:

“…entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.” Daniel 6:10

Resultado de su legítima adoración:

  • Dios le revela grandes cosas.
  • Dios le hace extraordinariamente apto
  • Dios le libra de grandes peligros
  • Dios es glorificado por las demás naciones

Daniel nos enseña a adorar a pesar de las circunstancias

5.- AÚN SIN TEMPLO, LA ADORACION CONTINÚA: LA SINAGOGA

Como vimos anteriormente, la diáspora israelita comenzó desde la conquista de Samaria (722 a.C.) y la de Jerusalén (586 a.C.) con la consecuente destrucción del Templo de Jerusalén a manos de los babilonios.

Es aquí donde la figura de la “SINAGOGA” surge y toma un lugar importante dentro de la adoración israelita.

“Sinagoga” es un término proveniente del verbo griego “synagien” que significa “reunir” o “congregar”.

La sinagoga tenía por objeto que los israelitas moradores en diferentes tierras, pudieran tener un centro de reunión donde preservar su fe a pesar de su dispersión. La sinagoga pues cumplió con la función de poder “descentralizar” la adoración israelita a cualquier rincón del mundo, sin dejar de lado la figura que el Templo representaba aún.

Así pues, pasaron los imperios babilónico (605 a.C. – 539 a.C.), medo-persa (538 a.C. – 333 a.C.) y griego (333 a.C. – 200 a.C.) y la figura de la sinagoga sobrevivió. Incluso hoy en día la sinagoga sigue siendo, para los judíos establecidos en todo el mundo, un punto de reunión importante.

La diáspora de israelitas desde el exilio fue grande. Habitaban ciudades en África, Asia e incluso Europa. El historiador griego Estrabón relata: “esta gente ya se ha introducido en todas las ciudades, y no es fácil encontrar un lugar en el mundo habitable que no haya recibido a esta nación y en el que no haya hecho sentir su poder”

Para la época de Jesús y en el siglo I d.C., las sinagogas se encontraban numerosamente en Jerusalén y por todas partes del mundo.

Al no existir altar en las sinagogas, los sacrificios no existían (como sí se realizaban en el Templo) y eran sustituidos primordialmente por la oración y la lectura de las Escrituras (principalmente la Torah). El día sábado se estableció para el culto público y la liturgia en una sinagoga consistía principalmente en 5 partes:

1)      Lectura del “Shemá” (Deuteronomio 6:4-9, 11:13-21 y Números 15:37-41)

2)      Oraciones

3)      Lectura de una porción de la Ley de Moisés y de una porción de los Profetas

4)      Exposición de las porciones leídas

5)      Bendición (Números 26: 24-26)

6.- CONCLUSIONES

En todo este período de exilio del pueblo de Israel se pueden concluir varias cosas:

  • Los legítimos adoradores no dejan de adorar a pesar de las circunstancias
  • El arrepentimiento es una forma de adoración
  • La restauración es una promesa de parte de Dios
  • La adoración no está determinada por un lugar en específico
  • Las sinagogas prepararon el escenario para la proclamación del evangelio en todo el mundo conocido
  • Los adoradores en el exilio, profetizaron la restauración total, con la llegada del Mesías.

 

 

Sesión 7. “La Adoración en tiempos de Jesús”

Contexto. Juan 4

Versículo clave. “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23)

Verdad central. La adoración a Dios es ahora a través de Jesús, y debe ser una realidad espiritual en nuestra mente y en nuestro corazón, libre de hipocresías

¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • Aprender los elementos de una adoración legítima
  • Reconocer a Jesús como digno de recibir adoración
  • Confirmar a Cristo como el único camino de adoración a Dios
  • Estudiar lo que Jesús enseñó acerca de la adoración

1.- INTRODUCCIÓN. LA ADORACIÓN EN TIEMPOS DE JESÚS

La adoración en tiempos de Jesús se realizaba tanto en el Templo (donde se realizaban las fiestas y celebraciones del calendario judío) como en la sinagoga (donde se leían y explicaban pasajes de la ley y se oraba).

Tristemente, en tiempos de Jesús, la adoración vivía épocas de hipocresía religiosa (Mateo 6). La adoración en el templo se había vuelto una simple mercadería (Mateo 21:13). Los grupos religiosos dominantes establecían mandamientos de hombres que Dios no demandaba y descuidaban lo que Dios les pedía (Mateo 15:3-9) Los religiosos no tenían una legítima relación de adoración con Dios e impedían que los demás la tuvieran (Mateo 23:13). Ese era el escenario a la llegada de Jesús.

Jesús se opuso enérgicamente a toda la “adoración” hipócrita de su época y estableció los elementos que habían de llevar al creyente a una legítima relación de adoración a Dios. Jesús llevó la adoración a Dios a un mejor nivel, a un nivel más profundo, reforzando conceptos que los adoradores legítimos deben reconocer.

2.- LO QUE JESÚS ENSEÑA ACERCA DE LA ADORACIÓN

a) La forma correcta de adorar

  • Dios es el único que debe ser adorado

“Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás” (Mateo 4:10)

 

  • El más grande mandamiento se trata de nuestra adoración a Dios:

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37)

 

  • El segundo mandamiento (junto con el primero) resumen toda la ley y los profetas:

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39-40)

Uno de los más hermosos pasajes de todo el Nuevo Testamento, está registrado en el capítulo 4 del evangelio según Juan. Este pasaje es un diálogo entre Jesús y una mujer samaritana. Este texto nos enseña grandes verdades con respecto a la adoración:

  • La adoración a Dios no es exclusiva de ningún grupo en particular.

La adoración es posible para todo ser humano, sin distinción de raza, sexo, posición económico-social, edad, etc. Dios se ha acercado a todo ser humano

“Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber” (v.7)

“La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí” (v.9)

  • La adoración a Dios es una necesidad en el ser humano

“Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” (v. 13 y 14)

  • La adoración a Dios involucra todas las áreas de nuestras vidas

“Jesús le dijo: Vé, llama tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad” (v. 16 al 18)

  • La adoración a Dios se puede realizar en todo tiempo y en todo lugar

“Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorareis al Padre” (v.21)

  • La adoración a Dios requiere de conocerle y relacionarnos con Él

“Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos…” (v.22)

  • La adoración a Dios es posible gracias a la obra redentora de Jesús

“… porque la salvación viene de los judíos” (v.22)

  • La adoración a Dios debe ser una realidad espiritual en nuestra mente y nuestro corazón. La adoración a Dios debe ser legítima, transparente, honesta y sincera.

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad…” (v.23)

  • ¡Dios busca adoradores!

“…porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (v.23)

b) La Oración y la Palabra: pilares de la Adoración

Jesús enseñó claramente la importancia de estos dos elementos

  • Oración

“Mas él se apartaba a lugares desiertos y oraba” (Lucas 5:16)

“Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23)

“Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar” (Marcos 6:46)

  • Palabra

“Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4)

“Y Él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios y la guardan” (Lucas 11:27)

“Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mateo 13:23)

Jesús enseñó esto a sus discípulos no con enseñanzas solamente, sino con el ejemplo. Jesús invitaba a sus discípulos a imitarlo en sus tiempos de adoración a Su Padre. El método que empleo Jesús para fomentar una vida de adoración en sus seguidores era invitarlos a buscar al Padre junto con Él.

“Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar” (Lucas 9:28)

c) Nuestras relaciones con los demás: la Expresión de la Adoración

Para Jesús, nuestras relaciones con los demás forman parte esencial de nuestra adoración a Dios. Es imposible que un adorador tenga una buena relación con Dios y odie a su prójimo. Para Jesús, nuestras relaciones con los demás, muestran nuestra legítima adoración a Dios.

El amor es el rasgo distintivo del adorador (Juan 13:35).

  • Amar a nuestros hermanos en la fe (Juan 13:34)
  • Amar incluso a nuestros enemigos (Mateo 5:44)
  • Amar y dar a quienes están en necesidad (Mateo 25: 34-40)

3.- JESÚS: DIGNO DE ADORACIÓN

Una de las grandes enseñanzas en las Escrituras es la Deidad del Mesías.

Jesús, siendo Dios, se encarnó y anduvo entre los hombres, sin dejar de ser Dios.

(Jn. 1:1, Col. 2:9, Fil. 2:6, 1era. Jn. 5:20)

Pablo mismo declara esto como un misterio: “Dios fue manifestado en carne…” (1era. De Timoteo 3:15)

Así pues, Jesús al ser Dios tomando forma de hombre, recibe la adoración en diferentes etapas de su vida.

  • Los sabios de oriente le adoraron en su nacimiento (Mateo 2:11)
  • Sus discípulos le adoraron (Mateo 14:33)
  • La gente que recibió milagros de parte suya le adoraron (Juan 9:38)
  • Resucitado, fue adorado (Mateo 28: 9 y 17)

Y por la eternidad Dios y “el Cordero” recibirán adoración.

“Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz:

El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 5:11-14)

4.- JESÚS: EL ÚNICO CAMINO DE ADORACIÓN A DIO

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1era. Timoteo 2:5)

A la llegada de Jesús, el camino para acercarnos a Dios se ve completo.

Como hemos visto en las sesiones anteriores, la forma de adoración en tiempos anteriores a la llegada del Mesías, era (esencialmente) a través de sacrificios.

Jesús, como la perfecta expresión del Padre (Juan 14:7) nos permite conocer a Dios

Jesús abre el camino para nuestra relación de adoración a Dios, gracias a su sacrificio perfecto en la cruz del calvario. Así, nos permite relacionarnos directamente con Dios. Nuestra relación con Dios es directa, a través de Jesús nuestro mediador.

Jesús es el único camino ahora para tener una relación de adoración a Dios.

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6)

Ahora cada adorador puede gozar de una relación directa con Dios a través de la persona de Jesús.

“mas éste (Jesús), por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25)

5.- CONCLUSIONES

El Hijo de Dios nos enseñó la forma correcta de adorar al Padre. “En Espíritu y En Verdad”. Jesús condena toda clase de ritualismo muerto, carente de sentido, lleno de orgullo y de presunción. En su lugar, nos invita a una legítima vida de adoración en todos sus elementos esenciales. Amar a Dios y amar al prójimo son la base de la adoración que Dios enseña no solo con dichos, sino con hechos.

De ahí en adelante, la Iglesia formada por todo creyente en Él tenía ya la forma correcta de adorar al Padre. Jesús mismo es digno también de recibir adoración ya que su naturaleza es divina. La adoración a Dios es ahora a través de Jesucristo, en quien se cumple la ley y los profetas.

Sesión 8. “La Adoración en la Iglesia Primitiva”

 Contexto. Libro de los Hechos de los Apóstoles

Versículo clave. “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42)

Verdad central. La Iglesia: Cada uno de los adoradores en todo el mundo, formando parte de un solo Cuerpo, a través del Espíritu Santo

¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • Aprender los elementos de la adoración en la Iglesia Primitiva
  • Reconocer a Jesús como Cabeza de la Iglesia
  • Vivir conforme al Espíritu Santo y los dones que Él otorga
  • Reconocer el papel de la alabanza en la Iglesia Primitiva

1.- INTRODUCCIÓN

Como vimos anteriormente, el papel de la sinagoga fue fundamental para la preservación y expansión de la fe israelita en tiempos de dispersión. Para la Iglesia Primitiva, la misma sinagoga fue uno de los “motores” para la “universalización” del mensaje del Evangelio. La liturgia en los “servicios” de adoración de la Iglesia Primitiva, no era tan diferente de las que se llevaban antes de la aparición del Señor Jesús. Se cantaban y se leían fragmentos de la Escritura, se exponían dichos fragmentos y se despedía la reunión con una bendición. Aún cuando el papel del Templo fue menguando para los primeros cristianos, es necesario notar, que ellos aún se dirigían al Templo a orar y a realizar las festividades propias de los judíos (Hechos 2:46 y 3:1)

2.- ¿QUE ES LA IGLESIA?

El término griego “ekklesia” (que significa “asamblea”) fue lo que dio origen al término “Iglesia”. Dicha “Iglesia” ya no estaba sujeta únicamente al Templo en Jerusalén o a las sinagogas en las diferentes ciudades, sino que se refería al conjunto de creyentes en todas partes del mundo. Ahora, la adoración a Dios de manera colectiva, no estaba reservada a un lugar en particular, cada creyente era un adorador para con Dios; incluso se podía realizar en casas (Hechos 2:46). La Iglesia no se define como un “lugar” o como un “edificio”. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, vivo en todo lugar del mundo.

Es por ello que cuando el Templo de Jerusalén es nuevamente destruido por el emperador Tito (70 d.C.) la Iglesia no es afectada, y continúa con su labor de predicar el evangelio, puesto que cada “iglesia local” establecida en muchas partes del mundo forma parte de la Iglesia del Señor. La adoración a Dios se extiende a todas partes del mundo

  • Cristo: El centro y la cabeza de la Iglesia

 Ante la llegada del Mesías y su salvación disponible para todo aquél que crea en Él (Juan 3:16) se abre la puerta para que todo creyente forme parte de Su Iglesia. Pero por ser Él (Cristo) el autor de la salvación de la humanidad (Heb. 5:9), Él se convierte en la piedra angular y en el fundamento de la Iglesia (Efesios 2:20).

 “Y Él (Cristo) es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia” (Colosenses 1:18)

“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1era. Corintios 3:11)

 “Dios sometió todas las cosas al dominio de Cristo, y lo dio como cabeza de todo a la Iglesia” (Efesios 1:22 NVI)

  • El Espíritu Santo: el sello de Dios en Su Iglesia

En el día de la celebración de la Fiesta de las Semanas (o Pentecostés) se llegó al cumplimiento de lo que el profeta Joel había declarado 800 años antes, en el cual, el Espíritu del Señor se derramaría sobre “toda carne” (Joel 2:28).

¡La Iglesia era levantada en el poder del Espíritu Santo que había resucitado a Cristo de entre los muertos!

Así pues, todo creyente en Cristo, recibe el don del Espíritu Santo

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13)

“Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”  (2da. Corintios 1:21-22)

3.- ADORADORES EN SERVICIO: MINISTROS POR EL ESPIRITU SANTO

  • En esta nueva etapa de adoración a Dios, todo creyente en Cristo se convierte en ministro (servidor o siervo) de Dios. Todo creyente es “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1era. Pedro 2:9)

Todo creyente en Cristo debe ser un adorador a Dios por medio del Espíritu Santo morando en él. Así que cada creyente tiene una función particular en la Iglesia.

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos” (1era. Corintios 12:11-14)

  • Cada uno de los dones que el Espíritu Santo otorga al creyente, son con el propósito, no tanto para la propia edificación, sino sobre todo, para la edificación de la Iglesia

“Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1era. Corintios 14:12)

  • Las diversas señales que el Espíritu Santo realizaba en la Iglesia Primitiva, cumplían con el propósito de confirmar el mensaje del evangelio para que muchas más personas creyeran en el nombre del Señor

“Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo… y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres” (Hechos 5:12 y 13)

“Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía” (Hechos 8:5-6)

  • Dios estableció diversas funciones o ministerios en la Iglesia Primitiva

(1era. De Corintios 12:28 y Efesios 4:11)

Había en la Iglesia Primitiva apóstoles, profetas, pastores y maestros, evangelistas, gente que hacía milagros, gente que sanaba, gente que ayudaba y servía, gente que administraba y gente que tenía el don de lenguas (y su interpretación)

Cada uno de estos ministerios estaba equipado por dones que el Espíritu Santo repartió como Él quiso. Algunos de estos dones son: don de profecía, don de palabras de sabiduría y de ciencia, don de fe, don de milagros, don de sanidades, don de discernimiento de espíritus, don de lenguas, don de interpretación de lenguas, etc.

Pero sobre toda actividad ministerial y uso de los dones que el Espíritu Santo le dio a la Iglesia, el AMOR debe estar siempre presente como el mejor don.

4.- NUEVOS ELEMENTOS DE ADORACIÓN EN LA IGLESIA:

EL BAUTISMO, LA CENA DEL SEÑOR Y EL PRIMER DIA DE LA SEMANA

El gran elemento que se integra a la liturgia de la Iglesia Primitiva, es la proclamación mesiánica de Jesús. Es por ello que las ordenanzas de Jesús en cuanto al Bautismo y la Cena del Señor son seguidas por la Iglesia.

  • Bautismo

Este elemento de adoración en la Iglesia consiste en dar testimonio de nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesús. Realizado con plena convicción y por inmersión, simboliza la muerte y nueva vida del creyente que ha depositado su fe en Cristo Jesús.

Jesús lo estableció como ordenanza en Mateo 28:19

  • Cena del Señor

Este elemento de la adoración cristiana consiste en recordar el sacrificio hecho por nuestro Señor Jesucristo, en pago por el perdón de nuestros pecados y rescate nuestro para vida eterna. Según algunos historiadores, la Cena del Señor llegó incluso a realizarse domingo a domingo por la Iglesia Primitiva.

Jesús lo estableció como ordenanza en Lucas 22:14-20

  • El Día Domingo o el “Día del Señor”

Este elemento de adoración fue incorporado por la Iglesia Primitiva al celebrar en el primer día de la semana la resurrección de Jesús. Es importante también mencionar que este “8vo día” (después del día séptimo) simboliza una nuevo comienzo en la adoración a Dios. El primer día de la semana también simboliza un “nuevo pacto” (cumplimiento del anterior) entre Dios y los hombres a través de Jesucristo. La Iglesia Primitiva se reunía desde la resurrección del Señor, el primer día de la semana (Hechos 20:7)

La oración, la lectura y explicación de la Palabra y los cantos fueron parte también en los cultos de la Iglesia Primitiva, tal como se realizaban en las sinagogas. Se integró también la lectura de cartas apostólicas en las Iglesias Locales (Colosenses 4:16, 1era. De Tesalonicenses 5:27).

5.- ADORACIÓN CANTADA: LA ALABANZA EN LA IGLESIA PRIMITIVA

Como vimos con anterioridad, la liturgia en la época de Jesús se llevaba a cabo tanto en el Templo como en la sinagoga. Para la época de la Iglesia Primitiva, el papel del Templo fue decayendo, mientras que el papel de las casas fue crucial para el desarrollo de “iglesias locales” en todos los lugares a donde el evangelio llegó.

En cuestión de la liturgia en la sinagoga, ésta ya se mencionó en párrafos anteriores; dicha liturgia, formó el “esqueleto” de las reuniones en casas o en las “Iglesias locales” el día domingo.

La oración, la lectura de pasajes de las Escrituras y de cartas apostólicas  y la exposición de dichas lecturas formaban parte esencial en la liturgia de la Iglesia naciente.

En cuestión de cantos, es notable resaltar que en la 1era carta a los Corintios, el apóstol Pablo refiere a los “salmos” y a los “cantos” como parte ya integrante de las reuniones de la Iglesia (1era Corintios 14: 15 y 26) De igual manera Efesios 5:19 y Colosenses 3:16 nos indican que los cantos formaban parte de la liturgia de la Iglesia de Cristo.

  • “Salmos, Himnos y Cánticos Espirituales”

Se refiere Pablo, según los estudiosos, a diferentes tipos de cantos que formaban parte de la liturgia de la Iglesia Primitiva. Los “salmos”, se piensa, eran fragmentos del libro de los Salmos o de porciones del A.T., tal como se realizaban en las sinagogas. Los “himnos” podrían ser cantos compuestos en los primeros días de la Iglesia y que ya eran cantados en la liturgia. Incluso, algunos fragmentos del Nuevo Testamento, fueron escritos en forma de verso, para poder ser cantadas o recitadas durante la liturgia de la Iglesia (Efesios 5:14, 1era de Timoteo 3:16, Filipenses 2: 6-11, Colosenses 1:15-20, Hebreos 1:3) Los “cánticos espirituales” podrían ser cantos que el Espíritu Santo ponía en labios de el adorador.

Filipenses 2:6-11

“…el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”

Colosenses 1:15-20

“El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”


Hebreos 1:3

“…el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”

Efesios 5:14

 

“Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo”


6.- CONCLUSIONES

Hemos revisado como la Iglesia es el conjunto de creyentes en Cristo en toda parte del mundo. Ahora ya no existe un lugar central, sino que cada creyente se convierte en el Cuerpo de Cristo en todo rincón del planeta.

Dichos creyentes tienen como Cabeza a Cristo mismo, además de recibir el Espíritu Santo como garantía de pertenencia a Cristo (Romanos 8:9). Cada creyente se convierte en un ministro conforme a los dones que el Espíritu Santo le dio conforme a Su voluntad, para edificación propia y de la Iglesia, siendo el mejor de todos ellos el amor.

La exaltación a Cristo mediante cánticos es claramente visible en gran parte de la enseñanza del Nuevo Testamento. En particular, en la vida de la Iglesia Primitiva, tenían el principal propósito de enseñar verdades acerca de la fe cristiana (Colosenses 3:16)

 

 

Sesión 9. “Adoración Apocalíptica”

Contexto.  Apocalipsis

Texto base. Apocalipsis 4:8, 11; 5:9, 12, 13; 7:10, 12; 11:15, 17-18; 12:10-12; 15:3-4; 19:1-2, 6-8

Versículo clave. “¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado” (Apocalipsis 15:4)

Verdad central. Los cantos apocalípticos contienen una gran riqueza teológica que le permiten a la Iglesia un mayor y más amplio conocimiento de cómo la Iglesia debe adorar a Dios

¿Qué debemos recordar en esta sesión?

  • Identificar a Quién están dirigidos los cantos de alabanza y adoración en el libro del Apocalipsis
  • Comparar la adoración apocalíptica con la adoración que se tributa en nuestras Iglesias locales
  • Resolver practicar una adoración más profunda, sincera y teológica en su vida diaria con Dios

1.- INTRODUCCIÓN

El Apocalipsis como ningún otro libro de la Biblia presenta a Dios y a Jesucristo como objetos supremos de admiración y adoración universales. Entre su simbolismo característico aparecen las figuras del trono (33 referencias) y del Cordero (28 veces). Se trata, por tanto, de un documento centrado en la realidad objetiva de la soberanía de Dios y de la obra redentora de Cristo.

La reiteración del vocablo adoración en Apocalipsis indica la centralidad de este tema en el mensaje del autor. La palabra griega más frecuente para adoración (“proskineo”) se repite 60 veces en el NT y 24 veces en Apocalipsis.

El Apocalipsis, es parte de la Palabra de Dios en donde podemos estudiar en forma excelente lo que es la adoración, siendo la guía para que los creyentes de hoy, conozcan su verdadero significado.

2.- LOS HIMNOS APOCALÍPTICOS (ADORACIÓN EN EL CIELO)

La adoración en el Apocalipsis es mostrada a través de cantos o himnos que describen las visiones de Juan el Apóstol sobre el trono de Dios, privilegio que compartió solo con los profetas Isaías, Ezequiel, Daniel y Miqueas.

Los investigadores difieren en cuanto al número exacto de dichos cánticos, siendo lo más importante el contenido y su significado litúrgico. Estas composiciones hímnicas suelen hallarse en las escenas celestiales que introducen las grandes visiones del libro.

Los cantos del Apocalipsis difieren en su extensión, pero se asemejan en su belleza poética, su solemnidad y la riqueza de su contenido.

La razón por la que Dios debe recibir toda clase de adoración es:

  • Porque Él es Soberano, Creador y Sustentador (Ap. 4:10-11)
  • Porque Él es Redentor (Ap. 5:8-9)
  • Porque Él es Restaurador (Ap. 11:16-18; 19:4)

3.- DIOS: SOBERANO UNIVERSAL (APOCALIPSIS 4:8)

Apocalipsis 4:8 nos revela varios aspectos del carácter de Dios: Su santidad, Su Soberanía y Su Eternidad. Las palabras Santo, Santo, Santo, nos trasladan hasta Isaías con el canto de los serafines que proclaman la santidad divina  (Is. 6:3) como su esencia innata.

Los cuatro seres vivientes también se refieren a Dios como el Señor (Kurios) y el Dios Todopoderoso (Pantokrator), destacando su omnipotencia y soberanía. El gobierna el Universo. Nadie más.

También Dios es adorado por los cuatro seres vivientes como un Ser Eterno.            La designación de Dios como el que era, y que es, y que ha de venir, nos trae a la memoria el “Yo Soy el que soy” donde se enfatiza la existencia propia, la eternidad y la presencia de Dios.

Apocalipsis agrega al énfasis, su designación como Creador de todo. Por lo anterior, éste canto es completado con  el versículo 11. “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.

Se dice que Dios es digno de recibir la gloria, la honra y el poder

El Padre es DIGNO de la ADORACIÓN Y ALABANZA

4.- EL CÁNTICO DEL CORDERO REDENTOR (APOCALIPSIS 5:9)

Apocalipsis 5:9 nos recuerda que sólo Cristo es digno de tomar la historia en sus manos (el libro) puesto que su obra redentora, nos ha redimido para con Dios.

Se canta la grandeza del Cordero debido a tres razones:

  • Porque fue inmolado
  • Porque nos ha redimido
  • Porque nos ha hecho… reyes y sacerdotes.

El tema principal de Ap. 5 es la adoración como una declaración de la dignidad del Cordero.

El canto termina reconociendo que el Cordero también es “digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5:12).

En forma por demás hermosa, el autor nos lleva a darle a Cristo la misma adoración que se le da al Padre.  Apocalipsis 5:13 es una síntesis de los capítulos 4 y 5. En ella toda la creación se une a la alabanza, porque todos los seres creados reconocen su excelsa dignidad.

El Hijo (siendo Dios hecho hombre) es DIGNO de la ADORACIÓN Y LA ALABANZA

5.- LA IGLESIA EN EL CIELO

La iglesia está en el cielo con un solo propósito: Adorar a Dios.

 

  • La Iglesia que adora en el cielo no se preocupa por su trabajo, por quehaceres de su casa, por sus estudios, por alcanzar logros materiales; ahora está en el cielo y no va a perder su tiempo en estas cosas superfluas y temporales, ahora está en la eternidad y disfruta la eternidad (Apocalipsis 21:4).

La iglesia que adora en la tierra debiera reflexionar en el hecho de que cada vez que “adora”, preocupada por las cosas de éste mundo no logra llegar a la presencia de Dios y por ende no logra tener una genuina experiencia de adoración con el Padre. Lucas 12:31 establece con mucha claridad que para hallarse con Dios, se debe dejar de preocuparse por las cosas de éste mundo.

  • La Iglesia que adora en el cielo siempre se encuentra reunida. Cristo viene por sus santos y apartará como pastor las ovejas de los cabritos (Mateo 25:32). Nuestro Señor nos ha convocado a una santa reunión en los cielos (2ª Tesalonicenses 2:1). Hemos sido convocados para adorarlo y servirlo (Apocalipsis 15:4, 22:3). La figura de los cuatro seres vivientes, es la presencia de todos los hombres, de todos los pueblos, de todas las naciones, de todos los tiempos, que se postran para Adorar al que está sentado en el trono y dicen: ¡Amén! ¡Aleluya! (Apocalipsis 19:4).

Dejar de reunirse como algunos acostumbran, es menospreciar la adoración a Dios que daremos en el cielo (Hebreos 10:25).

  • La Iglesia que adora en el cielo no pierde nunca más su comunión con Dios. Las cartas de los apóstoles fueron escritas para que aprendiéramos a vivir de tal manera que no perdiéramos nuestra comunión con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo (1ª Corintios 1:9; 2ª Corintios 9:2; 13:14; 1ª Juan 1:3).  Mientras que el Apocalipsis fue escrito para que disfrutáramos por fe, y creciéramos con  la esperanza de vivir eternamente en comunión con el único Dios verdadero.

6.- EL JUICIO DE DIOS INVITA A LA ADORACIÓN

“diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:7).

Los capítulos 11 y 12  de Apocalipsis son una invitación para adorar al Dios soberano del mundo y de la historia, dispuesto a instaurar su reino de justicia, de amor y de verdad. 

Los veinticuatro ancianos cantan haciendo referencia al Salmo 2:1-5, que es un canto mesiánico y el Salmo 98:1, que celebra la realeza divina. De este modo, se exalta el juicio justo que el Señor va a pronunciar sobre toda la historia humana.

Su intervención define a Dios como Juez, pero también como Salvador: condena el mal, pero recompensa la fidelidad; Él es justicia, pero sobre todo Él es amor.

En este juicio se enfrenta a la mujer que ha dado a luz al Mesías y el dragón de la maldad y de la violencia. En este duelo entre el bien y el mal, entre la Iglesia y Satanás, de repente resuena una voz celestial que anuncia la derrota del Acusador (Apocalipsis12:10).

“Acusaba a nuestros hermanos ante nuestro Dios día y noche”, es decir, ponía en duda la sinceridad de la fe de los justos. Ahora el dragón satánico es acallado y en la raíz de su derrota está la sangre del Cordero, la pasión y la muerte de Cristo Redentor. (Apocalipsis 12:11).

El canto es de victoria, reconociendo el testimonio del martirio de los cristianos como un elemento que también influye en la vergüenza de la derrota del enemigo. Su fidelidad a Dios les llevó como a Cristo a morir sin escatimar su propia vida. Recordándonos  las palabras de Cristo: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lucas 9:24).

7.-LA NUEVA JERUSALÉN

El Padre Celestial hará nuevas todas las cosas, creando un nuevo cielo y una nueva tierra muy diferente a la actual, y sobre ese nuevo mundo descenderá la Capital Universal del Reino de Dios: la nueva Jerusalén, entonces el Dios Padre morará personal y visiblemente con los seres humanos inmortales. El TRONO de Dios y del Mesías estará en la Nueva Jerusalén (Ap.22:1, 3).

La nueva Jerusalén es la Iglesia del Mesías.

“Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.  Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,”      (Ap.21:9-10).

La esposa del Cordero es la Iglesia, compuesta por todos los santos (Ap.19:7-8). Por lo tanto, la enseñanza de este pasaje del Apocalipsis es bien sencilla: La Iglesia del Mesías descenderá del cielo a la nueva tierra después del Milenio, y estos santos, que componen la Iglesia del Mesías estarán morando en una ciudad celestial;  la ciudad gloriosa de Dios, el Tabernáculo, la Casa de Dios.

La nueva Jerusalén se compone del verdadero Israel de Dios, el pueblo, la familia de Dios, es la Iglesia del Mesías compuesta de los descendientes de Abraham (Efesios 3:27-29). Edificada en el fundamento (la doctrina) de los apóstoles y los profetas (Efesios 2:20); (Ap.21:14). Solamente entrarán en esa ciudad gloriosa aquellos que tengan su nombre escrito en el libro de la vida del Mesías (Ap.21:27). Los que tienen escritos sus nombres en ese libro de la vida son los discípulos del Mesías, es decir, la congregación de los primogénitos escritos en los cielos (Lc.10:20, Heb.12:23).

Los únicos que entran a la nueva Jerusalén son los que tienen la esperanza celestial. “Bienaventurados los que lavan sus ropas para que puedan tener  derecho al árbol de la vida y puedan entrar en la ciudad (la Nueva Jerusalén) por las puertas” (Apocalipsis 22:14).

En la  nueva Jerusalén no existirá ningún templo o tabernáculo, ya que Dios mismo es su tabernáculo: Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios” (Apocalipsis 19:3). Por lo tanto,  no existirá ni el sacerdocio levítico, ni sacrificios de animales, todo esto será cosa del pasado; ahora el Cordero y Sumo Sacerdote; nuestro Señor Jesucristo nos mantendrá en comunión eterna con el Padre por su bendita intercesión en los cielos. La nueva Jerusalén no tendrá necesidad del sol ni de la luna, porque la gloria de Dios la iluminará, y el Mesías será el portador de esa gloria de Dios (Ap.21:23).

8.- CONCLUSIONES

El apóstol Pedro inspirado por el Espíritu de Dios, nos ha dejado la siguiente Joya:

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una ESPERANZA VIVA, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros…” (1ª Pedro 1:3-4).

Jesucristo mismo nos enseña en su palabra: “En la casa de mi padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2)

Aquellos que hemos aceptado la Biblia como la revelación ultima de Palabra de Dios para nuestra guía y salvación y quienes hemos obedecido de Corazón a Cristo como el Hijo de Dios, arrepintiéndonos de nuestros pecados, confesándole Señor de nuestra vida, tenemos y contamos con una vida nueva en Cristo.

Somos la familia de Dios, la iglesia de Cristo, la casa de Dios, ciudadanos del reino eterno de Dios y tenemos la vida eterna (1era. de Juan 5:12). Motivo más que suficiente para estar ciertos de que la razón de nuestra vida aquí en la tierra y también en los cielos; es el de dar honor y gloria a nuestro amado y bendito Señor,  Dios y Salvador. Hemos sido creados dos veces (en carne y en espíritu) con el único propósito de Adorarle. ¡Cantemos en y con nuestras vidas el canto nuevo que Jesús ha puesto en nuestro corazón,  el de la salvación!

Acerca de Chucho Hurtado

Mexicano. Cristiano . 11/Noviembre/1981. Lic. en Administración. Estudiante de la Lic. en Teología. jesushurtado@email.com
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